
Entre los discursos pronunciados durante la jornada en Cáceres, el Rey Felipe VI evocó el recuerdo de víctimas recientes de accidentes ferroviarios, señalando de modo particular al capitán Álvaro García Jiménez, quien falleció en Adamuz, Córdoba, poco después de regresar de una misión en Irak y mientras volvía a integrarse a su unidad en Ceuta. A partir de este gesto de homenaje, se desarrolló una de las ceremonias militares de mayor relevancia de los últimos años en el Centro de Formación de Tropa (Cefot nº 1), con la presencia de aproximadamente 9.000 personas, según informó el medio Europa Press.
Durante el acto, el monarca presidió la jura de bandera de 1.378 nuevos soldados, una generación que, como mencionó Felipe VI, ha optado por la carrera militar con vocación y deseo de servicio, y cuyo compromiso se materializa en el símbolo de la bandera nacional. De acuerdo con Europa Press, el Rey destacó que esta ceremonia, que no presidía en Cáceres desde 1995, refleja los cambios experimentados tanto por las Fuerzas Armadas como por la sociedad española en las últimas décadas. Resaltó cómo entonces se trataba de una jura de soldados de reemplazo, mientras que actualmente los protagonistas son soldados profesionales que han elegido la milicia no solo como ocupación, sino también como expresión de unos valores compartidos.
Felipe VI enfatizó ante los asistentes el significado del juramento realizado, señalando que el acto representa un profundo gesto de entrega y vínculo con España, bajo los colores de una bandera que, en sus palabras citadas por Europa Press, “nos une a todos”. La ceremonia también sirvió de reencuentro con los familiares de los nuevos efectivos provenientes de diversos puntos del país, que acudieron al centro de formación para presenciar este inicio formal de la carrera militar de sus allegados.
El monarca dirigió unas palabras a los recién juramentados, recordándoles que pronto se incorporarán a sus respectivas unidades, donde pondrán en práctica los conocimientos adquiridos en Cáceres y darán continuidad a su perfeccionamiento profesional y personal en el contexto propio de cada destino y misión. “Gracias por esa decisión, por querer formar parte de los ejércitos, por vestir el uniforme y comprometeros de la manera que habéis demostrado hoy”, afirmó el Rey, agregando la dimensión de entrega total que implica el compromiso militar, hasta el punto de estar dispuestos a dar la vida por el país.
Según recogió Europa Press, Felipe VI remarcó el papel clave de estos soldados dentro del núcleo de las fuerzas armadas, como parte fundamental que permite cumplir las diversas misiones que les son asignadas. También rememoró la histórica vinculación de Cáceres con el ámbito militar, visible en el propio centro de formación y en las denominaciones de algunas unidades, en alusión a figuras históricas.
A la ceremonia asistieron altos mandos militares y autoridades civiles regionales y locales, como el coronel jefe Álvaro Kromer, el delegado del Gobierno en Extremadura José Luis Quintana, el presidente de la Asamblea de Extremadura Manuel Naharro, la presidenta en funciones de la Junta de Extremadura María Guardiola, el alcalde Rafael Mateos y la presidenta del Tribunal Superior de Justicia autonómico, María Félix Tena, según detalló Europa Press. Entre la concurrencia también se encontraban representantes religiosos y de distintos niveles de la administración.
El evento alcanzó un significado especial ya que, según reportó Europa Press, se trató de la primera vez en tres décadas que un monarca presidía una jura de bandera en el Cefot de Cáceres, después de la visita de Juan Carlos I en 1996 al mismo recinto. Los responsables del centro agradecieron expresamente la presencia del Rey, considerándola una muestra relevante de apoyo a la escala de tropa en el Ejército de Tierra. Además, señalaron la aspiración mantenida por la ciudadanía local para que el centro de formación continúe en Cáceres, subrayando la importancia estratégica y simbólica que representa para Extremadura.
En el transcurso del acto, el Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, Amador de Enseñat y Berea, también dirigió unas palabras al conjunto de asistentes. Destacó la adquisición de la condición de militar de tropa por parte de los nuevos soldados y la exigencia de cumplir sus funciones diarias con la máxima dedicación. El general insistió en el sentido de sacrificio propio de la carrera militar, mencionando la idea de que “los que hemos comprometido la sangre no podemos escatimar el sudor”, y detalló que un setenta por ciento del actual ejército español está compuesto por tropa, lo que otorga centralidad a este colectivo dentro de las Fuerzas Armadas.
El acto concluyó con un vino de honor, al que asistieron tanto las principales autoridades presentes como algunos familiares de los nuevos soldados. Europa Press indicó que durante este encuentro, se compartió la satisfacción por lo que calificaron como “un gran día” para la ciudad de Cáceres, para Extremadura, para el Ejército de Tierra y para el sistema de enseñanza militar español, destacando la trascendencia del evento no solo por el elevado número de personas involucradas sino por el simbolismo de la ocasión y el contexto en el que se inscribió, con la actualización y refuerzo del compromiso institucional con la formación y el reconocimiento de quienes integran la escala de tropa en las fuerzas armadas españolas.
