
El Ministerio de Exteriores iraní ha repudiado este viernes la «declaración intervencionista respecto a los asuntos internos de Irán» de los titulares de Exteriores de los países G7, después de que estos amenazasen a la república islámica con nuevas sanciones «si continúa su represión de las protestas», que comenzaron hace más de dos semanas y que han dejado más de 3.400 muertos y «miles» de heridos, según organizaciones de Derechos Humanos.
«Los países del G7, bajo la influencia de EEUU y del régimen sionista, ignoran conscientemente el hecho evidente de que las reuniones pacíficas del pueblo iraní se convirtieron en violencia por el movimiento organizado de agentes terroristas equipados por el régimen sionista, durante los cuales un gran número de manifestantes y fuerzas del orden y de seguridad fueron atacados, heridos o perdieron la vida», ha expresado el Ministerio de Exteriores en un comunicado difundido en redes.
Exteriores ha subrayado que su principal compromiso es el de proteger los derechos fundamentales de su pueblo de acuerdo con la Constitución, «incluido el derecho a la protesta pacífica», y ha asegurado que «cumplirá con su responsabilidad» para proteger a sus ciudadanos y defender su soberanía nacional e integridad territorial frente a «cualquier amenaza o agresión extranjera».
Así las cosas, el Ejecutivo iraní ha tildado de «fraudulento» el enfoque en materia de DDHH de los miembros del G7, a los que ha reprochado varias veces en su mensaje que se dejen influenciar por «funcionarios estadounidenses y del régimen sionista, incitando a la violencia y al terrorismo».
«Los Estados miembros del G7, cada uno con un vergonzoso historial de graves violaciones de derechos humanos en sus propios países y en la región de Asia Occidental (…) carecen de credibilidad y autoridad moral para juzgar a otros», continúa la nota en la que las autoridades iraníes reprochan a Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Canadá –entre otros– su «apoyo» en «la agresión militar del régimen sionista contra Irán y el asesinato de cientos de iraníes en el verano de 2025».
«En lugar de emitir declaraciones engañosas e intervencionistas, los estados miembros del G7 deberían detener su interferencia ilegal en los asuntos internos de Irán, poner fin a las sanciones crueles e ilegítimas contra la nación iraní y abstenerse de abusar de los elevados conceptos de los derechos humanos como cobertura para su mala intención de interferir en los asuntos internos de Irán», concluye el Ministerio de Exteriores iraní.
Estas declaraciones llegan después de que los ministros de Exteriores del G7 afirmasen este miércoles que están «dispuestos a imponer más medidas restrictivas» contra Irán «si continúa su represión de las protestas y la disidencia en violación del Derecho Internacional», instando a las autoridades iraníes a ejercer «la máxima moderación» y «abstenerse de recurrir a la violencia».
En este sentido, los Estados miembros del G7 rechazaron «firmemente la escalada de la brutal represión» contra la «población iraní, que ha demostrado valentía desde finales de diciembre de 2025 al expresar sus legítimas aspiraciones a una vida mejor, dignidad y libertad».
MATANZA «SIN PRECEDENTES»
A este respecto se ha pronunciado también este viernes la ONG Human Rights Watch, que ha alertado de que «cada vez hay más pruebas de masacres en todo el país» y ha exhortado a los Estados miembros de la ONU a «convocar una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos», alegando que «las matanzas masivas perpetradas por las fuerzas de seguridad iraníes no tienen precedentes» y «son un claro recordatorio de que los gobernantes que masacran a su propio pueblo seguirán cometiendo atrocidades hasta que se les exijan responsabilidades».
HRW ha insistido en que las fuerzas de seguridad iraníes «han llevado a cabo matanzas masivas de manifestantes tras la escalada de las protestas a nivel nacional el 8 de enero» y ha hecho hincapié en la necesidad de «situar los Derechos Humanos y la rendición de cuentas en Irán en el centro de la respuesta internacional».
«Se cree que miles de manifestantes y transeúntes han sido asesinados, mientras que las severas restricciones del Gobierno a las comunicaciones han ocultado la verdadera magnitud de las atrocidades», ha advertido la ONG, que ha revisado evidencias audiovisuales que revelan que «muchos manifestantes murieron o resultaron heridos por disparos en la cabeza y el torso».
Llegados a este punto, la organización ha recordado que, de acuerdo con los Principios Básicos de la ONU, «los agentes del orden solo pueden emplear la fuerza cuando sea estrictamente necesario y en la medida en que sea necesario para alcanzar un objetivo policial legítimo». Asimismo, ha añadido, «las armas de fuego no son un instrumento adecuado para el control de las reuniones» y «nunca deben utilizarse simplemente para dispersar una reunión».
