
La confrontación entre Gustavo Petro y Álvaro Uribe Vélez alcanzó un nuevo nivel de tensión esta semana, en medio de las movilizaciones lideradas por el presidente en la plaza de Bolívar y otras plazas del país, y bajo la presión política ejercida por Estados Unidos sobre Colombia.
Uribe Vélez utilizó sus redes sociales para criticar la estrategia del presidente Petro, señalando que sus recientes intervenciones buscan “tapar la corrupción, la destrucción de la salud, el creciente narco terrorismo, poniéndonos a hablar del divertido discurso de ayer”.
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Según el exmandatario, estas acciones desvían la atención de problemas estructurales del país, entre ellos el aumento de la deuda pública, que describió como una maniobra para “quebrar el fisco”.
En su mensaje, Uribe Vélez también contrastó la postura de Petro ante la política internacional con la que adopta en los debates internos: “Petro se vuelve mansurrón con el Pte Trump; regresa al Petro original para insultarme; no habla de su familia sino de la mía”, afirmó.

Esta declaración hace referencia al tono de confrontación utilizado por Petro en la plaza de Bolívar el 7 de enero, donde el presidente cuestionó la actuación de la justicia respecto a Santiago Uribe, hermano del expresidente, condenado a 28 años de prisión por asociación con el grupo paramilitar Los 12 Apóstoles. Petro criticó que Santiago Uribe aún no enfrenta la detención efectiva.
Durante un discurso en Bogotá, el mandatario también lanzó una expresión polémica contra Uribe: “No le quiero decir la grosería que le quiero decir, mucho hp, ¿no sabe la historia de Colombia?”.
El presidente Petro precisó que al usar “hp” hacía alusión irónica a “honorable parlamentario”, como ya había señalado en otras ocasiones.
Sin embargo, la declaración generó la inmediata reacción del Centro Democrático, que calificó el lenguaje de “agresivo y estigmatizante”, asociándolo con episodios previos de violencia política en el país.
El partido advirtió: “Ese lenguaje agresivo y estigmatizante repite el mismo libreto de odio y señalamiento que antecedió a la tragedia nacional vivida con Miguel Uribe Turbay”.
Asimismo, Petro advirtió sobre los riesgos de un conflicto promovido desde el extranjero, diferenciando la historia de Colombia y Venezuela: “La labor de un presidente es hacer lo que no hizo Uribe, porque estimulando la guerra contra mí en ese palacio provocaría una guerra aun llevándomelo, porque esto no es Venezuela, la historia de Venezuela es relativamente pacífica, y la de Colombia no”.
La polarización política se mantiene, mientras Uribe al final de su publicación declaró la manipulación discursiva de sus opositores y sus presuntas alianzas internacionales: “Cepeda en Madrid olvida que para él Colombia ha sido un protectorado terrorista, al que ha ayudado y ¿quién sabe qué más?”.
Un señalamiento reiterado
No es la primera vez que el presidente Gustavo Petro se refiere públicamente al caso de Santiago Uribe Vélez y al grupo paramilitar conocido como Los 12 Apóstoles.
El 25 de noviembre de 2025, el mandatario publicó un extenso mensaje en la red social X en el que aseguró que fue él quien denunció por primera vez ante el país la existencia de esa estructura, a la que señaló como precursora del paramilitarismo y de las antiguas Convivir en Antioquia.
En ese trino, Petro recordó que en 2007, durante un debate en el Senado sobre el paramilitarismo en ese departamento, expuso presuntos vínculos entre Santiago Uribe y grupos de “limpieza social” responsables de homicidios y desapariciones en municipios como Yarumal y Titiribí.
Según afirmó, esas denuncias se basaron en investigaciones y testimonios que hoy han sido respaldados por decisiones judiciales posteriores.

El presidente también sostuvo que, tras ese debate parlamentario, su familia habría sido objeto de persecuciones, interceptaciones ilegales y exilio forzado, hechos que atribuyó a estructuras de poder cercanas al uribismo.
En el mismo mensaje, Petro cuestionó a sectores políticos de Estados Unidos que, a su juicio, han dado crédito a versiones que buscan ocultar vínculos entre antiguos grupos armados y el narcotráfico.
En segunda instancia, el Tribunal Superior de Antioquia revocó la sentencia absolutoria y condenó a Santiago Uribe a cerca de 28 años de prisión por los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir agravado y conductas calificadas como delitos de lesa humanidad, relacionadas con la conformación del grupo paramilitar en ese departamento.
La defensa informó que presentó un recurso de impugnación especial ante la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia. Aunque la decisión de segunda instancia se mantiene vigente, el alto tribunal deberá pronunciarse sobre dicho recurso.