
La imposición de sanciones estadounidenses sobre seis organizaciones con base en Gaza ha provocado el rechazo de Hamás, que argumenta que estas restricciones prolongan la crisis humanitaria en la Franja y dificultan la llegada de ayuda esencial para la población, según consignó el diario palestino Filastin. El Movimiento de Resistencia Islámica solicitó de manera explícita que Washington reconsidere la decisión y retire lo que calificó como medidas “sesgadas”, reclamando además garantías para la apertura de pasos fronterizos y la eliminación de obstáculos que impiden el ingreso de asistencia.
De acuerdo con lo publicado por Filastin, Hamás atribuyó la iniciativa de Estados Unidos a la presión proveniente de Israel, indicando que “la incitación por parte de la entidad sionista –en referencia a Israel–, que continúa su guerra abierta contra el pueblo palestino y su causa nacional”, fue determinante en la adopción de estas sanciones. El grupo afirmó también que la decisión contribuirá, según su visión, a mantener el sufrimiento de la población gazatí.
El Gobierno estadounidense, a través del Departamento del Tesoro, notificó el pasado miércoles la puesta en marcha de sanciones sobre seis organizaciones: Waed Society, Al Nur, Qawafil, Al Falá, Merciful Hands Gaza y Al Salamé. De acuerdo con el comunicado oficial recogido por el medio citado, la administración argumentó esta resolución en los presuntos vínculos de estas entidades con las Brigadas Ezeldín al Qasam, el brazo armado de Hamás. El Departamento del Tesoro indicó: “La insidiosa práctica de Hamás de utilizar a organizaciones civiles pone en peligro a los palestinos y socava los esfuerzos por construir una paz duradera y próspera”, subrayando que el Gobierno “no mirará hacia otro lado” mientras, a su juicio, el grupo islamista “explota el sistema financiero” con propósitos asociados a sus operaciones.
Según información difundida por Filastin, Hamás pidió a la administración estadounidense que adopte posturas que permitan avanzar en la resolución de la crisis en la región, insistiendo en que Washington debe promover el cumplimiento de los acuerdos con Israel, particularmente en lo que refiere a la retirada de restricciones comerciales y la libre entrada de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza.
El anuncio de las sanciones siguió en el calendario pocos días después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, revelara el inicio de la segunda fase del acuerdo firmado en octubre sobre el destino de Gaza a raíz de la reciente ofensiva militar israelí. Dentro de ese contexto, este jueves tuvo lugar el lanzamiento de la Junta de Paz desde Davos, un foro que según lo consignado por Filastin, forma parte de los esfuerzos internacionales orientados a modelar el futuro político y humanitario de Gaza.
Las resoluciones tomadas por el Departamento del Tesoro han suscitado debate sobre el uso de organizaciones civiles en contextos de conflicto y su eventual papel en actividades vinculadas con grupos armados. Las autoridades estadounidenses aludieron a la utilización del sistema financiero por parte de Hamás como una razón central en la adopción de estas medidas, argumentando que se trata de una respuesta a estrategias que, según su evaluación, ponen en entredicho la seguridad y la estabilidad en la región.
Por su parte, Hamás denunció una parcialidad por parte de Washington a favor de la ocupación israelí, argumentando que las decisiones estadounidenses contribuyen a agravar tanto la situación humanitaria como política en la Franja. El grupo hizo énfasis en la necesidad de que Estados Unidos impulse el cumplimiento de compromisos previamente adoptados con Israel, enfocándose en la urgencia de mejorar las condiciones de la población mediante la facilitación de asistencia internacional.
La confrontación de posturas en torno a estas sanciones refleja el nivel de complejidad asociado a la crisis de Gaza y la multifacética naturaleza de los compromisos internacionales para la provisión de ayuda. El caso de las seis entidades sancionadas subraya los desafíos inherentes a la supervisión de actividades humanitarias en entornos sometidos a conflictos prolongados y cuenta con la atención de varios actores internacionales, según apuntó Filastin. La referencia al acuerdo de octubre y a la Junta de Paz de Davos muestra que la gestión del futuro de Gaza continúa inscrita en negociaciones de alto nivel, en las que la presión sobre los actores humanitarios y los equilibrios entre seguridad y asistencia ocupan un lugar destacado, de acuerdo con lo recogido por medios palestinos.