En los últimos años, las bajas médicas han aumentado de forma notable, convirtiéndose en un termómetro del estado de salud laboral y del desgaste físico y mental en muchos sectores. Para los trabajadores, suponen un derecho esencial para recuperarse sin perder protección, pero para las empresas implican un coste creciente y un reto organizativo: cubrir ausencias, reorganizar turnos y mantener la productividad.
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha puesto sobre la mesa un diagnóstico preocupante sobre el sistema de bajas laborales en España: la gestión muestra una “deficiencia estructural” y una clara “ausencia de supervisión”. Estos son los términos empleados en su último informe, donde la entidad alerta de que desde 2017 las bajas médicas han crecido un 60%, un incremento que plantea interrogantes sobre la eficacia del modelo actual.
Más allá del coste económico de la situación para las empresas y de las preocupaciones por el estado de salud de los trabajadores, estas cifras también despiertan el debate sobre un aspecto clave en la gestión de este tipo de incidencias: el control y seguimiento en el proceso de recuperación de los empleados enfermos, en el contexto de un sistema de atención primaria saturado que muchas veces no llega a cubrir las necesidades de los ciudadanos.
Del seguimiento presencial a la atención telefónica
El abogado Miguel Benito Barrionuevo, especializado en derecho laboral, ha querido centrar la conversación en un tema que considera insuficientemente explorado: los evaluaciones y revisiones de seguimiento después de la concesión de la baja. “Hoy vamos a hablar de las bases médicas, pero no de lo que está hablando todo el mundo, del aumento que ha habido de bajas médicas, sino de los controles médicos posteriores para tu recuperación”, comienza su intervención, alejándose del enfoque estadístico para poner la lupa sobre los mecanismos de seguimiento.

En un video publicado en su perfil de TikTok (@empleado_informado), Benito Barrionuevo describe lo que percibe como un cambio relevante en la forma en que se gestiona la vigilancia médica de las bajas: “Hace diez años, tú ibas al médico con un padecimiento, te daba la baja, te citaba para dentro de dos semanas y dos semanas después hablaba contigo, te evaluaba y veía si esa baja tenía que continuar o no.” Sin embargo, advierte de que “a día de hoy, es muy habitual que muchos de estos controles se limiten a una llamada por teléfono donde el médico te pregunta si has mejorado o no”.
Un sistema que beneficia a “la gente deshonesta”
El letrado sostiene que este procedimiento, marcado por la saturación de la atención primaria, tiene consecuencias directas sobre la duración de las bajas y la potencial picaresca: “La gente honesta va a decir que sí, que ha mejorado y se van a reincorporar, pero si la gente deshonesta tiene tan fácil seguir de baja, es uno de los problemas del sistema que tenemos a día de hoy”. Así, mientras algunos trabajadores vuelven a su puesto de trabajo cuando les corresponde, muchos otros alargan las bajas.
Para Benito Barrionuevo, que utiliza sus redes sociales para su labor de difusión de información jurídica, la solución pasa inevitablemente por “que la atención primaria médica deje de estar tan colapsada, porque no es que ellos tengan la culpa y podamos volver a un sistema eficaz donde no permita a los que son muy jetas aprovecharse del mismo”.