A las 09:00 horas partió esta jornada en el Juzgado de Garantía de Calama (1.530 kms al norte de Santiago) la formalización de Hernán Meneses Leal (18), estudiante que el viernes pasado protagonizó un brutal ataque con arma blanca en el Instituto Obispo Silva Lezaeta, el que dejó como resultado una inspectora de 59 años fallecida y otros cuatro heridos, dos de ellos de gravedad.
Aunque la defensa del estudiante del último año de secundaria presentó en la audiencia preliminar del sábado certificados médicos que darían cuenta de problemas de salud mental y bullying, el fiscal regional, Juan Castro Bekios, ya afirmó que no existen antecedentes serios que den cuenta de una patología psiquiátrica que implique inimputabilidad.
Debido a esto, el Ministerio Público le imputó los cargos de homicidio consumado y cuatro delitos de homicidio frustrado, y en paralelo, las pericias de la Policía de Investigaciones (PDI) dieron cuenta de que Meneses planeó su agresión con al menos cuatro meses de anticipación y su objetivo era realizar una verdadera masacre, al más puro estilo de los ataques que periódicamente suceden en los EE.UU.

De acuerdo a una nota de La Tercera, el perturbado muchacho mantenía un cuaderno en el que fue describiendo los pasos de su ataque y en el que explica que buscaba asesinar a la mayor cantidad posible de menores de edad, a fin de que no tuvieran que sufrir los sinsabores y penurias de la edad adulta.
Finalmente, y de acuerdo a escritos en el cuaderno, las paredes de su pieza y un video de Youtube con el título “Ataque en el instituto Lazaeta”, el plan fue cambiando y Meneses decidió que asesinaría a quien se le cruzara por delante, para después poner fin a su vida.
Según el medio citado, los informes de la policía confirman que Meneses buscaba llevar a cabo una verdadera “masacre”, puesto que “la violencia ejercida, la multiplicidad de víctimas y la planificación del ataque nos hacen pensar que el imputado quería emular el tipo de ataques escolares que ocurren en Estados Unidos”.

El ataque
Antecedentes de la investigación han permitido establecer que el día del ataque, el agresor llegó hasta el Instituto pero decidió no entrar a clases y se encerró en el baño. Una de sus compañeras de clases dijo que vestía completamente de negro pero con un chaleco reflectante por encima, y que desde su mochila sobresalía un objeto sospechoso, el que resultaría ser una especia de katana corta, una de las varias armas blancas que llevaba consigo.
A eso de las 10:30 horas, dos inspectoras se acercaron para conminarlo a salir del baño y cuando procedieron a retarlo, Meneses extrajo gas pimienta y roció a la inspectora María Victoria Reyes para luego propinarle múltiples puñaladas, falleciendo la mujer en el lugar a pesar de los primeros auxilios que recibió de inmediato por funcionarios del establecimiento.

De acuerdo un testigo y mientras la otra inspectora, herida, pedía ayuda, el atacante se dirigió luego al patio donde se encontraban alumnos de segundo medio (15 años) en un evidente “estado de exaltación” y procedió a atacar a otros tres escolares, para luego ser contenido por otro estudiante que logró reducirlo con ayuda de sus compañeros, tal como quedó registrado en un video que se viralizó rápidamente.
En su mochila, el acusado llevaba una bomba falsa, la katana corta, dos puñales, un bastón retráctil, líquido acelerante y gas pimienta.
Trascendió que Meneses le habría robado a su madre -quien trabaja en un club nocturno de Calama-, la suma de $500 mil (USD 540) para adquirir las armas que utilizó en su brutal agresión.
A las 09:00 horas partió esta jornada en el Juzgado de Garantía de Calama (1.530 kms al norte de Santiago) la formalización de Hernán Meneses Leal (18), estudiante que el viernes pasado protagonizó un brutal ataque con arma blanca en el Instituto Obispo Silva Lezaeta, el que dejó como resultado una inspectora de 59 años fallecida y otros cuatro heridos, dos de ellos de gravedad.
Aunque la defensa del estudiante del último año de secundaria presentó en la audiencia preliminar del sábado certificados médicos que darían cuenta de problemas de salud mental y bullying, el fiscal regional, Juan Castro Bekios, ya afirmó que no existen antecedentes serios que den cuenta de una patología psiquiátrica que implique inimputabilidad.
Debido a esto, el Ministerio Público le imputó los cargos de homicidio consumado y cuatro delitos de homicidio frustrado, y en paralelo, las pericias de la Policía de Investigaciones (PDI) dieron cuenta de que Meneses planeó su agresión con al menos cuatro meses de anticipación y su objetivo era realizar una verdadera masacre, al más puro estilo de los ataques que periódicamente suceden en los EE.UU.

De acuerdo a una nota de La Tercera, el perturbado muchacho mantenía un cuaderno en el que fue describiendo los pasos de su ataque y en el que explica que buscaba asesinar a la mayor cantidad posible de menores de edad, a fin de que no tuvieran que sufrir los sinsabores y penurias de la edad adulta.
Finalmente, y de acuerdo a escritos en el cuaderno, las paredes de su pieza y un video de Youtube con el título “Ataque en el instituto Lazaeta”, el plan fue cambiando y Meneses decidió que asesinaría a quien se le cruzara por delante, para después poner fin a su vida.
Según el medio citado, los informes de la policía confirman que Meneses buscaba llevar a cabo una verdadera “masacre”, puesto que “la violencia ejercida, la multiplicidad de víctimas y la planificación del ataque nos hacen pensar que el imputado quería emular el tipo de ataques escolares que ocurren en Estados Unidos”.

El ataque
Antecedentes de la investigación han permitido establecer que el día del ataque, el agresor llegó hasta el Instituto pero decidió no entrar a clases y se encerró en el baño. Una de sus compañeras de clases dijo que vestía completamente de negro pero con un chaleco reflectante por encima, y que desde su mochila sobresalía un objeto sospechoso, el que resultaría ser una especia de katana corta, una de las varias armas blancas que llevaba consigo.
A eso de las 10:30 horas, dos inspectoras se acercaron para conminarlo a salir del baño y cuando procedieron a retarlo, Meneses extrajo gas pimienta y roció a la inspectora María Victoria Reyes para luego propinarle múltiples puñaladas, falleciendo la mujer en el lugar a pesar de los primeros auxilios que recibió de inmediato por funcionarios del establecimiento.

De acuerdo un testigo y mientras la otra inspectora, herida, pedía ayuda, el atacante se dirigió luego al patio donde se encontraban alumnos de segundo medio (15 años) en un evidente “estado de exaltación” y procedió a atacar a otros tres escolares, para luego ser contenido por otro estudiante que logró reducirlo con ayuda de sus compañeros, tal como quedó registrado en un video que se viralizó rápidamente.
En su mochila, el acusado llevaba una bomba falsa, la katana corta, dos puñales, un bastón retráctil, líquido acelerante y gas pimienta.
Trascendió que Meneses le habría robado a su madre -quien trabaja en un club nocturno de Calama-, la suma de $500 mil (USD 540) para adquirir las armas que utilizó en su brutal agresión.