
Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, respondió a las declaraciones del alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe Echeartea, quien anunció la solicitud formal a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) para reubicar las embajadas de Venezuela, Cuba y Nicaragua fuera de esa demarcación.
Tabe argumentó que los gobiernos de estos países “han oprimido, callado y encarcelado a su pueblo inocente y han abusado del poder”, por lo que no pueden ser bienvenidos en la demarcación mientras no sean legítimos.
El alcalde enfatizó que la demarcación se asume como “Bastión de la Libertad” y que no será indiferente ante la injusticia, asegurando: “Mientras sea alcalde en Miguel Hidalgo, no abrazamos criminales, no respaldamos abusos y no guardamos silencio frente a la injusticia y el abuso del poder”.
Sheinbaum descartó que el alcalde tenga facultades en materia de política exterior, señalando: “Yo creo que quiere llamar la atención, ¿no? Porque no tiene atribuciones, eh, no definen ellos la política exterior”. Añadió que la postura de Tabe representa “una visión, pues muy conservadora, ¿no?” y recordó que la relación internacional de México, conforme a la doctrina Estrada, es con los pueblos, aunque formalmente se da con los gobiernos. “La relación principal es con los pueblos”, afirmó.
Durante su intervención, la presidenta recalcó: “Quiere llamar la atención, ¿no? Ese es su objetivo, llamar la atención y que todo mundo hable de eso”.
Frente a la posibilidad de que un funcionario local expulse embajadas, Sheinbaum fue categórica: “No, pues claro que no”. Insistió en que “no tiene atribuciones, evidentemente”, y reiteró que la política exterior corresponde al gobierno federal.
El contexto de estas declaraciones se da tras la detención de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Venezuela, un hecho que ha generado reacciones divididas en México y otros países de la región.

El Partido Acción Nacional (PAN) local celebró la operación militar y criticó la postura de Sheinbaum, mientras que la presidenta mexicana reiteró su rechazo a la intervención de Estados Unidos en una nación soberana, reafirmando la postura tradicional de la diplomacia mexicana.
