La redacción del diario La Stampa en Turín fue atacada el viernes por un grupo de activistas propalestinos que irrumpió en el edificio durante una huelga general convocada en apoyo a Palestina. Según confirmaron las autoridades locales, los intrusos ingresaron, rompieron paredes y documentos de trabajo y dejaron mensajes intimidatorios con pulverizadores de pintura, entre ellos: “Periodistas terroristas. Son los primeros de la lista”.
En la entrada, exhibieron una pancarta con la leyenda “Shahin libre”, en referencia a Mohamed Shahin, imán de la mezquita de Turín sobre quien pesa una orden de expulsión.
Todo ocurrió mientras la redacción estaba vacía: los empleados habían adherido a la huelga convocada por la Federación Nacional de la Prensa Italiana (FNSI) para reclamar la renovación del convenio laboral vencido desde 2016.
La Junta de Gobierno del diario denunció lo ocurrido a través de un comunicado. “invadieron la redacción, dañaron los muros y destruyeron libros y papeles importantes que utilizamos para nuestro trabajo”, afirmó la organización. “Un ataque violento contra nuestro periódico y contra la información en su conjunto”, agregó.
La Policía ya identificó a 34 personas vinculadas al ataque, entre ellas integrantes de centros sociales y grupos estudiantiles.
La respuesta de Meloni
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, repudió el ataque a través de una publicación en su cuenta de X. Allí afirmó: “Es muy grave que, ante un episodio de violencia contra la redacción de un periódico, alguien sugiera que la responsabilidad recae –aunque sea en parte– en la propia prensa. La violencia no se puede justificar. No se minimiza. No se da la vuelta. Cualquiera que intente reescribir la realidad para disminuir la gravedad de lo sucedido está cometiendo un error peligroso. La libertad de prensa es un pilar de nuestra democracia y debe defenderse siempre y sin ambigüedades”.
È molto grave che, di fronte a un episodio di violenza contro una redazione giornalistica, qualcuno arrivi a suggerire che la responsabilità sia – anche solo in parte – della stampa stessa.
La violenza non si giustifica.
Non si minimizza.
Non si capovolge.Chiunque cerchi di…
— Giorgia Meloni (@GiorgiaMeloni) November 29, 2025
Dirigentes de todo el arco político se sumaron al rechazo. En esta línea, el presidente Sergio Mattarella expresó su solidaridad con el director de La Stampa, Andrea Malaguti, y con los trabajadores del diario.
Además, la secretaria general del Partido Democrático, Elly Schlein, definió lo ocurrido como “un acto grave e inaceptable”.
Un clima de movilización creciente
El ataque se produjo en medio de un fuerte clima de protesta en Italia por el apoyo del Gobierno a Israel.
Tras la huelga general del viernes, la Unión Sindical de Base encabezó este sábado una manifestación masiva en Roma para exigir la suspensión de los suministros militares a Israel y denunciar el aumento del gasto en defensa.

Durante la movilización se escucharon consignas como “Italia es cómplice de Israel” y “parar el genocidio en Palestina”. La marcha coincidió con el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino y reunió a decenas de miles de personas en distintos puntos de la capital.
Entre los participantes estuvo Francesca Albanese, relatora de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados, quien condenó el ataque a La Stampa pero dijo que “comprende la ira” de ciertos sectores, aunque recordó que “no deben cometerse actos violentos contra nadie”. También instó a los medios a “poner los hechos en el centro y hacer un mínimo de análisis y contextualización”, y cuestionó la escasa cobertura de marchas en Génova y en otras ciudades italianas.

La activista Greta Thunberg también estuvo presente y advirtió que “el alto el fuego está siendo incumplido constantemente”, y que “los palestinos siguen siendo atacados”.
La posición del Gobierno
Más allá de las condenas puntuales, la posición oficial del Gobierno italiano continúa alineada con Israel desde el ataque ocurrido el 7 de octubre de 2023. Meloni reiteró en varias oportunidades que Italia “no dudó ni un minuto en apoyar el derecho de Israel a la legítima defensa”, y sostuvo ese respaldo en materia diplomática, logística y militar, aun frente al creciente malestar social. El país mantiene activos los acuerdos de suministro y cooperación en defensa, a pesar de las protestas que exigen su suspensión.
Esa postura, sin embargo, convive con críticas cada vez más visibles dentro del propio Ejecutivo. En Rimini, admitió que la respuesta israelí “traspasó el principio de proporcionalidad” y generando “numerosas víctimas inocentes”. Con esa frase, Meloni buscó marcar distancia frente a los cuestionamientos internacionales por el accionar del Ejército en Gaza, sin modificar el respaldo institucional que su gestión sostiene desde el inicio del conflicto.

En el plano operativo, el gobierno también intervino tras la interceptación de la Flotilla de la Libertad y pidió a Israel “garantizar el respeto a los derechos individuales” de los activistas mientras se completaba la repatriación. Pero más allá de esos reclamos puntuales, no hubo un giro en la línea central.
Agencias Europa Press y ANSA.
