Las inmediaciones de la Embajada de Venezuela en Lima se transformaron en un escenario de celebración tras la noticia de la captura de Nicolás Maduro. Desde las primeras horas del 3 de enero, familias venezolanas se reunieron en el lugar con banderas, carteles y parlantes, y la jornada incluyó bailes típicos y cumbia peruana, manifestaciones de alegría que reflejaron el impacto de la noticia entre los migrantes.
Entre los testimonios recogidos, la señora Eleisa, residente en Perú desde hace cuatro años, relató cómo recibió la noticia gracias a una llamada de su yerno en la madrugada.

“Nos llamó como a la una de la mañana y nos dijo que parecía que estaban haciendo bombardeo en Venezuela. Nos paramos de una vez, prendimos la noticia y de ahí no hemos dormido nada, escuchando la noticia. Cuando nos enteramos de que lo agarraron, una alegría tan grande, una emoción, ya basta de tanta dictadura“, señaló.

La celebración tuvo matices personales para muchos de los asistentes. Eleisa compartió que, tras cumplir cincuenta años en diciembre, deseó libertad para su país y hoy siente que ese anhelo ha cobrado sentido. Explicó que su hija preparó una torta decorada con motivos venezolanos como recuerdo de ese deseo. “La hice con el fin de la libertad y se me dio, porque fue uno de los deseos que pedí al cantar cumpleaños”, detalló.

Luego de varias horas, los ciudadanos venezolanos recorrieron una cuadra de la avenida Arequipa hasta llegar a Plaza Miguel Cervantes, donde permanecen. Asimismo, han ido llegando hasta el transcurso de la tarde.
Espera regresar a Venezuela luego de 9 años
César, venezolano residente en Perú desde hace nueve años, fue uno de los asistentes a la celebración frente a la embajada. Relató que, tras casi tres décadas bajo un régimen que limitó derechos y censuró opiniones, la noticia de la caída de Nicolás Maduro renovó la esperanza de quienes viven fuera de su país.

“Nos da mucha alegría porque después de veintisiete años de estar bajo presión, con un nivel de socialismo, comunismo, de los cuales no tenías ningún derecho a opinar, ni nada, porque estábamos censurados”, sostuvo.

César destacó que, a pesar del riesgo que implica expresar opiniones desde el extranjero por temor a represalias contra sus familiares en Venezuela, la comunidad migrante mantiene viva la expectativa de un cambio definitivo.
Por otro lado, en el parque ubicado en el Cercado de Lima, también acudieron diversos comerciantes para vender banderas, vinchas y diversos objetos.

“Mi familia está como un poco con incertidumbre porque no se puede colocar nada todavía hasta que termine de caer el régimen. Más, sin embargo, hay celebraciones dentro de nuestras casas, porque eso es lo que todos estamos añorando”, explicó.

Su experiencia como migrante incluye momentos difíciles y un proceso de adaptación marcado por el esfuerzo. Llegó a Lima “con una mano adelante y una mano atrás”, vendió golosinas en autobuses y, con el tiempo, consiguió empleo en el área de seguridad ciudadana del distrito de San Borja.
La esperanza de una madre venezolana en Lima
Una madre venezolana recibió la noticia de la captura de Nicolás Maduro a través de una llamada de su hijo en la madrugada. Definió ese momento como el más importante que podía recibir, al asociarlo con el sufrimiento acumulado de miles de familias separadas por la crisis.
La entrevistada llegó recientemente a Perú, traída por sus hijos para poder acceder a atención médica, debido a las dificultades que enfrenta el sistema de salud en Venezuela. “Mis tres hijos tienen ocho años aquí. Y agradecida. Mis hijos han llegado a unos peruanos que los amo. Me los voy a llevar en mi corazón”, señaló a este medio.
Aunque la mayor parte de su familia permanece en Venezuela, describió el clima de incertidumbre y resguardo que predomina tras la captura del exmandatario.
