
Merge Labs, la nueva empresa de Sam Altman, ha recibido una inversión millonaria de OpenAI en una ronda semilla que alcanzó los 250 millones de dólares y valoró la compañía en 850 millones. El anuncio marca la entrada pública de Merge Labs, que busca conectar la inteligencia biológica y la inteligencia artificial para potenciar las capacidades humanas y rivaliza directamente con Neuralink, la firma de Elon Musk.
Merge Labs se presenta como un laboratorio de investigación enfocado en crear nuevas tecnologías para interactuar con las neuronas sin realizar intervenciones invasivas. Su objetivo es restaurar habilidades perdidas, apoyar estados cerebrales saludables y profundizar la conexión entre personas, así como ampliar la creatividad junto a la IA. Para lograrlo, Merge Labs apuesta por el uso de moléculas y modalidades como el ultrasonido, evitando el uso de electrodos y procedimientos quirúrgicos.
El respaldo de OpenAI refuerza el interés de la industria tecnológica por los interfaces cerebro-computadora (BCI). Según la empresa, estas tecnologías representan una nueva frontera y permitirán nuevas formas de comunicarse, aprender e interactuar con la tecnología.

Los BCI crearán una vía natural y centrada en el usuario para interactuar con sistemas de inteligencia artificial. Esta visión se traduce en la colaboración directa entre ambas compañías para el desarrollo de modelos científicos de base y herramientas que aceleren la investigación en bioingeniería y neurociencia.
La competencia con Neuralink toma fuerza a partir de los enfoques opuestos de ambas empresas. Mientras que la firma de Musk requiere intervenciones quirúrgicas para implantar chips cerebrales, Merge Labs busca alternativas no invasivas. Neuralink ha centrado sus primeros ensayos en personas con parálisis severa, permitiendo el control de dispositivos mediante señales neuronales captadas por electrodos implantados en el cerebro.
El equipo de Merge Labs incluye a figuras clave como Alex Blania y Sandro Herbig, quienes continuarán en sus cargos en la empresa Tools for Humanity, otra compañía impulsada por Altman y conocida por la creación de las esferas de escaneo ocular Worldcoin.

El plantel de Merge Labs también suma la experiencia de Tyson Aflalo y Sumner Norman, fundadores de Forest Neurotech, así como la del investigador Mikhail Shapiro, de Caltech. Un portavoz de la empresa indicó que todos los cofundadores integran el consejo directivo de Merge Labs.
La relación entre OpenAI y Sam Altman ha generado comentarios sobre la circularidad de la operación, ya que Altman dirige ambas organizaciones y se beneficiaría de un eventual éxito de Merge Labs, lo que podría incrementar la base de usuarios de OpenAI.
OpenAI suele invertir a través de su Startup Fund, que ya ha respaldado a otras compañías vinculadas a Altman, como Red Queen Bio, Rain AI y Harvey, además de mantener acuerdos comerciales con empresas de energía como Helion Energy y Oklo.

El interés de Altman por la integración entre humanos y máquinas tiene antecedentes desde 2017, cuando publicó un artículo en el que anticipaba la posibilidad de una fusión entre la biología y la inteligencia artificial para la supervivencia de la humanidad ante la aparición de superinteligencias. “Aunque la fusión ya ha comenzado, va a volverse mucho más extraña”, escribió Altman.
OpenAI también colabora con otras firmas de hardware, como la startup io, fundada por Jony Ive, en el desarrollo de dispositivos de inteligencia artificial que no dependen de pantallas, según filtraciones recientes.
Los sistemas de inteligencia artificial podrán interpretar intenciones, adaptarse a individuos y funcionar de forma fiable incluso con señales limitadas y ruidosas. La apuesta de Merge Labs y OpenAI refuerza la carrera por interfaces que unan el cerebro humano con la inteligencia artificial, con enfoques que buscan transformar la interacción entre personas y tecnología.