Este miércoles saltaba a la luz la noticia: Después de 11 años de relación y 2 hijas en común, Kiko Rivera e Irene Rosales han emprendido caminos separados; una decisión que aseguran que ha sido muy difícil de tomar, que ha sido de mutuo acuerdo, de manera cordial, y sin la existencia de terceras personas, pero que ha desatado numerosas especulaciones.
Por un lado, hay quien apuesta porque fue la sevillana la que tiró la toalla al no aguantar más una convivencia que se había vuelto insoportable tras hacer frente a numerosos momentos complicados desde que iniciaron su historia de amor, como las infidelidades del Dj, sus adicciones, su ruptura con su madre, Isabel Pantoja, o el fallecimiento de los padres de la influencer. «Llevaba vida prácticamente de soltera desde hace meses, y se sentía muy sola, porque Kiko no estaba nunca a su lado» han apuntado desde ‘Vamos a ver’.
Y, por otro, diferentes medios de comunicación creen que fue él el que tomó la iniciativa de romper su matrimonio y ‘soltar’ a Irene para que por fin pudiese ser feliz al ser consciente de que él no lo estaba logrando. Una decisión que habría ‘liberado’ al hermano de Isa Pi y que habría dejado destrozada a la andaluza, que vería en su separación un «fracaso» tras haber luchado contra viento y marea por Kiko, según ‘TardeAR’.
Consciente de que su ruptura iba a salir a la luz en forma de portada de la revista ‘Semana’, el hijo de la tonadillera abandonó la casa familiar de Castilleja de la Cuesta -donde se ha quedado su todavía mujer con sus niñas- y en estos momentos estaría refugiándose en la casa de su representante e íntimo amigo Fran, mientras busca una nueva residencia en la que empezar de nuevo lejos de Irene.
«En cuanto me instale en mi nueva casa, empeza todo de nuevo»; «prontito tenemos casa y retomamos todo (nueva música, mis directos, YouTube y redes sociales)» ha compartido con sus seguidores en redes sociales, pidiéndoles paciencia hasta que se adapte a su nueva realidad para retomar su trabajo en redes sociales y su faceta musical.
Un nuevo Kiko que nada tendrá que ver con el de hace 10 años, como ha dejado claro en el último post que ha publicado en Instagram, en el que ha asegurado que «esa etapa quedó atrás. Ese Kiko -el que llevaba una vida marcada por los excesos, los escándalos y las polémicas- ya no existe. No tengo que demostrarle nada a nadie. Hoy soy una persona libre, más fuerte y con la mente preparada para empezar una nueva vida».
Y aunque por el momento él no ha avanzado nada, todo apunta a que su nueva casa estará muy cerca de la de Irene, ya que su intención es seguir presente en el día a día de sus hijas Ana y Carlota, por lo que aunque se ha dicho que estaría buscando un piso de alquiler en el sevillano barrio de Triana, o incluso que podría estar planteándose irse a Cantora -ya que la mitad de la finca es suya-, su deseo sería seguir viviendo en Castilleja de la Cuesta.
La primera decisión de Kiko tras hacerse pública su separación ha sido cambiar de imagen. «Buen día para todos, como diría un buen amigo. Siempre pa’lante nunca pa’atrás.Me despido de la barba», ha revelado en uno de sus últimos stories en Instagram, anunciando así que se despide de una de sus señas de identidad para estrenar su soltería.
No es lo único que ha compartido con sus seguidores, ya que centrado en su trabajo tras su separación ha avanzado que reaparecerá en concierto el próximo 13 de septiembre en Lugo; un compromiso al que seguirán -por el momento-, otros el 19 en Coruña, y el 20 en Écija, dejando entrever que la música será su mejor medicina tras su ruptura con Irene.
Más activo que nunca en redes sociales, Kiko ha comenzado este viernes publicando dos reveladoras reflexiones en sus redes sociales: «Buenos días. Cree en ti, en tu fuerza y en tu camino. La confianza propia es la llave que abre todas las puertas. Hoy es el día perfecto para demostrarte de lo que eres capaz» ha escrito, minutos antes de confesar qué canción le hace «cambiar mi manera de empezar el día cuando me siento bajo de ánimos» -como ahora-, ‘Keep on movin’ de Five.