El curso “Microbiota y Enfermedades Autoinmunes”, organizado por la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEMEDLAB), abordó la posibilidad de que la caracterización de estados de disbiosis y marcadores relacionados con la permeabilidad intestinal y la inflamación de mucosas complemente en el futuro las estrategias terapéuticas existentes para patologías autoinmunes. La jornada puso de relieve la función integradora del laboratorio clínico en el diagnóstico precoz, el seguimiento y la personalización del tratamiento de estas enfermedades, un aspecto que, según informó SEMEDLAB, puede influir de forma directa en el control de la patología y en la calidad de vida de los pacientes.
De acuerdo con SEMEDLAB, las enfermedades autoinmunes se relacionan con una interacción compleja entre factores genéticos y ambientales, mecanismos que alteran la tolerancia inmunológica y donde el microbioma desempeña un papel relevante como mediador. Según indicaron los expertos reunidos, el laboratorio clínico se consolida como una herramienta clave para adaptar las terapias, reducir los episodios inflamatorios y limitar los efectos secundarios en personas afectadas por estas patologías.
El evento, celebrado dentro del programa de formación virtual Academia SEMEDLAB, contó con la colaboración de la Comisión de Inmunología y la Comisión de Microbiología de la Sociedad. Durante el curso, los especialistas analizaron el impacto del laboratorio clínico en el manejo terapéutico de enfermedades como la artritis reumatoide, una patología particularmente beneficiada por el uso de pruebas específicas. Antonio Fernández, presidente de la Comisión de Inmunología de SEMEDLAB, explicó que la identificación de autoanticuerpos, como el factor reumatoide y los anticuerpos anti-péptidos citrulinados, facilita la detección temprana de la artritis reumatoide y permite anticipar la progresión de la enfermedad.
El seguimiento de los tratamientos también se apoya en la monitorización de marcadores inflamatorios sistémicos, incluidos la proteína C reactiva y la velocidad de sedimentación globular. Fernández apuntó que estos análisis proporcionan una evaluación objetiva de la respuesta a las terapias y ayudan a ajustar precozmente los tratamientos inmunomoduladores, una acción dirigida a mitigar los brotes inflamatorios y tratar de evitar complicaciones asociadas.
Según detalló Fernández en las declaraciones recogidas por SEMEDLAB, la incorporación del estudio de biomarcadores vinculados a la respuesta terapéutica y a la aparición de efectos adversos está ampliando el papel de la medicina personalizada en este ámbito. Un control analítico continuo favorece la toma de decisiones más ajustadas, con la posibilidad de reducir el avance del daño articular y de optimizar la intervención clínica, sobre todo en los casos con mayor agresividad biológica. La identificación de perfiles biológicos asociados con mayor gravedad de la enfermedad puede impulsar tratamientos más intensivos en fases tempranas.
Uno de los puntos destacados por los participantes fue la relación entre el microbioma y las enfermedades autoinmunes. El curso profundizó en la relevancia de la microbiota intestinal como moduladora del sistema inmunológico, un aspecto que incide en la maduración y el funcionamiento de distintos tipos celulares del sistema inmune, como los linfocitos T reguladores y las células presentadoras de antígenos. Tomás García, presidente de la Comisión de Microbiología de SEMEDLAB, señaló que una microbiota equilibrada contribuye a mantener la homeostasis inmunológica, lo que previene reacciones del cuerpo contra sus propios tejidos.
García precisó que la disbiosis, o desequilibrio en la composición microbiana, se asocia con la aparición y el desarrollo de enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, la diabetes tipo 1, el lupus eritematoso sistémico, la esclerosis múltiple, la espondiloartritis y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII). El facultativo recalcó que una disbiosis intestinal puede no solo desencadenar la autoinmunidad, sino abrir nuevas posibilidades para la intervención terapéutica. En este sentido, estrategias que incluyen el uso de probióticos, prebióticos, dietas específicas, antibióticos selectivos o trasplantes de microbiota fecal han sido mencionadas en el encuentro como opciones para ayudar a restablecer el equilibrio microbiano y modular la actividad inmune en pacientes con enfermedades autoinmunes.
Los especialistas de SEMEDLAB insistieron en que el laboratorio clínico actúa como un eje central que une el diagnóstico, la monitorización y la adaptación del tratamiento, ofreciendo una perspectiva integral que puede impactar de manera significativa en el pronóstico y el bienestar de los pacientes. La conexión entre los equipos de Microbiología e Inmunología representa, según Fernández, un punto de convergencia fundamental para avanzar en una visión completa y actualizada del papel del microbioma en el proceso patológico autoinmune.
Fernández indicó que mientras la Microbiología suministra información sobre la composición, el comportamiento y las funciones del microbioma en diferentes mucosas, la Inmunología proporciona el marco necesario para interpretar cómo estas comunidades microbianas afectan la respuesta inmune, la tolerancia y la autoinmunidad. Una colaboración estrecha entre las dos áreas contribuye, en efecto, a la comprensión de la realidad biológica de las enfermedades autoinmunes y a la formación de los profesionales del sector.
Durante la jornada, según consignó SEMEDLAB, se analizaron en detalle las características inmunopatológicas de la artritis reumatoide, así como los avances actuales y futuros del laboratorio clínico en la personalización de los tratamientos para estas enfermedades. El abordaje de los estados de disbiosis y la evaluación de biomarcadores secundarios a alteraciones mucosas se propusieron como posibles líneas de investigación y aplicación clínica con el potencial de reforzar las terapias disponibles, aunque aún quedan caminos por recorrer para su integración rutinaria.
De acuerdo con lo discutido en el curso, la actualización permanente de las herramientas diagnósticas y de seguimiento, junto con el conocimiento en expansión sobre la relación entre el microbioma y el sistema inmune, ofrecen oportunidades para mejorar tanto la atención clínica como la prevención de enfermedades autoinmunes. Los expertos concluyeron que la labor del laboratorio clínico facilita una atención más precisa y eficiente para los pacientes, en línea con el objetivo de adaptar cada vez más las intervenciones a las características biológicas individuales de cada caso.
