
Nil Llop, tras quedarse sin la oportunidad de participar en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2022 debido a una descalificación por tocar un cono, reconoce que aquel episodio le permitió fortalecerse y continuar su desarrollo en una disciplina con escaso arraigo en España. El catalán de 23 años se convirtió en diciembre en el primer español en obtener una plaza olímpica en patinaje de velocidad sobre hielo, un logro que, según recogió Europa Press, aún no asimila del todo y que representa un avance para el deporte nacional.
De acuerdo con Europa Press, Llop consiguió la clasificación gracias a sus resultados en la Copa del Mundo, permitiendo así que España ocupe dos plazas en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina d’Ampezzo. Él participará en los 500 metros, mientras que el navarro Daniel Milagros lo hará en la distancia de 1.000 metros. En palabras del propio deportista: “No me he rendido. La verdad es que ha sido un ciclo olímpico bastante complicado después de estar muy cerca al anterior, pero siempre tenía el objetivo y mi sueño muy claros y estoy muy contento de no haber bajado los brazos”.
Según publicó Europa Press, la exclusión en Pekín vino determinada por el ligero contacto con un cono, una infracción menor en apariencia, pero que le costó la descalificación. Llop afirmó sobre ese momento: “Está claro que a nadie le gusta ser descalificado por un cono muy pequeño y que se mueve unos milímetros, pero así son las normas y hay que respetarlas. Eso me ha hecho más fuerte, he seguido entrenando y ahora estoy muy contento”.
El hito de Llop implica el debut de un español en la modalidad de velocidad sobre hielo en unos Juegos de Invierno. “Seguramente aún no soy del todo consciente”, reconoció en la entrevista con Europa Press, al reflexionar sobre cómo ha pasado de inexperto a referente nacional. Detalló que los inicios no resultaron sencillos, pues aprendió desde cero y sin apenas conocimientos sobre el deporte: “Está claro que al principio no teníamos prácticamente ni idea ni de montar unos patines, pero hemos ido creciendo y estoy muy, muy contento del trabajo de todos los años y también de la gente que viene por abajo”.
Europa Press precisó también que la Federación y quienes integran el patinaje de velocidad en España han desempeñado un papel esencial, a pesar de la falta de tradición y de resultados. “Somos pioneros y tengo que dar las gracias a las federaciones que siempre han estado pendientes de nosotros, aunque no teníamos resultados”, afirmó Llop, quien espera que esta presencia olímpica favorezca la difusión de la disciplina en el país. Indicó además la falta de instalaciones específicas, y señaló que, aunque lograr una plaza olímpica ya suponía un sueño, su otra gran aspiración es poder entrenar y competir en su país.
Sobre la inmediatez de los Juegos, Llop explicó para Europa Press que afronta el desafío con ilusión y concentración. Calificó la próxima semana como la oportunidad de vivir “un evento único” y de cumplir el sueño de cualquier deportista. Para lograrlo, aprovechó el Europeo y la Copa del Mundo como plataformas para llegar en el estado físico y mental óptimo a la cita olímpica.
El material deportivo utilizado representa otro reto considerable en el patinaje de velocidad sobre hielo, por su elevado coste y especificidad, según relató el propio Llop a Europa Press: “A nivel de material, es un material muy costoso, el material cuenta. Piensa que tenemos que ir a 60 kilómetros por hora encima de unas cuchillas. Se tienen que afilar y se necesita una máquina y diferentes tipos de piedras para quitar la rebaba (microresiduos metálicos) y eso es bastante costoso”.
El equipamiento personal de un patinador, como describió el deportista, exige botas hechas a medida y cuchillas adaptadas al peso y la altura del atleta. Las variables denominadas “bending” y “rockering”, que definen la curvatura de la cuchilla, resultan fundamentales para el agarre en curvas y dependen de las preferencias individuales del patinador.
En la prueba de 500 metros, distancia en la que participará Llop, la competición consiste en dos carriles donde los atletas corren de a pares, alternando entre ellos a la mitad del recorrido para igualar la distancia total. Según detalló a Europa Press, es un recorrido muy corto que ejecuta habitualmente en 34 segundos, donde cada empuje cuenta y la estrategia de carrera es mínima: “Suele ser ‘gas’ y lo que te den las piernas. En caso del 1.000 sí que suele ser un ‘poquito’ más estrategia, al ser más largo, pero hay que ir a tope en las dos”.
El apoyo familiar ha sido otra de las claves señaladas por Llop en su trayectoria, como recoge Europa Press. Subrayó que su entorno siempre le ha acompañado y que la implicación de sus allegados ha influido notablemente en la consecución de sus metas. “He tenido la suerte de tener una familia que siempre me ha apoyado y están muy contentos de todo lo que he podido realizar. Me van siguiendo desde que soy bien pequeño y les ha gustado mucho siempre estar pendiente de mí. La verdad es que ellos también han tenido un papel muy importante para esta clasificación”.
El avance representado por la clasificación de Llop abre un precedente en España y ofrece visibilidad para futuras generaciones en un deporte de escasa popularidad en el país, un hecho que, según Europa Press, podría marcar el inicio de un proceso de consolidación del patinaje de velocidad sobre hielo dentro del panorama deportivo nacional.
