
Viktor Orbán, el jefe de gobierno húngaro, enfrenta niveles de popularidad inéditos entre sus opositores y un entorno electoral marcado por la tensión en torno a la política energética y las relaciones con Ucrania. Según informó Europa Press, Orbán ha señalado públicamente que las autoridades ucranianas actúan ya como «enemigas» de Hungría, una acusación enmarcada en las maniobras de Kiev para motivar a la Unión Europea a restringir o interrumpir el suministro de gas ruso hacia territorio húngaro. El mandatario, conocido por su apoyo a Rusia dentro del bloque comunitario, enfatizó que intenta proteger los intereses económicos y estratégicos de su país a días de las elecciones parlamentarias, previstas para el 12 de abril.
La tensión escaló tras la aprobación, el pasado 26 de enero, del reglamento del Consejo Europeo, que fija la eliminación gradual de las importaciones de gas ruso, tanto por gasoducto como de gas natural licuado, hacia la Unión Europea. Según consignó Europa Press, Orbán asoció la presión procedente de Ucrania a una posible amenaza para la estabilidad energética y criticó nuevamente el gasto que la guerra conlleva para los países europeos. “Quienes maniobran para cortar el acceso de Hungría a la energía asequible violan nuestros intereses fundamentales. Para dejarlo claro. Ucrania no se está posicionando solo como un oponente, sino como un enemigo de Hungría”, sostuvo Orbán a través de un mensaje divulgado en redes sociales, acompañado de imágenes de un reciente acto electoral en el oeste húngaro.
Europa Press detalló que el líder húngaro enfrenta el desafío electoral más complejo desde que asumió el poder, con la irrupción del opositor Péter Magyar y el partido Tisza (Respeto y Libertad). Esta agrupación se ubica, según una encuesta de Politico publicada por Europa Press, en primer lugar de intención de voto, alcanzando el 49%, mientras que el partido Fidesz de Orbán obtendría el 37%. El inesperado avance del movimiento de Magyar ha modificado el escenario, poniendo en entredicho la continuidad del dominio político del actual primer ministro tras dieciséis años en el poder.
Durante su gestión, Orbán ha desarrollado lazos estrechos con Moscú y ha defendido el mantenimiento de vínculos energéticos con Rusia, en oposición a políticas promovidas desde Bruselas y alentadas por Kiev. El primer ministro señaló de manera reiterada el alto costo de la asistencia europea destinada al conflicto ucraniano y responsabilizó a las autoridades de Kiev de buscar limitar el acceso de su país a recursos energéticos de carácter estratégico y asequible. Europa Press recogió que esta confrontación verbal formó parte central de un discurso pronunciado durante un mitin reciente, donde Orbán intentó reforzar su perfil de defensor de los intereses nacionales frente a injerencias externas.
Las tensiones entre Budapest y Kiev se han incrementado desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, en parte por la negativa de Hungría a acompañar plenamente las sanciones europeas contra Rusia y por su rechazo a apoyar incondicionalmente las iniciativas energéticas de la Unión Europea impulsadas tras el estallido de la crisis. El medio Europa Press recordó que Orbán ha sostenido en numerosas ocasiones su desacuerdo con el rumbo adoptado por la comunidad internacional frente al conflicto, especialmente en lo relativo a la ayuda financiera y militar a Ucrania.
La campaña electoral en curso ha situado la cuestión energética y la relación con Ucrania en el centro del debate. Orbán, según informó Europa Press, ha insistido en definir como prioritaria la continuidad del suministro de gas ruso, presentándolo como garantía para mantener la estabilidad económica y los precios asequibles para la población húngara. Los sectores opositores, por su parte, han hecho hincapié en la necesidad de diversificar las fuentes de energía y reconsiderar la dependencia de socios estratégicos que se encuentren bajo sanciones internacionales o inmersos en conflictos militares.
Europa Press describió que la rivalidad con Péter Magyar ha cobrado visibilidad ante el deterioro de la imagen de Orbán en ciertos segmentos del electorado, especialmente entre quienes cuestionan el alineamiento con el Kremlin y la gestión de la crisis energética. Este contexto, según las informaciones recabadas por el mismo medio, ha reconfigurado el escenario político en Hungría y ha aumentado la atención internacional sobre la evolución del proceso electoral.
Mientras tanto, la presión de Kiev sobre la comunidad europea para recortar el flujo de gas ruso se dirige tanto a debilitar ingresos de Moscú como a reducir la influencia de Rusia sobre los estados dependientes de sus recursos energéticos. Según recogió Europa Press, el gobierno ucraniano sostiene que el aislamiento de Rusia implica el cese de las relaciones energéticas y comerciales, un mensaje que Orbán ha calificado como contrario a los intereses fundamentales de Hungría.
El desarrollo de las elecciones legislativas y el desenlace de la pugna entre Fidesz y Tisza tendrán repercusiones tanto en la dirección de la política interior húngara como en la postura de Budapest ante la guerra en Ucrania y la política energética europea. Europa Press indicó que este contexto coloca a la energía en el núcleo de la contienda y alinea a los principales actores políticos en torno a dos proyectos divergentes sobre el rol de Hungría en la Unión Europea y su relación con los países vecinos.
