
Un registro de cámaras de seguridad aportó un dato clave en la investigación por el asesinato de Evilena María Ortiz Mendoza, que fue hallada sin vida en el interior de un taxi en el barrio Simón Bolívar de Barranquilla. Las imágenes muestran a un hombre descendiendo del vehículo tras estacionarlo, extrayendo dos maletas oscuras y alejándose del lugar con una actitud claramente nerviosa.
El hallazgo, confirmado el 3 de abril, ha permitido a las autoridades reconstruir el momento exacto en el que el sospechoso abandonó la escena del crimen e intensificar la búsqueda de su paradero, según informó el medio El Heraldo.
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Las imágenes captadas por cámaras residenciales del sector muestran cómo el vehículo, donde posteriormente se encontraría el cuerpo de Ortiz Mendoza, se detuvo durante algunos minutos antes de que el conductor —identificado como Erick Jair De Alba Conde— descendiera.
Vestido con suéter rosado y jeans, el hombre abrió la puerta trasera del taxi, retiró lo que parecen ser maletas y se marchó mirando repetidamente hacia atrás y hacia los lados, verificando que no fuera seguido ni observado por vecinos del sector. Según el reporte de El Heraldo, estos segundos de video son actualmente la evidencia más contundente con la que cuenta la investigación policial.
La víctima había denunciado violencia previa y el círculo familiar había advertido el riesgo
La muerte de la mujer de 42 años, se produjo tras años de episodios de maltrato físico y psicológico por parte de su pareja, con el que compartió dos décadas y tuvo cuatro hijos con edades entre los 14 y los 19 años. Una prima de la víctima declaró a El Heraldo: “Fue una tragedia que lastimosamente no pude evitar”, añadiendo que la familia ya había expresado su temor ante la posibilidad de que una situación fatal ocurriera debido a la violencia recurrente en el hogar.
Ortiz Mendoza residía recientemente en Villa Merly, Soledad, en la vivienda de su tía, tras un desacuerdo familiar vinculado al arriendo de su anterior casa. Aunque la separación de domicilios era temporal, la relación sentimental con De Alba Conde continuaba, según relataron familiares. El último contacto de la víctima con su entorno tuvo lugar la noche del miércoles 1 de abril, cuando el sindicado la recogió con el pretexto de buscar objetos personales en casa de la madre de él.
Durante las primeras horas de la mañana siguiente, la preocupación creció entre los allegados al constatar que Ortiz Mendoza no respondía ni había regresado. Fue entonces cuando la desaparición fue reportada y la posterior aparición del cuerpo confirmó los peores temores de la familia, que ya había intentado advertir del peligro a las autoridades y a la propia víctima.
Al ser consultada por el medio de comunicación, la prima aseguró: “Hubo maltrato físico por parte de él. Ella vivió en Santo Tomás y una vez ocurrió una situación tan grave que fue necesario llamar a mi tía para evitar una desgracia”. Sus declaraciones subrayan que los hijos de la pareja también eran testigos y estaban profundamente afectados por el ambiente de violencia.
Erick Jair De Alba Conde, conductor de taxi y principal sospechoso, huyó presuntamente en autobús tras abandonar el lugar de los hechos. El operativo de búsqueda continúa, con especial atención sobre el entorno del sospechoso y los puntos de transporte público en la zona.

Los familiares de Ortiz Mendoza manifestaron que tanto los padres como los hijos de la víctima se encuentran devastados por el desenlace: “Era algo que ya le habíamos dicho a ella que teníamos miedo que pasara”, afirmó la prima. La reconstrucción de los hechos, basada tanto en testimonios como en el análisis de las grabaciones de video, ha permitido a las autoridades delinear las circunstancias inmediatas del crimen y reforzar la hipótesis de un feminicidio precedido por episodios de violencia doméstica.
La secuencia que se observa en el video, con el sospechoso manipulando maletas y abandonando la escena con cautela, constituye la pieza clave en la indagación judicial. Mientras avanza la investigación, el caso ha puesto en el centro del debate la persistencia del fenómeno de la violencia de género tanto en el Atlántico como en otras regiones del país.

Un registro de cámaras de seguridad aportó un dato clave en la investigación por el asesinato de Evilena María Ortiz Mendoza, que fue hallada sin vida en el interior de un taxi en el barrio Simón Bolívar de Barranquilla. Las imágenes muestran a un hombre descendiendo del vehículo tras estacionarlo, extrayendo dos maletas oscuras y alejándose del lugar con una actitud claramente nerviosa.
El hallazgo, confirmado el 3 de abril, ha permitido a las autoridades reconstruir el momento exacto en el que el sospechoso abandonó la escena del crimen e intensificar la búsqueda de su paradero, según informó el medio El Heraldo.
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Las imágenes captadas por cámaras residenciales del sector muestran cómo el vehículo, donde posteriormente se encontraría el cuerpo de Ortiz Mendoza, se detuvo durante algunos minutos antes de que el conductor —identificado como Erick Jair De Alba Conde— descendiera.
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La víctima había denunciado violencia previa y el círculo familiar había advertido el riesgo
La muerte de la mujer de 42 años, se produjo tras años de episodios de maltrato físico y psicológico por parte de su pareja, con el que compartió dos décadas y tuvo cuatro hijos con edades entre los 14 y los 19 años. Una prima de la víctima declaró a El Heraldo: “Fue una tragedia que lastimosamente no pude evitar”, añadiendo que la familia ya había expresado su temor ante la posibilidad de que una situación fatal ocurriera debido a la violencia recurrente en el hogar.
Ortiz Mendoza residía recientemente en Villa Merly, Soledad, en la vivienda de su tía, tras un desacuerdo familiar vinculado al arriendo de su anterior casa. Aunque la separación de domicilios era temporal, la relación sentimental con De Alba Conde continuaba, según relataron familiares. El último contacto de la víctima con su entorno tuvo lugar la noche del miércoles 1 de abril, cuando el sindicado la recogió con el pretexto de buscar objetos personales en casa de la madre de él.
Durante las primeras horas de la mañana siguiente, la preocupación creció entre los allegados al constatar que Ortiz Mendoza no respondía ni había regresado. Fue entonces cuando la desaparición fue reportada y la posterior aparición del cuerpo confirmó los peores temores de la familia, que ya había intentado advertir del peligro a las autoridades y a la propia víctima.
Al ser consultada por el medio de comunicación, la prima aseguró: “Hubo maltrato físico por parte de él. Ella vivió en Santo Tomás y una vez ocurrió una situación tan grave que fue necesario llamar a mi tía para evitar una desgracia”. Sus declaraciones subrayan que los hijos de la pareja también eran testigos y estaban profundamente afectados por el ambiente de violencia.
Erick Jair De Alba Conde, conductor de taxi y principal sospechoso, huyó presuntamente en autobús tras abandonar el lugar de los hechos. El operativo de búsqueda continúa, con especial atención sobre el entorno del sospechoso y los puntos de transporte público en la zona.

Los familiares de Ortiz Mendoza manifestaron que tanto los padres como los hijos de la víctima se encuentran devastados por el desenlace: “Era algo que ya le habíamos dicho a ella que teníamos miedo que pasara”, afirmó la prima. La reconstrucción de los hechos, basada tanto en testimonios como en el análisis de las grabaciones de video, ha permitido a las autoridades delinear las circunstancias inmediatas del crimen y reforzar la hipótesis de un feminicidio precedido por episodios de violencia doméstica.
La secuencia que se observa en el video, con el sospechoso manipulando maletas y abandonando la escena con cautela, constituye la pieza clave en la indagación judicial. Mientras avanza la investigación, el caso ha puesto en el centro del debate la persistencia del fenómeno de la violencia de género tanto en el Atlántico como en otras regiones del país.
