
Dejar la herencia en vida es una opción que gana terreno entre quienes buscan evitar problemas futuros entre sus herederos. Susanna Capdevila, abogada especializada, explica que cada vez más personas se preguntan si resulta más conveniente donar sus bienes antes de fallecer o esperar al reparto tradicional tras la muerte. La respuesta depende de múltiples factores, legales y personales.
La donación en vida significa transferir parte o la totalidad del patrimonio a los hijos mientras el donante sigue vivo. Este acto supone que la persona deja de ser propietaria de esos bienes en favor de sus descendientes de inmediato. Según Capdevila, “cuando tú donas en vida, le estás dando tus bienes a tus hijos. Eso quiere decir que tú te quedas sin eso”. Por este motivo, la decisión exige una reflexión profunda sobre la situación familiar y el tipo de relación entre los miembros.
El aspecto legal y fiscal varía según la comunidad autónoma. Las diferencias entre el impuesto de donaciones y el de sucesiones pueden ser notables y, en algunos casos, inclinar la balanza hacia una opción u otra. Además de la fiscalidad, entran en juego cuestiones personales: el tamaño del patrimonio, la relación entre padres e hijos y la confianza en que la decisión será respetada por todos los implicados.
¿Qué implica dejar la herencia en vida?
Optar por la donación en vida tiene efectos prácticos inmediatos. El traspaso de bienes se realiza en el momento, lo que significa que los hijos pasan a ser titulares de los inmuebles, cuentas o propiedades donadas. A partir de ese instante, el donante pierde el control sobre esos activos. Capdevila recalca este punto: “Tú te quedas sin eso”. Por tanto, es fundamental que la persona que dona valore si realmente desea desprenderse de la gestión y titularidad de esos bienes.
Desde el punto de vista legal, las diferencias entre donar en vida y dejar herencia por testamento pueden ser determinantes. El proceso de donación suele requerir escritura pública y, en muchos casos, el pago de impuestos en el momento del traspaso. En cambio, la sucesión testamentaria se activa tras el fallecimiento y puede estar sujeta a un tratamiento fiscal distinto. Por eso, Capdevila recomienda comparar ambos escenarios según la comunidad autónoma y el patrimonio familiar.
La donación en vida también puede tener repercusiones familiares. Una vez que los bienes pasan a los hijos, pueden surgir nuevas dinámicas o tensiones si no existe un acuerdo previo entre las partes. Por este motivo, se aconseja dialogar abiertamente y dejar claro el propósito y las condiciones del acto.
Claves para evitar conflictos hereditarios
Uno de los principales argumentos para dejar la herencia en vida es reducir el riesgo de disputas entre herederos. Capdevila lo explica claramente: donar en vida permite anticipar el reparto y evitar malentendidos o litigios tras el fallecimiento. El hecho de que el reparto se realice en presencia del donante puede facilitar el consenso y la transparencia.

Antes de optar por esta vía, es esencial analizar la situación familiar y valorar si existe confianza entre los miembros. También resulta imprescindible pensar en el futuro: una donación apresurada puede generar arrepentimientos si cambian las circunstancias personales o económicas.
La abogada recomienda estudiar detenidamente la normativa vigente en la comunidad autónoma y buscar asesoramiento especializado. Solo así se podrá elegir la opción que mejor se adapte a las necesidades y expectativas de cada familia, evitando sorpresas y garantizando un proceso justo para todas las partes.
