
La agencia Moody’s Ratings ha proyectado un aumento en el crecimiento económico de El Salvador, impulsado por avances en la consolidación fiscal y el reciente acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Este panorama optimista convive con un serio desafío: el elevado peso de la deuda pública y el costo de los intereses que, según la agencia, continuará limitando la solidez fiscal del país.
Moody’s estima que la economía salvadoreña ha logrado frenar el déficit del sector público no financiero y, al mismo tiempo, promover la inversión, sin afectar negativamente la actividad productiva general. La agencia anticipa que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) real pasará de 2.6 % en 2024 a 4 % en 2025, y que para 2026 la cifra rondará el 3.1 %.
Sin embargo, el informe de Moody’s subraya que, pese al avance en la consolidación fiscal, la “alta carga de la deuda pública y el elevado costo de los compromisos limitan la fortaleza fiscal de El Salvador”.
Para el cierre de 2025, la deuda pública se ubicó en 88.3 % del PIB, mientras el pago de intereses representa un 18.4 % de los ingresos, situándose muy por “encima de los pares calificados de manera similar”, según consigna el análisis.

Moody’s prevé una mejora progresiva, con una relación deuda/PIB que bajaría hasta 84.2 % en 2028 y la proporción de intereses sobre ingresos alcanzando 19.5 %, incluso considerando una consolidación fiscal continua y condiciones de acceso a mercados más predecibles.
El reciente cambio de la perspectiva de calificación de riesgo de El Salvador, que pasó de estable a positiva, obedece al acuerdo logrado con el Fondo Monetario Internacional por USD 1,400 millones.
Este pacto obliga a un ajuste fiscal de 3.5 puntos porcentuales del PIB durante el programa. Este tipo de ajustes, señaló Moody’s, suele asociarse a desaceleraciones en el crecimiento porque implica reducciones en el gasto y mayores ingresos, lo que limita la inversión pública.
Sin embargo, en el caso salvadoreño, la mejora en seguridad se consideran estructurales; este factor ha impulsado la inversión privada, dinamizando el crecimiento a mediano plazo y dando soporte a las medidas de disciplina fiscal.
En cuanto al déficit fiscal, Moody’s calcula que se redujo al 3 % del PIB en 2025, al menos 1.5 puntos porcentuales menos que el año previo.

Para 2026, la agencia prevé un descenso hasta el 2.3 %, y un leve repunte al 2.7 % en 2027. Asimismo, se proyecta una disminución en las necesidades de financiamiento del país, desde 18.3 % del PIB en 2024 a 9.8 % en 2025, y luego 9.1 % en 2026.
Moody’s puntualizó que la reducción continua de estas necesidades ayuda a mitigar los riesgos de liquidez del gobierno.
El informe advierte que las mejoras en los indicadores de sostenibilidad de deuda serán graduales, incluso bajo el escenario de consolidación fiscal sostenida, y que la asequibilidad continuará siendo un reto relevante para El Salvador.
Economía salvadoreña a la zaga en la región
Las proyecciones recientes de crecimiento económico para El Salvador muestran discrepancias relevantes entre los principales organismos internacionales para 2024 y 2025. El Banco Central de Reserva (BCR) elevó en junio de 2024 su pronóstico al 4% para el cierre del año, superando los cálculos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Banco Mundial (BM), que estimaron 3.5% y 2.5% respectivamente, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) situó el crecimiento en el 3% para el mismo periodo, según datos recopilados por Infobae.
Pese al optimismo para 2024, los organismos advirtieron una desaceleración para 2025, asignando a El Salvador los pronósticos de expansión más bajos de Centroamérica.
La CEPAL redujo en agosto de 2025 su estimación para el país a 2.4%, siendo el porcentaje más bajo. Por su parte, el BM proyectó un avance de solo 2.2% en junio de 2025, mientras que el FMI estimó un 2.5% para ese mismo año, posicionando también al país en el último lugar del istmo, según los estimados recogidos por ambos portales.
