
Nuevos enfrentamientos en el municipio de El Carmen (Norte de Santander) han generado alarma entre los residentes, quienes denuncian que la presencia de subversivos mantiene al pueblo prácticamente sitiado.
Por tercer día consecutivo, los hostigamientos han obligado a la población a buscar resguardo en sus viviendas.
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La mañana del miércoles 11 de febrero, la tensión se intensificó cuando varios habitantes informaron sobre la llegada de grupos armados al casco urbano.
El temor y la incertidumbre se han extendido entre los vecinos, quienes describen una jornada marcada por la ansiedad constante.
Una nueva jornada de violencia armada sacudió la mañana de este miércoles a la cabecera municipal de El Carmen, según informó la Personería Municipal en un comunicado emitido poco después de las 6:30 a. m.
La entidad instó a la población a permanecer en sus viviendas y evitar las calles principales, buscando reducir los riesgos para la ciudadanía ante el cruce de disparos registrado en la zona.
En respuesta a la situación de inseguridad, la Personería solicitó a la Secretaría de Educación Departamental la interrupción inmediata de las actividades escolares en todos los colegios y escuelas tanto de El Carmen como del corregimiento de Guamalito.
El objetivo, según detalló la entidad, es resguardar la integridad de estudiantes, docentes y personal administrativo, priorizando la prevención ante la persistencia de hechos violentos.
En respuesta a la escalada de violencia, helicópteros militares han sobrevolado de manera permanente la zona. En respuesta a la escalada de violencia, helicópteros militares han sobrevolado de manera permanente la zona. El despliegue aéreo busca contener los ataques y restablecer el control, aunque hasta el momento no se ha informado sobre la reapertura de los corredores viales ni del comercio.
El Carmen, ubicado en la región del Catatumbo, ha sido escenario de reiterados enfrentamientos entre actores armados. La presencia del ELN en el área ha provocado desplazamientos y restricciones a la movilidad, lo que aumenta la vulnerabilidad de comunidades rurales y urbanas.