
Durante una reciente comunicación pública, el presidente colombiano Gustavo Petro manifestó su disposición a tomar las armas nuevamente si se concretan amenazas militares externas hacia Colombia. Esta advertencia se produce frente a los señalamientos de altos funcionarios de Estados Unidos en un contexto marcado por tensiones vinculadas al narcotráfico y a la situación política de Venezuela. Según informó Europa Press, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que recibirá a Petro en la Casa Blanca en la primera semana de febrero, una reunión acordada tras la llamada telefónica mantenida entre ambos mandatarios con el propósito de reducir la escalada de tensiones tras las amenazas recientes de Washington sobre una posible intervención militar en Colombia.
El medio Europa Press detalló que Trump confirmó la reunión a través de su cuenta oficial en la red social Truth Social, donde declaró: “Estoy seguro de que será muy beneficioso para Colombia y Estados Unidos, pero es necesario impedir la entrada de cocaína y otras drogas a Estados Unidos”. Trump también afirmó esperar “con interés” el encuentro con Petro en Washington. La coordinación de esta cumbre responde a un contexto de declaraciones cruzadas entre las partes, centradas principalmente en la problemática del narcotráfico y en la postura estadounidense frente a la situación venezolana.
Según publicó Europa Press, la conversación telefónica entre ambos presidentes abordó de manera específica los temas relacionados con Venezuela y la lucha contra el tráfico de estupefacientes. Este intercambio coincidió con que Estados Unidos consideró posible replicar en Colombia una operación militar similar a la ejecutada previamente en Venezuela. Aquella incursión resultó en alrededor de un centenar de víctimas mortales y en la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro, hechos que elevaron la alerta en el gobierno colombiano y motivaron la reacción de Petro.
Europa Press consignó que Petro calificó de “amenazas ilegítimas” las afirmaciones emitidas desde Washington acerca de una posible intervención armada, subrayando su historial como exguerrillero y señalando que consideraría retomar las armas frente a acciones que perciba como agresión a la soberanía nacional. Estas declaraciones refuerzan la tensión diplomática en la antesala de la reunión de febrero.
Por su parte, Trump argumentó su postura asegurando que “Colombia está muy enferma, gobernada por un hombre al que le gusta producir cocaína y vendérsela a Estados Unidos.” Esta acusación es parte de la narrativa estadounidense sobre el vínculo entre el narcotráfico y la política interna colombiana, y ayuda a explicar la firmeza de Washington al plantear sus advertencias militares y su interés en que se refuercen las medidas antidrogas.
La cita en la Casa Blanca se organiza bajo estas circunstancias, y se presenta como la primera reunión directa entre ambos jefes de Estado desde que se intensificaron las disputas públicas por estos temas. Según detalló Europa Press, el gobierno estadounidense busca que el diálogo fortalezca la cooperación bilateral, pero insiste en endurecer los controles sobre el tráfico de drogas hacia su territorio. Tanto Venezuela como el narcotráfico estarán en el centro de la agenda, reflejando las prioridades inmediatas de la política exterior de Estados Unidos hacia Sudamérica.
Reportó Europa Press que la operación militar mencionada por Trump en Venezuela tuvo profundas repercusiones en la región, marcando un punto de inflexión en las relaciones entre Washington y los países sudamericanos. La posibilidad de expandir estas acciones a Colombia ha generado debates en diversos sectores políticos y sociales, tanto al interior de Colombia como en la comunidad internacional.
La reunión entre Trump y Petro cobra particular relevancia en medio de estas tensiones y tras las advertencias mutuas. Diversos analistas consultados por Europa Press consideran que el encuentro podría sentar las bases para una reconfiguración de la relación bilateral, centrándose principalmente en el combate al narcotráfico y la estabilidad política de la región andina. No obstante, la amenaza de acciones militares y las declaraciones de ambos presidentes han contribuido a una escalada retórica sin precedentes en el vínculo diplomático reciente entre ambos países.
Trump, en sus mensajes públicos, reiteró la urgencia de adoptar medidas más estrictas contra el ingreso de cocaína y otras drogas a territorio estadounidense, mientras que Petro se mostró firme en la defensa de la soberanía colombiana, dejando en claro su negativa ante cualquier intervención extranjera. La tensión entre ambos países queda evidenciada en la temática elegida para la cumbre y en los términos en que transcurre el diálogo previo.
El desarrollo de los hechos hasta el momento, según la cronología recogida por Europa Press, refleja la rápida escalada del conflicto verbal y la determinación de ambos gobiernos al posicionarse frente a los desafíos comunes y las diferencias en materia de narcotráfico y política internacional. La evolución de este diálogo y las decisiones que se adopten en la reunión programada en la Casa Blanca tendrán implicancias para la relación bilateral y para el equilibrio regional en Sudamérica.