
Como Camilo Andrés Rojas fue identificado el hincha que falleció la noche del 27 de enero de 2026 tras un ataque perpetrado por miembros de las barras del Cúcuta Deportivo en los alrededores del estadio General Santander, en Cúcuta.
El clásico entre Cúcuta Deportivo y Atlético Bucaramanga, disputado en el estadio General Santander, que terminó con un empate 2-2 culminó, en una jornada de violencia extrema, que dejó como saldo un hincha muerto y al menos cinco heridos.
El ambiente festivo previsto para este reencuentro futbolístico fue rápidamente estropeado por enfrentamientos dentro y fuera del estadio, generando miedo entre asistentes, comerciantes y vecinos de la zona.
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Al cierre de la jornada, la policía mantenía bajo reserva la identidad de la víctima fatal, mientras avanzaban las investigaciones para determinar las circunstancias del crimen. Voceros oficiales comunicaron a Infobae que los agentes revisan imágenes captadas por las cámaras de vigilancia del sector y han comenzado a recolectar testimonios que permitan identificar a los responsables materiales tanto del homicidio como de los actos vandálicos registrados. La fuerza pública desplegó nuevos operativos en respuesta a los disturbios, reforzando la seguridad en el perímetro del estadio para evitar nuevos incidentes. Además, se anunció un informe oficial con el balance definitivo de lesiones y daños para las próximas horas.
El hecho ocurrió la tarde del martes 27 de enero, poco después de que el partido terminara con un empate 2-2 en la tercera fecha de la Liga I-2026. Según fuentes policiales citadas por Infobae, la víctima, claramente identificada como seguidora del Atlético Bucaramanga, fue sorprendida en una estación de servicio cercana al estadio. Testigos señalaron al medio que los agresores, integrantes de la barra local, le arrebataron la camiseta de su equipo antes de atacarlo con un arma cortopunzante en el pecho. El ataque resultó mortal y ocurrió de manera inmediata.
Desde el inicio del encuentro ya se registraban disturbios en las tribunas, protagonizados por seguidores del Cúcuta Deportivo. Los altercados se extendieron rápidamente hacia los alrededores del estadio cuando terminó el partido, lo que obligó a la intervención de la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden (Undmo). Esta fuerza se desplegó reiteradamente para contener los brotes de violencia y restablecer el orden, aunque sin lograr evitar la escalada de los hechos.
En el balance provisional de la jornada, las autoridades informaron a Infobae que al menos cinco personas resultaron heridas por arma blanca, entre ellas un policía que sufrió una lesión en una extremidad. Todas las víctimas fueron trasladadas de urgencia a centros médicos cercanos, mientras en la ciudad se percibía una fuerte alarma entre los comerciantes. Uno de los establecimientos próximos al estadio fue vandalizado, ocasionando pérdidas económicas de consideración para sus propietarios y profundizando el clima de inseguridad en el área.
La huella violenta de este episodio conecta con antecedentes recientes en la región. El 2 de diciembre de 2025, Maicol Stiven Jaimes Vargas, aficionado del Atlético Bucaramanga, recibió un impacto de arma de fuego tras ser emboscado en la capital de Santander cuando regresaba de una reunión de barra en el estadio Américo Montanini. De acuerdo con Vanguardia, el caso también se relacionó con disputas entre seguidores de equipos rivales.
Las autoridades consultadas por Infobae alertaron que observan patrones crecientes de violencia y retaliaciones entre barras, lo que deteriora la seguridad y la vida cotidiana asociada al fútbol colombiano. La frecuencia de incidentes con desenlaces fatales y lesionados genera preocupación en los organismos de control, que evalúan medidas adicionales para contener estos sucesos recurrentes.
