Bruselas, 13 feb (EFE).- La región de Bruselas sale del bloqueo político tras 613 días sin formar Gobierno, después de que siete partidos hayan alcanzado un acuerdo para dotar de un Ejecutivo al territorio que concentra el 20 % del PIB de Bélgica y ejerce de capital de facto de las instituciones de la Unión Europea (UE).
El complejo sistema político de la única región bilingüe de Bélgica, donde son oficiales el francés y el neerlandés y el Ejecutivo debe contar con partidos de ambos bloques, ha contribuido en gran medida a que Bruselas haya estado con un Gobierno en funciones desde las elecciones de junio de 2024.
Durante más de 600 días, las negociaciones encallaron por vetos cruzados, discrepancias programáticas y dificultades para articular una mayoría que cumpliera los equilibrios lingüísticos exigidos por la legislación belga, lo que dejó a la región sin capacidad para aprobar presupuestos completos, lanzar grandes proyectos de inversión o aplicar reformas estructurales en ámbitos como la movilidad, la vivienda o la transición energética.
Finalmente, y tras apelaciones del primer ministro, Bart de Wever, y hasta del rey Felipe de los belgas para desbloquear la situación, siete partidos francófonos y neerlandófonos de gran parte del espectro político llegaron el jueves por la noche a un acuerdo del que se han conocido los detalles este viernes.
Siete partidos, dos idiomas
La coalición reúne a 55 diputados de los 89 que integran el Parlamento bruselense y cuenta con mayoría en ambos grupos lingüísticos: 46 escaños de 72 en el bloque francófono y 9 de 17 en el neerlandófono.
Entre los francófonos, figuran los liberales del Movimiento Reformador (MR), el Partido Socialista (PS) y el centrista Les Engagés, mientras que por la parte neerlandófona apoyarán el Gobierno los ecologistas de Groen, los socialistas de Vooruit, los liberales de Open Vld y los democristianos de la CD&V.
El facilitador del acuerdo ha sido el presidente de Les Engagés, Yvan Verougstraete, que logró que los siete partidos implicados hallaran puntos de encuentro tras una dura semana de negociaciones.
Las prioridades serán la recuperación de la estabilidad presupuestaria para 2029, el refuerzo de los servicios públicos, la mejora de la seguridad y la atracción de inversiones.
Además, los socios se han comprometido a revisar determinadas políticas en materia de movilidad, urbanismo y apoyo a la rehabilitación energética de edificios, así como a reforzar la cooperación con el Gobierno federal y con las instituciones europeas asentadas en Bruselas para impulsar el papel económico y político de la llamada «capital de Europa».
A partir de ahora, el texto del acuerdo deberá ser validado por los órganos internos de cada partido y sometido posteriormente al voto del Parlamento regional, antes de que se designe formalmente al nuevo ministro-presidente ( según la nomenclatura belga para los líderes regionales) y se repartan las carteras del Ejecutivo, un proceso que podría culminar en las próximas semanas.
Según la radiotelevisión pública RTBF, y a falta de que se concreten los nombramientos, el MR obtendría la presidencia regional; los socialistas francófonos, Vivienda e Igualdad; los socialdemócratas neerlandófonos, Medioambiente y Clima; los centristas, Economía y Empleo; y los ecologistas, la cartera de Movilidad.
Parálisis histórica
Los casi dos años y medio que la región ha pasado paralizada suponen un período excepcionalmente largo incluso para Bélgica, que como país tiene el oficioso récord mundial con Gobierno en funciones por partida doble: 541 días entre 2010 y 2011, y en los comicios de 2019 hicieron falta 494 días entre 2019 y 2020.
Tras conocerse el acuerdo en la noche del jueves, el personal de la Fundación Universitaria donde se reunió el «cónclave» político anunció el «habemus gobierno» desde el balcón, con un empleado vestido de cardenal sujetando una bengala de humo blanco junto a la bandera de Bruselas.
El ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica, el centrista Maxime Prévot, celebró un pacto «que pone por fin punto final a un capítulo doloroso de más de 600 días de vacío».
«Bruselas necesitaba la tenacidad de todos los socios del futuro Gobierno para ofrecer a nuestra capital, y capital de Europa, un camino de relanzamiento, ambición y saneamiento», dijo el jefe de la diplomacia belga. EFE