
Un brote de panleucopenia felina ha afectado a un número sin precedentes de gatos en San Salvador desde el 20 de diciembre de 2025, de acuerdo con lo confirmado por Melvyn Rogel, director del hospital veterinario Chivo Pets.
Esta enfermedad viral, que compromete la salud de los felinos domésticos, ha elevado la alerta sanitaria debido a su alta gravedad y rápida propagación.
El reciente brote ha surgido en un contexto de descuidos en la vacunación de animales domésticos, según declaró Rogel a la emisora YSKL.
La panleucopenia felina, causada por un parvovirus específico de los gatos, se ha convertido en una preocupación persistente para clínicas y refugios de animales en la región.
Su capacidad de permanecer activa en el ambiente por periodos prolongados y su facilidad de transmisión entre felinos no inmunizados han favorecido su persistencia y expansión.
Magnitud del brote y vías de transmisión
En entrevistas con la radio YSKL, Rogel sostuvo que el hospital veterinario actualmente atiende entre 30 y 60 gatos al día que presentan síntomas de panleucopenia felina.
Detalló que la enfermedad afecta principalmente el sistema digestivo, provocando inapetencia, diarrea, vómitos y lesiones intestinales. Estos daños derivan en una notable disminución de las defensas del animal, incrementando la probabilidad de mortalidad, sobre todo entre aquellos que no han sido vacunados.

Según Rogel, “la mortalidad es alta en gatos no vacunados, aunque si reciben la vacuna, las posibilidades de sobrevivir aumentan considerablemente”.
Recomendaciones sanitarias y prevención
El doctor Javier Vásquez, veterinario privado, recomendó reforzar las medidas de higiene en los hogares con gatos.
El médico explicó que el virus posee una notable resistencia y puede sobrevivir durante semanas en el ambiente, complicando su eliminación una vez que se introduce en un hogar o refugio. Vásquez agregó: “El virus puede transmitirse a través de ropa, zapatos u objetos y sobrevivir por largos periodos en el ambiente”.
Los especialistas insistieron en la necesidad de vacunar anualmente a todos los gatos con la triplefelina. Esta acción, aunque no garantiza inmunidad absoluta, favorece la resistencia del animal al virus y reduce los riesgos asociados a la enfermedad. Además, sugirieron implantar rutinas de limpieza intensivas y desinfectar con regularidad las áreas comunes, junto con la evaluación veterinaria ante cualquier síntoma sospechoso.
El propio Rogel responsabilizó a la falta de cumplimiento del esquema de vacunación: “Lo que causó este brote ha sido el descuido de los mismos propietarios que tienen dos, tres, cuatro gatos sin cumplir con su esquema de vacunas”.

Durante las últimas semanas, la presencia de panleucopenia felina generó fuerte preocupación entre las clínicas veterinarias y los refugios, según los reportes recogidos por distintos medios y profesionales del sector.
Cómo se contagia
Según SURvet, la panleucopenia felina no afecta a humanos y, aunque el virus está relacionado con el parvovirus canino, no se transmite entre especies.
Ambos virus provocan síntomas similares, por lo que el control veterinario regular es imprescindible.
La transmisión ocurre por vía oro-fecal, es decir, mediante el contacto o ingestión de partículas presentes en las heces de felinos infectados. Además, el virus puede adherirse a objetos, ropa y calzado, lo que incrementa el riesgo de brotes en viviendas y refugios donde conviven varios gatos.
Las madres infectadas pueden transmitirlo antes del nacimiento o por lactancia, ocasionando en los cachorros daños neurológicos como hipoplasia cerebelar.
Los factores de riesgo incluyen la edad menor de un año, la falta de anticuerpos maternos, vacunación incompleta, estrés o enfermedades como la leucemia felina o el coronavirus felino.

El parvovirus felino sobrevive durante meses fuera del huésped y utiliza células de rápida división para multiplicarse, lo que explica la inmunosupresión y los graves trastornos digestivos.
En los casos más severos, sobre todo en gatitos sin protección inmunológica, algunos pueden morir en cuestión de horas, según SURvet, por shock séptico, deshidratación y descenso de la temperatura, incluso sin síntomas digestivos evidentes, lo que exige atención veterinaria inmediata.
