La tensión en el Estrecho de Ormuz escaló de manera significativa luego de que el régimen de Irán comenzara a cerrar esa vía marítima esencial para el comercio mundial tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra el régimen persa. Este domingo, la naviera Maersk anunció la suspensión de sus operaciones en la zona, al tiempo que dos buques fueron atacados.
La naviera danesa, una de las mayores del mundo, anunció que, ante el deterioro de la situación provocado por el conflicto con Irán, suspende el tránsito de sus buques y mercancías por el estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso.
“La seguridad de nuestros equipos, buques y mercancías de los clientes es nuestra prioridad número uno. Suspendemos todo tránsito de navíos por el estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso”, señaló Maersk en un comunicado publicado en su portal web.
El anuncio se produjo un día después de que los Guardianes de la Revolución, el cuerpo militar de élite de Irán, aseguraran que el Estrecho se encontraba “de facto” cerrado.
Asimismo, dos buques fueron atacados en la zona, según informaron agencias internacionales de seguridad marítima, mientras Irán continuaba con una segunda jornada de ataques en represalia por los bombardeos aéreos realizados por Estados Unidos e Israel.
Un buque fue alcanzado frente a la costa de Omán, según detalló la agencia británica de seguridad marítima UKMTO. Otro resultó atacado cerca de la costa de los Emiratos Árabes Unidos, de acuerdo con UKMTO y la empresa privada de seguridad marítima Vanguard Tech.
Estos incidentes han puesto en jaque la seguridad de una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, por donde circula una quinta parte del comercio mundial de petróleo. El temor a nuevos episodios de violencia llevó a otras compañías navieras a evaluar medidas similares, mientras las autoridades marítimas intensificaron las advertencias sobre el riesgo para la navegación en la región.
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