
En Buenos Aires, cada cachorro que inicia su entrenamiento en la Escuela de Perros Guía Argentinos (EPGA) representa una esperanza tangible de mayor autonomía para personas ciegas o con disminución visual. La historia de Yanina Gardonio y su familia, quienes en 2012 recibieron a la primera perra guía criada en el país, ilustra el impacto de este proceso: “Aprendimos que lo más importante es la finalidad para la cual están siendo criados estos cachorros: ser los ojos de alguien que no tiene visión, para que pueda manejarse en la vida con libertad y seguridad”.
La EPGA, única organización de su tipo en Argentina y Latinoamérica certificada por la Federación Internacional de Perros Guía, lanzó una nueva convocatoria para sumar familias de socialización. La institución busca hogares dispuestos a recibir y acompañar el desarrollo de cachorros Labradores Retriever y Golden Retriever durante sus primeros meses, facilitando su integración en el entorno social cotidiano.
El proceso de formación: dos años que cambian destinos
El entrenamiento de un perro guía comienza desde el nacimiento y se extiende a lo largo de aproximadamente dos años. En ese tiempo, el animal incorpora habilidades y comportamientos esenciales que le permitirán guiar a una persona ciega durante cerca de ocho años de servicio. La selección de Labradores y Golden Retriever se debe a sus características físicas y temperamento, factores clave para la función que desempeñarán.

Hasta la fecha, más de 40 cachorros han pasado por la etapa de socialización con familias, mientras que otros 20 realizaron esa experiencia junto a entrenadores de la escuela. Durante esta fase, el cachorro se adapta a rutinas hogareñas, paseos, encuentros sociales y diferentes espacios públicos, experiencias fundamentales para su futura labor.
El rol de las familias de socialización: el primer eslabón
El aporte de las familias de socialización resulta decisivo en los primeros meses de vida del perro. “El rol que tienen las familias es crucial para preparar a los cachorros para su futuro como perros guía, asegurando que sean confiables y seguros en su trabajo. Acompañan al cachorro en sus primeros aprendizajes: desde habilidades básicas y comportamientos en público, hasta la experiencia de transitar distintos entornos y situaciones cotidianas. Todo este proceso se realiza en trabajo conjunto con nuestros entrenadores, que guían a las familias en cada etapa”, afirmó Carlos Botindari, Director de Relaciones Institucionales de la Escuela de Perros Guía Argentinos.
Quienes se suman como Puppy Raiser reciben un acompañamiento permanente por parte del equipo de la EPGA. El seguimiento profesional incluye visitas semanales, encuentros periódicos y espacios de intercambio en el Puppy Club, donde participan otras familias y profesionales.

Experiencia y aprendizajes: la voz de quienes participaron
La experiencia de socializar un perro guía deja huellas profundas en quienes participan. Yanina Gardonio destaca que durante el crecimiento del animal resulta “fundamental relacionarlo con personas, niños, ruidos y otros animales, siempre respetando sus tiempos, sus rutinas y su etapa de cachorro”. La familia socializadora construye un vínculo especial con el animal, y “termina siendo un orgullo enorme verlo cumplir su propósito y saber que uno pudo ser parte de esa misión”.
El proceso fomenta el aprendizaje de conceptos básicos y la adaptación a situaciones diversas, sin que falten momentos de juego y cariño. La convivencia cotidiana ayuda a formar perros equilibrados y confiables, preparados para superar los desafíos de la vida urbana.
Cómo postularse y qué se necesita
La EPGA busca familias para 10 cachorros en una primera instancia y otras 7 en una etapa posterior. Se priorizan hogares de la Zona Sur del Gran Buenos Aires, aunque la condición no es excluyente. La participación es libre de gastos, ya que la escuela cubre la alimentación y la atención veterinaria de los cachorros.

El entrenamiento de estos perros requiere una nutrición adecuada y específica, por lo que la EPGA cuenta con el respaldo de Royal Canin, que provee el alimento para todos los caninos, especialmente durante su gestación y los primeros meses de vida.
Quienes deseen postularse para convertirse en familia de socialización pueden encontrar más información y acceder al formulario de inscripción aquí.
La Escuela de Perros Guía Argentinos es la única institución del país que entrena perros lazarillos para personas ciegas y cuenta con la certificación de la Federación Internacional de Perros Guía. Su labor ha permitido transformar la vida de decenas de personas, promoviendo la autonomía y la inclusión a través del trabajo conjunto entre la comunidad y los profesionales del entrenamiento canino.
“Ver a un perro guía acompañando a una persona ciega es la prueba de que el esfuerzo compartido da resultados concretos. La familia de socialización es parte de ese logro colectivo”, concluyeron desde la EPGA.
