
La transferencia de la sede de la Supercopa de España generó expectativas en el entorno del fútbol internacional tras las palabras del presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, quien señaló que «más de 600 equipos o entidades en España se benefician de la organización de este gran evento celebrado en Arabia Saudí», según recogió la prensa desplazada a Yeda. En ese marco, el dirigente reveló que se encuentran en marcha conversaciones para que la edición de 2027 del torneo tenga lugar fuera de Arabia Saudí, siendo Catar una de las alternativas consideradas de forma prioritaria. Así lo reportó el medio al que se dirigió Louzán, destacando que la importancia social, mediática y financiera del campeonato resultó determinante para la toma de futuras decisiones.
Según publicó la prensa especializada, el presidente de la RFEF explicó que para 2027 «se están abriendo negociaciones» enfocadas en escoger un destino alternativo para la Supercopa. Louzán remarcó que «una de las posibilidades sin duda es Catar», y añadió que esta opción tomó más peso porque previamente existieron acercamientos para disputar allí la ‘Finalissima’, programada para el 27 de marzo en Doha. Durante su intervención, el directivo subrayó que el próximo año la Copa Asia tendrá lugar en el Golfo, lo que descarta la opción de Yeda como sede para la Supercopa de 2026, trasladando la posible sede a Riad por decisión del gobierno y el ministro de Arabia Saudí.
El medio también informó que Louzán detalló ante los periodistas que el objetivo de explorar nuevas sedes radica en mantener el prestigio y el impacto económico asociados a la competición. El dirigente valoró positivamente la organización de las recientes semifinales en Yeda, donde el estadio mostró una alta afluencia de público y una afición motivada por los partidos disputados. Para Louzán, el espectáculo ofrecido revalida la decisión de internacionalizar la Supercopa y contribuye al atractivo global que desean proyectar desde la Federación.
El presidente comentó la percepción de algunos seguidores españoles, quienes expresaron deseo de presenciar los duelos en sus estadios. Louzán señaló que España dispone de suficiente diversidad de torneos locales, como la Liga, la Copa del Rey y las competencias europeas, que permiten a las aficiones disfrutar de sus equipos en casa. Según reportó el medio, el dirigente argumentó que la estrategia de internacionalizar la Supercopa busca incrementar la visibilidad de la marca «fútbol español» en el escenario global, alineándose con las iniciativas promovidas por LaLiga y la propia Federación.
Al referirse a los motivos económicos detrás de la elección de las sedes, Louzán enfatizó que la vinculación de la Supercopa con Arabia Saudí implicó un impulso clave para el fútbol modesto en España. El presidente de la Federación reconoció que, aunque no contaba en ese momento con la cifra exacta de los ingresos recibidos por cada club, son más de 600 los equipos españoles que resultaron beneficiados gracias a la organización del torneo en el país árabe. Según consignó el medio, este aspecto se valoró como relevante por su impacto financiero directo sobre un gran número de entidades.
Durante las semifinales, Louzán compartió anécdotas relacionadas con los equipos participantes, mencionando que el Real Madrid y el FC Barcelona, pese a no jugar en territorio español, se sintieron respaldados debido a la presencia masiva de aficionados. El presidente señaló que, en este tipo de torneos internacionales, equipos como el Athletic Club experimentan la sensación de actuar como visitantes, reflejando la pasión que genera el fútbol español en otros continentes. De acuerdo con lo reportado, Louzán interpretó este fenómeno como una señal de que la popularidad de los equipos españoles, como el Atlético de Madrid, continúa en ascenso fuera de España, hecho que asoció a la creciente proyección que la Federación impulsa.
El dirigente insistió en la relevancia de mantener e incrementar la presencia internacional de la Supercopa, considerando que la estrategia beneficia de manera notable al conjunto del fútbol nacional. Según publicó el medio, Louzán aseguró que la Federación buscará satisfacer a la mayor cantidad posible de aficionados gracias a la promoción global del torneo, aunque reconoció que no todos estarán conformes con las decisiones sobre la sede. El objetivo de fondo, según el presidente de la RFEF, consiste en fortalecer la imagen internacional del fútbol español y aprovechar las oportunidades que estos acuerdos aportan a los clubes y a la economía del deporte en España.
El respaldo popular y el éxito organizativo de la última edición celebrada en Yeda fueron destacados como argumentos para analizar con detenimiento la elección futura del lugar de celebración. Según consignó el medio, la Copa Asia de 2026 en Arabia Saudí constituye un motivo logístico que obligó a la Federación a evaluar alternativas como Catar, siendo Doha una de las ciudades candidatas para acoger nuevos encuentros de alto perfil. Louzán subrayó que el Gobierno de Arabia Saudí mantiene la decisión sobre la ciudad anfitriona, circunstancia que condiciona la continuidad de la sede saudí para la Supercopa.
El presidente de la Federación concluyó su intervención reiterando la importancia de aprovechar la popularidad del fútbol español en los países anfitriones y los beneficios económicos asociados. Según informó el medio, Louzán insistió en la idea de que la proyección internacional de la Supercopa «nos viene realmente muy muy bien», implicando ventajas para el crecimiento del fútbol español en múltiples niveles.
