
El escándalo de supuestos sobornos que ha salpicado al gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) ha reavivado el debate sobre la relación entre política y dinero en Japón, sumándose a un clima de insatisfacción motivado por la inflación y el aumento del costo de vida. En este contexto, la primera ministra Sanae Takaichi anunció la disolución del Parlamento japonés este viernes y oficializó la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el próximo 8 de febrero. De acuerdo con la agencia de noticias Kyodo, la líder del Ejecutivo optó por esta medida en un momento en que la mayoría oficialista pende de apenas tres escaños y la oposición se muestra activa ante los desafíos económicos.
Según publicó Kyodo, el Ejecutivo aprobó la disolución de la Dieta japonesa al inicio de una sesión parlamentaria marcada por la discusión de posibles rebajas de impuestos. En ese debate tanto el PLD como los partidos de oposición presentaron propuestas para reducir el impuesto sobre las ventas de alimentos como vía de alivio ante la presión inflacionaria que enfrentan los hogares nipones. El aumento sostenido de precios y el encarecimiento del día a día encabezan así la lista de preocupaciones que dominarán la agenda electoral.
Kyodo detalló que la campaña de cara a estos comicios tendrá como eje central la respuesta de los partidos a la crisis económica, en particular el manejo de la inflación y el reclamo social por medidas que permitan mitigar su impacto. Temas como el papel de los residentes extranjeros y la evolución del turismo en Japón también se anticipan como asuntos relevantes para los votantes.
La campaña electoral arrancará el martes 27 de enero, de forma paralela al reinicio de la sesión parlamentaria, en una atmósfera política marcada por la fragmentación y la emergencia de nuevas alianzas. Entre los contendientes destaca la recién formada Alianza de Reforma Centrista, impulsada por el Partido Democrático Constitucional de Japón. Además, el partido Komeito, que durante 26 años fue socio de coalición del PLD, también presenta su candidatura de manera independiente en estos comicios, lo que modifica el tradicional panorama de bloques en la Dieta.
El adelanto de las elecciones responde, según manifestó Takaichi durante el anuncio del lunes, al objetivo de fortalecer su mandato y asegurar una mayoría parlamentaria suficiente. La primera ministra declaró que prefiere que «sean los votantes quienes juzguen los principales cambios que están por venir», haciendo énfasis en el carácter decisivo de la consulta prevista para febrero. La dirigente se proclamó primera ministra el pasado octubre, siendo la primera mujer en ocupar el cargo en Japón y la quinta figura en asumir la jefatura del gobierno en los últimos cinco años, un dato que subraya la volatilidad política del país.
Desde su asunción, Takaichi ha afrontado dificultades para aprobar los presupuestos, enfrentando la fragmentación en el Parlamento y el desgaste de su partido, que ha dirigido Japón de forma casi ininterrumpida durante décadas a pesar de los frecuentes recambios en sus liderazgos. Según datos recogidos por Kyodo, si bien la popularidad personal de Takaichi se sitúa en el 70%, el respaldo al PLD es considerablemente menor tras la reciente caída sufrida en las urnas bajo la conducción de Shigeru Ishiba, su predecesor.
El adelanto electoral busca consolidar a la coalición en un momento donde el PLD y sus aliados mantienen solo una mayoría mínima en la Cámara Baja, apoyados por la adhesión de tres legisladores independientes, mientras que en la Cámara Alta continúan estando en minoría. Kyodo reportó que Takaichi apuesta por capitalizar su alta imagen pública y evitar un mayor debilitamiento de su formación, sacando provecho de su condición de primera mujer al frente del Ejecutivo nipón y de los desafíos económicos a los que el país se enfrenta.
En el marco de la convocatoria, también se perfilan como temas de discusión la gestión de los flujos migratorios y las reformas relacionadas con el turismo, factores que afectan tanto a la economía como al tejido social japonés en plena recuperación tras las restricciones impuestas durante la pandemia. Los resultados de estas elecciones anticipadas definirán el equilibrio de fuerzas en el Parlamento y podrían modificar la orientación de las políticas fiscales, sociales y migratorias en un escenario de incertidumbre interna, bajo la presión de la opinión pública para resolver los problemas derivados de la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y los recientes escándalos de corrupción que han afectado la legitimidad del gobierno.
