Taipéi, 6 feb (EFE).- La compañía estadounidense Kratos Defense colaboró con el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Chung-Shan (NCSIST), principal desarrollador de armamento de Taiwán, en la producción de un dron de ataque destinado a reforzar las capacidades disuasorias de la isla frente a la creciente presión militar de China.
En un comunicado, la firma con sede en San Diego (EE. UU.) anunció que había probado «con éxito» el vehículo aéreo no tripulado de ataque integrado Mighty Hornet IV, una transformación del MQM-178 Firejet, que puede alcanzar una velocidad aproximada de 980 kilómetros por hora y volar a una altitud de hasta 11.580 metros.
Tras meses de planificación, la compañía norteamericana probó y validó el sistema de carga útil proporcionado por NCSIST para confirmar su capacidad operativa con la aeronave Mighty Hornet IV.
«Este hito sentó las bases para las pruebas de vuelo posteriores este año, para lo cual el equipo técnico de NCSIST viajó a las instalaciones de diseño y producción de Kratos en la Ciudad de Oklahoma esta semana para finalizar el conjunto de requisitos y el diseño», indicó el comunicado publicado este jueves.
Según la firma, el objetivo es contar con una «gran cantidad» de sistemas Mighty Hornet IV en Taiwán, tanto como «elemento disuasorio» como para su «despliegue operativo».
«Esto supone un trampolín no solo para el proyecto Mighty Hornet IV, sino también para posibles colaboraciones adicionales con otras aeronaves Kratos y sistemas y tecnologías del NCSIST», afirmó Steve Fendley, presidente de la División de Sistemas No Tripulados de la compañía, en declaraciones recogidas por el comunicado.
La conformación de una amplia flota de drones se ha convertido en una de las prioridades defensivas de Taipéi, que ve en la experiencia ucraniana un ejemplo claro de cómo emplear la tecnología para contrarrestar una eventual agresión por parte de Pekín.
De hecho, el Gobierno isleño buscará adquirir más de 200.000 vehículos aéreos no tripulados a través de un presupuesto especial de Defensa de 1,25 billones de dólares taiwaneses (unos 39.500 millones de dólares) que, por el momento, no ha obtenido el respaldo del Parlamento local. EFE
