
La referencia al papel de Irán como proveedor de drones a Rusia y la denuncia de atentados contra sus vecinos marcaron una de las reflexiones centrales de la conferencia que ofreció el expresidente del Gobierno español, José María Aznar, este miércoles en València. Ante la audiencia reunida en el marco de Forinvest bajo el título ‘Geoestrategia en el nuevo desorden mundial’, Aznar abordó la influencia del régimen iraní en Oriente Medio y la respuesta de Estados Unidos e Israel, además de insistir en que España debería fortalecer la cooperación con sus aliados tradicionales. Según informó Europa Press, Aznar afirmó que «España debería estar al lado de sus aliados y no al lado de nuestros enemigos», en referencia al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Durante su intervención, el expresidente destacó que el régimen de los ayatolás lleva un cuarto de siglo promoviendo el terror en la región, como evidencian los vínculos con Hezbolá en Líbano, Hamas en Gaza y los hutíes en Yemen. Aznar aseguró que Irán busca el desarrollo de armas nucleares y misiles balísticos capaces de alcanzar Europa y remarcó la gravedad de este escenario, en el que, de acuerdo con sus palabras, el régimen «acaba de asesinar a 30.000 iraníes» contrarios al gobierno, según recogió Europa Press.
Aznar enfatizó la importancia de las alianzas internacionales al recordar la cooperación que España solicitó durante los atentados terroristas de 2004 y la respuesta de Estados Unidos en el ámbito de la seguridad. Argumentó que la reciprocidad constituye la base de los acuerdos entre aliados y subrayó la necesidad de corresponder con apoyo cuando estos aliados requieran ayuda.
Ante la pregunta sobre el papel de Donald Trump y la política estadounidense, Aznar tildó al expresidente de “populista”, una categoría con la que señaló no sentirse identificado. «A mí no me gustan ni los populistas de la derecha, ni los populistas de la izquierda. No me gusta Trump, pero tampoco me gusta Sánchez, y tampoco me gusta Abascal porque yo soy liberal conservador», citó Europa Press. No obstante, advirtió sobre la relevancia de distinguir entre los gobiernos y las naciones, tanto en el caso español como estadounidense, ya que considera que, a pesar de que el ejecutivo norteamericano pueda cambiar, el vínculo de amistad y alianza entre ambos países permanece.
Sobre la estrategia occidental ante Irán, Aznar apuntó que una vez que los países inician operaciones, resulta imprescindible completarlas para no dejar estructuras dañadas de regímenes peligrosos susceptibles de reorganizarse en el futuro. Advirtió que «dejar las cosas a mitad o que sigan los mismos que están pero con su infraestructura destruida es apostar para que dentro de diez años estemos en la misma situación», detalló Europa Press.
Exponiendo su visión sobre el mapa político global, Aznar sostuvo que Rusia, China, Irán y Corea del Norte intentan transformar el orden internacional prevalente para desplazar a las potencias occidentales. Calificó el periodo actual como uno de transición en el que los liderazgos occidentales muestran rasgos disruptivos poco habituales, al tiempo que la fortaleza de las alianzas transatlánticas debería ser prioritaria para los países europeos.
Respecto a la posición de España, el exmandatario criticó la política exterior española, argumentando que el país se ha alineado «justo donde no tenemos que estar». Explicó que, en cuestiones de seguridad, Estados Unidos constituye el principal apoyo de España y, en segundo término, Israel; sin embargo, en ambos casos, el actual gobierno español ha adoptado posiciones contrarias, según Aznar. “Los ejércitos españoles no pueden funcionar sin la tecnología americana e israelí», sostuvo el expresidente, advirtiendo de las implicaciones estratégicas de esta situación.
En relación al conflicto en Gaza, Aznar expresó que el apoyo del gobierno español ha recaído en Hamas, organización que describió como terrorista y responsable de la agresión a Israel. Además, criticó el manejo diplomático de la negociación sobre Gibraltar tras el Brexit, al dejarla exclusivamente en manos de la Comisión Europea y renunciar a un papel activo.
El exjefe del Ejecutivo también evocó la conmemoración de los 250 años de la independencia de Estados Unidos y el papel desempeñado por España en ese proceso histórico. Planteó que un gobierno nacional “inteligente, decente y competente” podría aprovechar ese legado para fortalecer las relaciones bilaterales, pero cuestionó la actuación del actual ejecutivo en ese sentido.
En su análisis sobre el entorno empresarial español, Aznar lamentó que las empresas nacionales requieren de gobiernos que favorezcan la iniciativa empresarial. Criticó las regulaciones excesivas y los mensajes negativos hacia el empresariado, y sugirió que tales medidas desincentivan la creación de nuevas compañías en el país.
Al abordar la posición europea, Aznar defendió la necesidad de una reacción coordinada ante las amenazas externas, aunque rechazó la posibilidad de lograr una autonomía estratégica en poco tiempo. «Eso es absurdo», puntualizó según Europa Press. Propuso revitalizar la alianza europea, considerándola un pacto de seguridad, político, económico y social, clave para la protección frente a agresiones como la que representa Rusia.
En cuanto a la Unión Europea, Aznar destacó su papel como «gran invento», al tiempo que mostró reservas sobre lo que denominó “hiperregulación” en ámbitos como la inteligencia artificial, la política energética y la agenda climática. Sostuvo que las medidas actuales resultan inviables y que Europa ha perdido liderazgo en el desarrollo tecnológico global, según consignó Europa Press. Sostuvo que una relación deteriorada con los aliados y la falta de capacidad de influencia internacional perjudican la posición del continente en el entorno mundial.
Durante su intervención, Aznar hizo referencia constante a la necesidad de un proyecto reformista para que España recupere ambición, credibilidad y competencias internacionales, e insistió en que el país debe situarse como socio confiable tanto para Europa como para Estados Unidos.

La referencia al papel de Irán como proveedor de drones a Rusia y la denuncia de atentados contra sus vecinos marcaron una de las reflexiones centrales de la conferencia que ofreció el expresidente del Gobierno español, José María Aznar, este miércoles en València. Ante la audiencia reunida en el marco de Forinvest bajo el título ‘Geoestrategia en el nuevo desorden mundial’, Aznar abordó la influencia del régimen iraní en Oriente Medio y la respuesta de Estados Unidos e Israel, además de insistir en que España debería fortalecer la cooperación con sus aliados tradicionales. Según informó Europa Press, Aznar afirmó que «España debería estar al lado de sus aliados y no al lado de nuestros enemigos», en referencia al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Durante su intervención, el expresidente destacó que el régimen de los ayatolás lleva un cuarto de siglo promoviendo el terror en la región, como evidencian los vínculos con Hezbolá en Líbano, Hamas en Gaza y los hutíes en Yemen. Aznar aseguró que Irán busca el desarrollo de armas nucleares y misiles balísticos capaces de alcanzar Europa y remarcó la gravedad de este escenario, en el que, de acuerdo con sus palabras, el régimen «acaba de asesinar a 30.000 iraníes» contrarios al gobierno, según recogió Europa Press.
Aznar enfatizó la importancia de las alianzas internacionales al recordar la cooperación que España solicitó durante los atentados terroristas de 2004 y la respuesta de Estados Unidos en el ámbito de la seguridad. Argumentó que la reciprocidad constituye la base de los acuerdos entre aliados y subrayó la necesidad de corresponder con apoyo cuando estos aliados requieran ayuda.
Ante la pregunta sobre el papel de Donald Trump y la política estadounidense, Aznar tildó al expresidente de “populista”, una categoría con la que señaló no sentirse identificado. «A mí no me gustan ni los populistas de la derecha, ni los populistas de la izquierda. No me gusta Trump, pero tampoco me gusta Sánchez, y tampoco me gusta Abascal porque yo soy liberal conservador», citó Europa Press. No obstante, advirtió sobre la relevancia de distinguir entre los gobiernos y las naciones, tanto en el caso español como estadounidense, ya que considera que, a pesar de que el ejecutivo norteamericano pueda cambiar, el vínculo de amistad y alianza entre ambos países permanece.
Sobre la estrategia occidental ante Irán, Aznar apuntó que una vez que los países inician operaciones, resulta imprescindible completarlas para no dejar estructuras dañadas de regímenes peligrosos susceptibles de reorganizarse en el futuro. Advirtió que «dejar las cosas a mitad o que sigan los mismos que están pero con su infraestructura destruida es apostar para que dentro de diez años estemos en la misma situación», detalló Europa Press.
Exponiendo su visión sobre el mapa político global, Aznar sostuvo que Rusia, China, Irán y Corea del Norte intentan transformar el orden internacional prevalente para desplazar a las potencias occidentales. Calificó el periodo actual como uno de transición en el que los liderazgos occidentales muestran rasgos disruptivos poco habituales, al tiempo que la fortaleza de las alianzas transatlánticas debería ser prioritaria para los países europeos.
Respecto a la posición de España, el exmandatario criticó la política exterior española, argumentando que el país se ha alineado «justo donde no tenemos que estar». Explicó que, en cuestiones de seguridad, Estados Unidos constituye el principal apoyo de España y, en segundo término, Israel; sin embargo, en ambos casos, el actual gobierno español ha adoptado posiciones contrarias, según Aznar. “Los ejércitos españoles no pueden funcionar sin la tecnología americana e israelí», sostuvo el expresidente, advirtiendo de las implicaciones estratégicas de esta situación.
En relación al conflicto en Gaza, Aznar expresó que el apoyo del gobierno español ha recaído en Hamas, organización que describió como terrorista y responsable de la agresión a Israel. Además, criticó el manejo diplomático de la negociación sobre Gibraltar tras el Brexit, al dejarla exclusivamente en manos de la Comisión Europea y renunciar a un papel activo.
El exjefe del Ejecutivo también evocó la conmemoración de los 250 años de la independencia de Estados Unidos y el papel desempeñado por España en ese proceso histórico. Planteó que un gobierno nacional “inteligente, decente y competente” podría aprovechar ese legado para fortalecer las relaciones bilaterales, pero cuestionó la actuación del actual ejecutivo en ese sentido.
En su análisis sobre el entorno empresarial español, Aznar lamentó que las empresas nacionales requieren de gobiernos que favorezcan la iniciativa empresarial. Criticó las regulaciones excesivas y los mensajes negativos hacia el empresariado, y sugirió que tales medidas desincentivan la creación de nuevas compañías en el país.
Al abordar la posición europea, Aznar defendió la necesidad de una reacción coordinada ante las amenazas externas, aunque rechazó la posibilidad de lograr una autonomía estratégica en poco tiempo. «Eso es absurdo», puntualizó según Europa Press. Propuso revitalizar la alianza europea, considerándola un pacto de seguridad, político, económico y social, clave para la protección frente a agresiones como la que representa Rusia.
En cuanto a la Unión Europea, Aznar destacó su papel como «gran invento», al tiempo que mostró reservas sobre lo que denominó “hiperregulación” en ámbitos como la inteligencia artificial, la política energética y la agenda climática. Sostuvo que las medidas actuales resultan inviables y que Europa ha perdido liderazgo en el desarrollo tecnológico global, según consignó Europa Press. Sostuvo que una relación deteriorada con los aliados y la falta de capacidad de influencia internacional perjudican la posición del continente en el entorno mundial.
Durante su intervención, Aznar hizo referencia constante a la necesidad de un proyecto reformista para que España recupere ambición, credibilidad y competencias internacionales, e insistió en que el país debe situarse como socio confiable tanto para Europa como para Estados Unidos.
