La adaptación cinematográfica de la emblemática franquicia de los años ochenta, Masters of the Universe, vuelve al primer plano internacional con el estreno previsto para el 5 de junio, encabezada por Nicholas Galitzine en el papel de He-Man y Jared Leto como Skeletor.
Este retorno, esperado tanto por el público nostálgico como por nuevas generaciones, representa más que una actualización estética; cristaliza el modo en que la industria audiovisual recupera iconos del pasado para reforzar marcas y perpetuar fenómenos de consumo intergeneracionales.
La consolidación del proyecto no estuvo exenta de obstáculos. Masters of the Universe atravesó durante más de diez años constantes cambios de estudio, reescrituras de guion y sustitución de directores. Recién a finales de 2023, Amazon MGM asumió la producción y encargó la dirección a Travis Knight, con guion de Chris Butler, sobre una historia desarrollada junto a Adam y Aaron Nee, Alex Litvak y Michael Finch.
El rodaje principal comenzó en Londres en enero de 2025, con el respaldo de Metro-Goldwyn-Mayer, Mattel Films y Escape Artists, y la producción ejecutiva recayó en figuras de trayectoria como Todd Black, Jason Blumenthal, Robbie Brenner, Steve Tisch y DeVon Franklin.
Un reparto que moderniza la mítica Eternia
La nueva apuesta cinematográfica cuenta con un elenco diseñado para atraer tanto a veteranos como a una nueva audiencia global. Camila Mendes interpreta a Teela, Idris Elba encarna a Man-At-Arms y Alison Brie da vida a Evil-Lyn. Completan el reparto figuras como Morena Baccarin (The Sorceress), James Purefoy (King Randor) y Charlotte Riley (Queen Marlena), mientras que Kristen Wiig presta su voz a Roboto.

La inclusión de actores jóvenes y consagrados revela un claro propósito de aggiornamiento, a la vez que conserva los elementos identitarios de la saga. Nombres como Jóhannes Haukur Jóhannesson, Hafthor Bjornsson, Kojo Attah, John Xue Zhang y Christian Vunipola suman diversidad y fortalecen la ambición global de la producción.
La esencia detrás de He-Man
El fenómeno original de Masters of the Universe se gestó en la conjunción de una exitosa línea de juguetes con una serie animada.

Según el análisis de Leandro Arteaga, licenciado en Comunicación Social y autor especializado en cultura pop, el éxito de los dibujos animados de los años ochenta obedecía no solo a su carácter novedoso, sino también al despliegue de campañas comerciales intensivas.
Arteaga reconoce que “los muñecos fueron el corazón del fenómeno, la razón comercial, la razón de ser de estas animaciones”, avalando que la creación de la serie respondió a la necesidad de potenciar las ventas de juguetes y expandir la franquicia mediante productos asociados, como historietas publicadas por DC Comics.
La marca ideológica de He-Man también deja una huella profunda. Arteaga destaca la forma en que la serie proyectó un modelo de masculinidad hiperbólica: “El nombre mismo del personaje da cuenta de esto: es una especie de imposibilidad en la traducción, como diríamos, He-Man, él, con mayúsculas, El Hombre, con mayúsculas.” Arteaga recuerda que esa lógica narrativa venía acompañada de referentes femeninas igualmente idealizadas, como She-Ra y Teela.
El fenómeno nostálgico y la lógica del consumo generacional
Según Arteaga, la nostalgia actúa hoy como un motor de explotación comercial. La contemporaneidad amplía y resignifica el fenómeno al vincular a padres que crecieron con He-Man y hoy desean compartir el universo con sus hijos, reconstruyendo una cadena de consumo que refuerza la marca.

Arteaga observa que “la nostalgia es una herramienta ideológica reaccionaria, porque tiende a validar lo pasado como una especie de tiempo idílico”, y denuncia que el sistema actual utiliza esa emoción como táctica para conciliar públicos de diferentes edades bajo una misma franquicia.
“Estas franquicias concilian a estos públicos en un mismo disfrute, pero que no promueve nada activo. Antes bien, detiene el pensamiento, detiene el verdadero disfrute intelectual en una mera acción y reacción consumista”, advierte el especialista.
Hollywood y la renovación permanente de los mitos
La industria cinematográfica estadounidense nunca deja de reinventarse. Hollywood toma los grandes relatos y los adapta a las inquietudes contemporáneas, resignificando viejos mitos en clave actualizada.
En la visión de Arteaga, esa resignificación abre posibilidades de análisis y dialoga con viejas y nuevas generaciones, aunque no siempre eleve el listón artístico.

A propósito de la primera película live-action de He-Man —protagonizada por Frank Langella como Skeletor y Dolph Lundgren como el héroe—, Arteaga considera que la obra “cumple su objetivo comercial, no tiene interés artístico en primer plano” y se enmarca claramente en “un eslabón más a esa cadena comercial”.
La nueva producción, dice el experto, “va a alimentar esto mismo, no va a proponer nada distinto. Va a ofrecer la película que quiere al público que ya sabe de antemano va a ir a ver”.
He-Man y el futuro de las franquicias en la cultura global
La llegada de Masters of the Universe a la pantalla grande se inscribe en una estrategia de actualización y vigencia de las marcas comerciales. El ejemplo de George Lucas y su visión sobre la explotación comercial de Star Wars se refleja en la continuidad de modelos similares para universos como el de He-Man.
El avance oficial sugiere que Prince Adam retornará como una suerte de “rey Arturo remozado”, en palabras de Arteaga, mientras la estructura mitológica del héroe es acomodada para adaptarse a los valores y las expectativas del presente.

En la serie animada reciente dirigida por Kevin Smith, la actualización de los personajes motivó reacciones encontradas en el fandom, reflejando la tensión entre tradición y renovación. Arteaga concluye que, pese a todo, “habrá que ver qué diálogo se establece entre esta nueva versión de He-Man y aquella otra, en donde este He-Man va a tener que actualizarse a un nuevo escenario, en donde las relaciones sociales han cambiado”.
Masters of the Universe simboliza el retorno de un ícono cultural que marca cuatro décadas de consumo audiovisual, y desafía a las audiencias a repensar el lugar de la nostalgia y las franquicias en la cultura contemporánea.
