
La guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz están teniendo graves consecuencias para la economía global. Por eso, el Consejo de Ministros aprobó este martes liberar parte de las reservas estratégicas de productos petrolíferos que se almacenan en España. El objetivo es poner a disposición del mercado 400 millones de barriles durante 90 días. Nuestro país mantiene reservas equivalentes a 92 días de ventas o de consumo en el año natural. La Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, mantiene reservas para 42 días, mientras que las reservas para los restantes 50 días están en manos de la industria privada.
Las reservas de CORES se almacenan en depósitos repartidos por toda España, la mayoría en manos privadas. Por ejemplo, el pasado 26 de febrero CORES acordó convocar un nuevo concurso para almacenar 199.800 metros cúbicos de gasóleo A que actualmente están en la refinería de Repsol en Puertollano (en Ciudad Real). En diciembre, CORES puso en marcha otro concurso para buscar nuevos almacenes en los que depositar 192.765 metros cúbicos de crudo de petróleo que estaban en la refinería de Repsol en Cartagena (en Murcia). Todos los operadores al por mayor de productos petrolíferos y gases licuados del petróleo son miembros de CORES. Actualmente hay 77, y entre ellos destaca Hafesa Energía.
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Hafesa (que en diciembre de 2025 cambió su nombre por Haxx) tiene una filial que se llama Petróleos Asturianos y que gestiona una planta con seis tanques de almacenamiento en el puerto gijonés de Musel. Esta instalación tiene una capacidad de 240.000 metros cúbicos y alquila estos depósitos para que CORES almacene parte de las reservas estatales. Haxx (antes Hafesa) tiene como principal accionista al empresario vasco Alejandro Hamlyn, declarado en rebeldía por la Audiencia Nacional después de que no se presentara al juicio que se ha celebrado contra una de sus empresas en un caso de fraude fiscal. Hamlyn reside en Dubái y sus abogados siempre han argumentado que no podía volar a España porque la legislación de aquel emirato no le permitía salir del país, ya que mantiene allí una deuda económica. El equipo jurídico de Hamlyn asegura que tiene una ‘travel ban’, una prohibición de abandonar el país como consecuencia de una deuda local de 30.000 dirhams, que al cambio actual son unos 7.000 euros.

El empresario, nieto del histórico naviero José Maria López Tapia, se enfrenta en España a una petición de 60 años de cárcel por fraude fiscal y pertenencia a organización criminal por su participación en la llamada ‘mafia de la gasolina’. Fue imputado junto a otras 14 personas por haber cometido un fraude fiscal de más de 154 millones de euros en la tributación del IVA a Hacienda. En noviembre del año pasado, la Audiencia condenó a estas 14 personas, entre las que hay dos expresidentes de equipos de fútbol, a varias penas de prisión. Hamlyn no pudo ser juzgado porque reside en Dubái. La Audiencia Nacional le declaró en rebeldía. También ha intentado su extradición y ha propuesto al Gobierno que la solicite formalmente, pero la defensa la ha recurrido porque, legalmente, no puede salir de los Emiratos Árabes.
El audio con Leire Díez
Alejandro Hamlyn López-Tapia tenía un importante grado de anonimato hasta que saltó el pasado mayo a la primera línea del escenario mediático cuando se hizo pública la reunión que mantuvo por videoconferencia con Leire Díez, la ‘fontanera’ del PSOE, y con el empresario Javier Pérez Dolset. Díez le propuso a Hamlyn supuestos favores de la Fiscalía si facilitaba datos contra mandos de la Guardia Civil y del ministerio público. Esta exmilitante del PSOE está ahora investigada en dos procedimientos distintos que transcurren paralelos. En uno de ellos, por esta reunión con el dueño de Hafesa, se la acusa de delitos de cohecho y tráfico de influencias. A pesar de todos estos periplos mediáticos y judiciales, los depósitos de Hamlyn guardan parte de las reservas estratégicas del Estado, que tiene en el norte de España el 18% de sus reservas.
Un portavoz oficial de Haxx señala que sus depósitos guardan las reservas del Estado desde el año 2008, antes de que la compañía adquiriera estos tanques en Gijón. Desde entonces, CORES paga un alquiler que, por confidencialidad, ninguna de las dos partes hace público. La capacidad de almacenamiento propio de CORES es pequeña, por eso recurre a alquileres en instalaciones de compañías logísticas y de refinerías distribuidas por cinco áreas del país: Norte, Levante, Zona Centro, Zona Sur y Canarias. Para utilizar esas instalaciones, Cores firma contratos de arrendamiento a largo plazo. Una de esas plantas alquiladas es la de Petróleos Asturianos en el puerto de El Musel, que fue construida en su momento por la compañía asturiana Duro Felguera, que posteriormente se deshizo de ella y pasó a manos de Hafesa (hoy Haxx) en 2018.

De los seis tanques que Haxx tiene en Gijón, cuatro están destinados a almacenar gasóleos y los otros dos, gasolinas. Los seis tanques de combustibles miden 28 metros de altura, el equivalente a un edificio de nueve plantas. Los cuatro de gasóleos tiene un diámetro de 50 metros, como el largo de una piscina olímpica, y los dos de gasolinas la mitad, 25 metros. Tienen capacidad para almacenar 240.000 metros cúbicos de combustible, una cantidad que permitiría satisfacer toda la demanda de gasóleo y gasolina de España durante dos días.
Haxx tiene otros depósitos en Motril, Bilbao, Cartagena, Ferrol, Toledo y Málaga, sumando más de 660.000 metros cúbicos de capacidad. La terminal de Cartagena, ubicada en el Puerto de Escombreras, dispone de una capacidad de almacenamiento de 110.000 metros cúbicos distribuidos en cinco tanques. La instalación de Málaga, situada en el muelle 9 del puerto de la ciudad, dispone de 40.000 metros cúbicos repartidos en siete tanques. Luego está la de Gijón (para las reservas de CORES), que es la mayor infraestructura del grupo. Luego está la terminal de DBA Motril Port, que suma 106.527 metros cúbicos; la de Ferrol (90.000 metros cúbicos); la de Bilbao (63.250 metros cúbicos) y la más pequeña (10.520 metros cúbicos) que tiene en una planta de Ocaña, en Toledo.

La guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz están teniendo graves consecuencias para la economía global. Por eso, el Consejo de Ministros aprobó este martes liberar parte de las reservas estratégicas de productos petrolíferos que se almacenan en España. El objetivo es poner a disposición del mercado 400 millones de barriles durante 90 días. Nuestro país mantiene reservas equivalentes a 92 días de ventas o de consumo en el año natural. La Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, mantiene reservas para 42 días, mientras que las reservas para los restantes 50 días están en manos de la industria privada.
Las reservas de CORES se almacenan en depósitos repartidos por toda España, la mayoría en manos privadas. Por ejemplo, el pasado 26 de febrero CORES acordó convocar un nuevo concurso para almacenar 199.800 metros cúbicos de gasóleo A que actualmente están en la refinería de Repsol en Puertollano (en Ciudad Real). En diciembre, CORES puso en marcha otro concurso para buscar nuevos almacenes en los que depositar 192.765 metros cúbicos de crudo de petróleo que estaban en la refinería de Repsol en Cartagena (en Murcia). Todos los operadores al por mayor de productos petrolíferos y gases licuados del petróleo son miembros de CORES. Actualmente hay 77, y entre ellos destaca Hafesa Energía.
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Hafesa (que en diciembre de 2025 cambió su nombre por Haxx) tiene una filial que se llama Petróleos Asturianos y que gestiona una planta con seis tanques de almacenamiento en el puerto gijonés de Musel. Esta instalación tiene una capacidad de 240.000 metros cúbicos y alquila estos depósitos para que CORES almacene parte de las reservas estatales. Haxx (antes Hafesa) tiene como principal accionista al empresario vasco Alejandro Hamlyn, declarado en rebeldía por la Audiencia Nacional después de que no se presentara al juicio que se ha celebrado contra una de sus empresas en un caso de fraude fiscal. Hamlyn reside en Dubái y sus abogados siempre han argumentado que no podía volar a España porque la legislación de aquel emirato no le permitía salir del país, ya que mantiene allí una deuda económica. El equipo jurídico de Hamlyn asegura que tiene una ‘travel ban’, una prohibición de abandonar el país como consecuencia de una deuda local de 30.000 dirhams, que al cambio actual son unos 7.000 euros.

El empresario, nieto del histórico naviero José Maria López Tapia, se enfrenta en España a una petición de 60 años de cárcel por fraude fiscal y pertenencia a organización criminal por su participación en la llamada ‘mafia de la gasolina’. Fue imputado junto a otras 14 personas por haber cometido un fraude fiscal de más de 154 millones de euros en la tributación del IVA a Hacienda. En noviembre del año pasado, la Audiencia condenó a estas 14 personas, entre las que hay dos expresidentes de equipos de fútbol, a varias penas de prisión. Hamlyn no pudo ser juzgado porque reside en Dubái. La Audiencia Nacional le declaró en rebeldía. También ha intentado su extradición y ha propuesto al Gobierno que la solicite formalmente, pero la defensa la ha recurrido porque, legalmente, no puede salir de los Emiratos Árabes.
El audio con Leire Díez
Alejandro Hamlyn López-Tapia tenía un importante grado de anonimato hasta que saltó el pasado mayo a la primera línea del escenario mediático cuando se hizo pública la reunión que mantuvo por videoconferencia con Leire Díez, la ‘fontanera’ del PSOE, y con el empresario Javier Pérez Dolset. Díez le propuso a Hamlyn supuestos favores de la Fiscalía si facilitaba datos contra mandos de la Guardia Civil y del ministerio público. Esta exmilitante del PSOE está ahora investigada en dos procedimientos distintos que transcurren paralelos. En uno de ellos, por esta reunión con el dueño de Hafesa, se la acusa de delitos de cohecho y tráfico de influencias. A pesar de todos estos periplos mediáticos y judiciales, los depósitos de Hamlyn guardan parte de las reservas estratégicas del Estado, que tiene en el norte de España el 18% de sus reservas.
Un portavoz oficial de Haxx señala que sus depósitos guardan las reservas del Estado desde el año 2008, antes de que la compañía adquiriera estos tanques en Gijón. Desde entonces, CORES paga un alquiler que, por confidencialidad, ninguna de las dos partes hace público. La capacidad de almacenamiento propio de CORES es pequeña, por eso recurre a alquileres en instalaciones de compañías logísticas y de refinerías distribuidas por cinco áreas del país: Norte, Levante, Zona Centro, Zona Sur y Canarias. Para utilizar esas instalaciones, Cores firma contratos de arrendamiento a largo plazo. Una de esas plantas alquiladas es la de Petróleos Asturianos en el puerto de El Musel, que fue construida en su momento por la compañía asturiana Duro Felguera, que posteriormente se deshizo de ella y pasó a manos de Hafesa (hoy Haxx) en 2018.

De los seis tanques que Haxx tiene en Gijón, cuatro están destinados a almacenar gasóleos y los otros dos, gasolinas. Los seis tanques de combustibles miden 28 metros de altura, el equivalente a un edificio de nueve plantas. Los cuatro de gasóleos tiene un diámetro de 50 metros, como el largo de una piscina olímpica, y los dos de gasolinas la mitad, 25 metros. Tienen capacidad para almacenar 240.000 metros cúbicos de combustible, una cantidad que permitiría satisfacer toda la demanda de gasóleo y gasolina de España durante dos días.
Haxx tiene otros depósitos en Motril, Bilbao, Cartagena, Ferrol, Toledo y Málaga, sumando más de 660.000 metros cúbicos de capacidad. La terminal de Cartagena, ubicada en el Puerto de Escombreras, dispone de una capacidad de almacenamiento de 110.000 metros cúbicos distribuidos en cinco tanques. La instalación de Málaga, situada en el muelle 9 del puerto de la ciudad, dispone de 40.000 metros cúbicos repartidos en siete tanques. Luego está la de Gijón (para las reservas de CORES), que es la mayor infraestructura del grupo. Luego está la terminal de DBA Motril Port, que suma 106.527 metros cúbicos; la de Ferrol (90.000 metros cúbicos); la de Bilbao (63.250 metros cúbicos) y la más pequeña (10.520 metros cúbicos) que tiene en una planta de Ocaña, en Toledo.
