
Moscú ha advertido de recientes negociaciones para el despliegue de contingentes militares de la OTAN, incluidas posibles tropas francesas en territorio ucraniano, y lo ha relacionado con los esfuerzos diplomáticos de París respecto al conflicto en Ucrania. Según informó la agencia de noticias Interfax, la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, expresó este jueves que el anuncio del presidente francés, Emmanuel Macron, sobre su disposición a reabrir canales de diálogo con Moscú constituye, en opinión del Kremlin, un intento de “entrometerse” en las conversaciones sustantivas sobre el conflicto ucraniano y de “imponer opciones” negociadoras propias, en línea con posiciones de la Unión Europea y la Coalición de Voluntarios.
Zajarova afirmó que existen razones para pensar que el propósito principal de la iniciativa de Macron no responde a un interés genuino de negociar seriamente con Rusia respetando sus intereses fundamentales, sino a la voluntad de influir en el proceso y presentar soluciones promovidas por actores europeos occidentales. Según detalló Interfax, la diplomática señaló que Francia desempeña un papel central en el debilitamiento de las relaciones bilaterales y en la erosión de la confianza necesaria para entablar negociaciones fructíferas. También sostuvo que pocos países de Europa están impulsando tanto la interrupción de los esfuerzos negociadores entre Rusia y Estados Unidos como Francia.
En la misma línea, el medio Interfax consignó que Zajarova recordó que las conversaciones entre Moscú, Kiev y Washington han celebrado ya dos rondas, y que las propuestas recientes del ejecutivo francés se producen de manera paralela a los intentos de varios países occidentales por condicionar posibles soluciones al conflicto. Moscú indicó que prefiere valorar a sus interlocutores en función de sus actos en vez de sus declaraciones o compromisos previos, y que cualquier nuevo impulso diplomático de París solo recibirá respuesta positiva si va acompañado de una corrección efectiva de anteriores errores por parte de las autoridades galas.
El gobierno ruso sostiene que está abierto a mantener un diálogo equitativo con aquellos actores internacionales dispuestos a realizar una contribución constructiva a una salida diplomática al conflicto. Sin embargo, Interfax publicó que la Unión Europea, desde la perspectiva de Zajarova, estaría desincentivando que el gobierno ucraniano acepte compromisos, con la promesa de brindarle el apoyo necesario para continuar sus operaciones militares.
En cuanto a la posibilidad de retomar formalmente las conversaciones de alto nivel, la portavoz recalcó que, hasta el momento, la actitud y el discurso de los principales países comunitarios no permiten a Rusia considerar a la UE ni como negociadora ni como participante válido en eventuales mesas de diálogo. Según la declaración de Zajarova transmitida por Interfax, la postura europea solo resultaría útil para alcanzar una resolución pacífica si desde Bruselas se acepta que abordar las causas subyacentes del conflicto no representa una cesión ante Moscú, sino una aportación a la estabilidad y la seguridad duraderas en el continente.
Las declaraciones de la diplomacia rusa se emitieron dos días después de que el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, confirmara públicamente la reactivación de contactos a “nivel técnico” con las autoridades francesas. Peskov matizó que, si se considera necesario, estos nuevos canales podrían desembocar en la reanudación de un diálogo directo entre el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el mandatario francés Emmanuel Macron. Así lo reportó Interfax.
Paralelamente, el presidente de Francia informó en una entrevista al diario alemán ‘Suddeutsche Zeitung’ sobre la reanudación de comunicaciones directas entre ambas partes a nivel operativo, gracias al envío de un asesor personal a Moscú la semana anterior, en lo que supone el primer encuentro de este tipo desde que comenzó la invasión rusa de Ucrania. Macron manifestó su objetivo de coordinar con sus socios europeos el enfoque frente a la crisis y de presentar una posición común y estructurada en futuros contactos con Moscú, según reprodujo Interfax.
El contexto en el que se producen estos intercambios incluye la presión de aliados europeos y estadounidenses para incrementar el apoyo militar y diplomático a Ucrania. Rusia atribuye los actuales obstáculos para la distensión a la política de la UE y sus socios, que, según sus portavoces, dificultan que Kiev asuma compromisos en la mesa de negociaciones, manteniendo una estrategia de respaldar la continuidad de operaciones de guerra a cambio de suministro de armamento, logística y fondos.
Las tensiones entre París y Moscú han marcado las relaciones diplomáticas en los últimos meses. Rusia acusa al gobierno de Macron de haber destruido la confianza bilateral y de contribuir activamente a la escalada. Según las declaraciones atribuidas a la portavoz de Exteriores y reproducidas por Interfax, cualquier avance hacia el restablecimiento de un diálogo solo resultará efectivo si va acompañado de rectificaciones claras por parte de Francia.
Interfax también recogió la visión francesa sobre la reanudación de los canales de discusión: Macron habría manifestado su intención de coordinar posturas europeas para propiciar una discusión organizada y unificada, transmitiendo la relevancia de enfocar esta cuestión como un reto continental, no estrictamente bilateral.
En relación a los debates sobre la presencia militar extranjera en Ucrania, Moscú reiteró su preocupación por los planes para desplegar efectivos de la OTAN bajo distintas fórmulas, advirtiendo que este contexto complica aún más cualquier intento de acercamiento diplomático con las capitales occidentales. Los portavoces rusos insisten en que solo un cambio sustancial de postura por parte de los principales gobiernos europeos podría redefinir la predisposición rusa a entablar negociaciones más allá del actual intercambio técnico e informal.
Mientras tanto, el ciclo de negociaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos continúa, a juicio de Moscú, bajo fuerte influencia de actores externos que, de acuerdo con la posición oficial rusa, obstaculizan la búsqueda de una solución acordada.
