
Desde el Parque Peñafiel, un pequeño pulmón de la colonia Doctores, de apenas 104 metros de diámetro, se demuestra la dinámica territorial para la recuperación de espacios cotidianos de la vida barrial.
En ese punto de la ciudad —donde la herencia médica del siglo XIX se cruza con las cicatrices del sismo de 1985— la vigilancia reactiva cede terreno a una forma de intervención en la cual convergen presencia institucional, tecnología y escucha vecinal.
La presencia de Manuel Oropeza, el coordinador del Gabinete de Seguridad de la Ciudad de México, en asamblea con vecinos el jueves marca diferencia en la forma como el poder central se acerca para conocer las inquietudes ciudadanas.
El Parque Peñafiel —cuyo nombre recuerda a Antonio Peñafiel Berruecos, aquel médico y estadista quien organizó el primer censo general de la República en 1895— funciona como termómetro de gobernanza. Lo ocurrido no es una simple gestión de quejas, sino reconocimiento de un mapa incompleto carece de la narrativa del territorio, la voz de quienes observan y huelen el consumo de alcohol o drogas en las calles, saben qué luminarias estás descompuestas.
Incivilidades estudiadas en las encuestas del INEGI, como la ENSU, cuyo impacto se refleja también en la percepción de seguridad. De ahí la importancia del trabajo territorial impulsado por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, con un eje rector: el programa Territorios de Paz, la construcción de espacios seguros de manera integral.
La videovigilancia resulta fundamental. No se trata solo de persecución del delito en tiempo real, sino de una herramienta de fiscalización ciudadana. Al presionar un botón de auxilio, el vecino no solo busca una patrulla o una ambulancia, requiere respuesta institucional.
El acompañamiento de la estrategia Tótem por Tótem desplegada desde el C5 permite socializar las funciones y beneficios de los 15 mil 200 nuevos equipos con 30 mil 400 cámaras instalados el año pasado. Los recorridos por las colonias donde se colocaron ayudan a conocer necesidades y pendientes.
Lo novedoso de la estrategia radica en la trazabilidad y la oportunidad para el vecino de ver su reporte traducido en acción concreta y visible. El reto es evitar que estas asambleas se conviertan en catarsis colectivas sin resultados vinculantes.
La seguridad ahora se mide en la capacidad de respuesta y en la presencia física de los altos mandos en el terreno, factor priorizado por Brugada como marca personal de su gestión.
Parque Peñafiel es ejemplo de territorialidad.
* Dr. Salvador Guerrero Chiprés, Coordinador C5 CDMX
@guerrerochipres
