El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en horas de la madrugada del 17 de enero de 2026, condenó de forma contundente el reciente ataque del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Tibú, departamento de Norte de Santander, donde un ataque con drones cargados de explosivos dejó un soldado muerto y cuatro militares heridos.
Petro criticó la lógica detrás de la violencia: “El ELN habla de paz y celebra que asesinó 200 campesinos humildes hace un año, y mata un joven soldado, quizás hijo de campesinos también o de una familia de algún barrio popular de nuestras ciudades, y se alegra, lo repito, qué estupidez de la codicia”, escribió el mandatario en su perfil de X.
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El hecho ocurrió la noche del viernes 16 de enero en la vereda Palmeras, zona rural del municipio de Tibú, durante operaciones del Ejército en el Catatumbo. El ataque, atribuido al grupo armado, marca una nueva escalada en la violencia que afecta la región, donde se han multiplicado las acciones armadas en las últimas semanas.
El jefe de Estado profundizó en su mensaje, señalando la contradicción entre la supuesta causa revolucionaria y las actividades criminales vinculadas al narcotráfico: “Llevan jóvenes colombianos y venezolanos a morir para que extranjeros se hagan ricos vendiendo cocaína. Eso no tiene ningún sentido, para eso no es necesario morir”.

El presidente instó a los miembros de esta organización criminal a reflexionar y cuestionó el sentido de la guerra en el contexto actual: “Las ideas nuevas son jóvenes y son de la vida y saben a bailes y risas y no tienen que ver con traquetos perdidos en el mundo”.
El ataque en Tibú se suma a una serie de hechos violentos en el Catatumbo, una de las regiones más afectadas por el conflicto armado y el narcotráfico en Colombia.
Ejército confirmó fallecimiento de un soldado tras ataque del ELN
El Ejército Nacional colombiano confirmó el jueves 16 de enero, el fallecimiento de uno de sus soldados tras un ataque con drones equipados con explosivos perpetrado por el Frente Juan Fernando Porras Martínez del ELN en un sector rural del municipio de Tibú, Norte de Santander.
La ofensiva, que además dejó a dos suboficiales y dos soldados heridos, expone la escalada del uso de tecnología militar no convencional por parte de grupos armados ilegales en el noreste del país. El incidente se produjo en la vereda Palmeras, una zona históricamente golpeada por la presencia de organizaciones armadas ilegales.

De acuerdo con el comunicado, las tropas del Batallón de Despliegue Rápido N.º 9 fueron sorprendidas durante la ejecución de operativos de control territorial, cuando integrantes del ELN activaron artefactos explosivos lanzados por drones. Las autoridades atribuyeron la autoría directa al mencionado frente, una de las facciones con mayor actividad en la región del Catatumbo.
El resultado inmediato fue la muerte del soldado profesional Juan Esteban González Sánchez, oriundo de Palmira, Valle del Cauca. Además, otros cuatro militares resultaron heridos por esquirlas, según refirió el parte oficial. El comando de la Segunda División del Ejército detalló que el personal lesionado recibió atención de urgencia y fue trasladado por vía aérea hasta un centro especializado en la ciudad de Cúcuta para su estabilización.
Al pronunciarse sobre los hechos, el alto mando militar no solo manifestó el dolor, sino que calificó el ataque como un “acto terrorista” y enfatizó que la acción constituye una “violación de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario (DIH)”, poniendo en grave peligro a la población civil asentada en el área de operaciones. Con respecto al apoyo a los afectados, el comunicado reseña la disposición de un “equipo multidisciplinario de acompañamiento para la familia” del soldado fallecido.

A esto se sumó un mensaje de condolencia institucional, en el que el Ejército expresó: “Elevamos plegarias para el eterno descanso de nuestro héroe que ofrendó su vida luchando por la seguridad de los habitantes de la región del Catatumbo”.
El ataque marca una nueva etapa en la confrontación con el ELN dentro del territorio de Norte de Santander, revelando la consolidación de métodos letales basados en sistemas de aeronaves no tripuladas. Las operaciones en la zona continuarán bajo dispositivos reforzados de seguridad, mientras persiste el riesgo de afectaciones tanto para los cuerpos de seguridad como para la comunidad local.