
El grupo SMAWT, conformado por mujeres dedicadas a la detección de minas antipersonales en el Sáhara Occidental, se encarga de realizar labores de concienciación sobre los peligros de estos dispositivos en las proximidades del muro construido por Marruecos. Según detalló Europa Press, la directora Raquel Larrosa ha documentado su labor en el cortometraje ‘Disonancia’, que ha obtenido una nominación en la categoría de Mejor Cortometraje Documental en la próxima edición de los Premios Goya, cuya ceremonia se celebrará el 28 de febrero en Barcelona. El trabajo expone el proceso de desminado en una región donde la presencia de minas amenaza la vida de la población refugiada saharaui asentada en Tinduf, Argelia, y busca impulsar debates en espacios institucionales como el Parlamento Europeo.
En declaraciones recogidas por Europa Press, Larrosa afirmó que el conflicto que afecta al Sáhara Occidental mantiene una escasa presencia en los medios de comunicación. La cineasta indicó que la ocupación de la región es resultado de decisiones respaldadas por distintos gobiernos a lo largo del tiempo y criticó el uso electoral del tema por parte de los partidos políticos. Para la directora, es fundamental señalar la responsabilidad de múltiples actores internacionales en el mantenimiento de la situación. “El conflicto del Sáhara está muy silenciado mediáticamente. Todos los partidos políticos han utilizado al Sáhara a nivel electoral. La ocupación de esta región se permite porque hay gobiernos detrás que han ayudado”, expresó la realizadora en su diálogo con Europa Press.
El cortometraje documenta la labor de las integrantes de SMAWT, que no solo detectan y remueven minas, sino que también desarrollan en la comunidad una conciencia sobre el riesgo constante que representan estos artefactos. Según informó Europa Press, este grupo trabaja cerca de un muro que Marruecos comenzó a construir en los años ochenta en el Sáhara Occidental, estructura que alcanza los 2.720 kilómetros de longitud, siendo aproximadamente 60 veces más extensa que el muro de Berlín. Larrosa destacó que el muro no es solo obra de Marruecos, sino que ha sido posible gracias a intereses geoestratégicos y geopolíticos de otras naciones.
De acuerdo con Larrosa, las minas que afectan al área no provienen únicamente de Estados Unidos, ya que también proceden de países como Francia y España. En distintas declaraciones citadas por Europa Press, la directora relató cómo su interés por contar la historia de estas mujeres surgió tras varios viajes a los campamentos de población refugiada en Tinduf, incluso durante el periodo de la pandemia de coronavirus y la reanudación del conflicto armado en la región. Los operativos de desminado realizados por el grupo se presentan de forma esporádica a lo largo del año y requieren que las participantes permanezcan en el desierto por periodos superiores a un mes, en condiciones adversas y lejos de la seguridad y protección de los campamentos.
Larrosa indicó a Europa Press que el objetivo principal de ‘Disonancia’ es actuar como canal de visibilidad para las mujeres desminadoras, promover la apertura de foros de discusión y contribuir a la sensibilización internacional sobre la realidad del Sáhara Occidental. La cineasta insistió en la necesidad de que la región ejerza su derecho a la autodeterminación y la descolonización, y lamentó que la presión de otros Estados obstaculice dicho derecho, que según sus palabras, “está reconocido a nivel internacional”. En sus declaraciones, sostuvo que la pieza busca no solo exponer una situación desconocida para muchos sectores del público europeo, sino que también pretende transformarse en una herramienta sociopolítica que impulse la demanda de justicia.
Además, Raquel Larrosa señaló que su intención es presentar el cortometraje en el Parlamento Europeo como base para la generación de debates sobre la situación en el Sáhara Occidental y el papel de las mujeres en contextos de conflicto. Europa Press recogió sus palabras: “Mostramos a las mujeres saharauis de una manera no habituada y real. Por eso creo que ha gustado”. La realizadora subrayó el potencial del cine para contribuir a cambios legales y políticos a través de la concienciación social, manifestando que el cine ofrece la posibilidad de preservar la memoria y generar transformaciones.
‘Disonancia’ participa en la categoría de Mejor Cortometraje Documental junto a otras producciones como ‘El Santo’, de Carlo D’Ursi; ‘La Conversación que nunca tuvimos’, de Cristina Urgel; ‘The Painter’s room’, de María Colomer; y ‘Zona Wao’, de Nagore Eceiza, según reportó Europa Press. La nominación del documental pone el foco en la relevancia del trabajo de las mujeres saharauis y el contexto del conflicto en el Sáhara Occidental en una de las ceremonias más relevantes del cine español.
