La visita veraniega de los príncipes de Gales a Cefalonia, la mayor de las islas Jónicas, ha dejado tras de sí un relato lleno de rumores y especulaciones. Cada año, Guillermo y Kate buscan un destino discreto donde disfrutar en familia, pero esta vez la atención se centró en un detalle muy concreto: ¿qué barco les servía de refugio durante sus vacaciones?
Los habitantes de la isla, acostumbrados a identificar de inmediato los grandes yates que surcan sus costas, quedaron desconcertados. Se sabía que la familia real británica había aterrizado en la isla con sus hijos y con los padres de la princesa, Carole y Michael Middleton, pero la embarcación en la que se alojaban seguía siendo un enigma.
Durante días circularon teorías para todos los gustos. Algunos sostenían que los herederos se encontraban a bordo de un megayate perteneciente a la realeza de los Emiratos Árabes Unidos. Otros aseguraban que la familia había elegido el Almax, un innovador barco valorado en 40 millones de libras y famoso por su propulsión con pila de combustible y su diseño ecológico. Incluso hubo quien dijo haber visto a Kate Middleton en cubierta. Sin embargo, cuando el Almax reapareció más tarde con otros pasajeros, la versión perdió credibilidad.
El secreto sale a la luz: Lady Beatrice
La incógnita se ha resuelto tras una investigación de The Mail on Sunday. Los príncipes y sus acompañantes se habían instalado en el Lady Beatrice, un yate de 60 metros que en su día fue propiedad de los hermanos Barclay y que recientemente adquirió el financiero británico Peter Dubens por unos 20 millones de libras.
La embarcación, bautizada en honor a la madre de los Barclay, es famosa tanto por su lujo como por su historia. Sus interiores reflejan los gustos excéntricos de sus antiguos dueños: sofás con tapicería de raya diplomática, columnas inspiradas en la Grecia clásica y techos pintados al fresco en el comedor principal. El barco puede acoger hasta 16 invitados, cuenta con piscina y varias cubiertas para cenar al aire libre, lo que lo convierte en un símbolo flotante de exclusividad.
Dubens, fundador de Oakley Capital y presidente del grupo editorial Time Out, ha hecho fortuna en sectores tan dispares como la moda de los ochenta o las inversiones en medios de comunicación. Su discreción contrasta con la fama del Lady Beatrice. En 2021, su firma se convirtió en accionista minoritario de Thomas’s Battersea, el colegio londinense en el que estudiaron los príncipes George y Charlotte.
La rutina a bordo
El viaje comenzó el 21 de julio, cuando la familia llegó en avión privado a Cefalonia. Desde allí, fueron trasladados en limusina hasta un puerto discreto antes de embarcarse en una lancha que los condujo al yate. Según medios locales, el sistema de geolocalización del barco había sido desactivado previamente para evitar filtraciones.
Durante la travesía, el grupo permaneció fondeado en calas apartadas. Testigos señalan que el príncipe George se mostró fascinado por la vida marina y pidió practicar snorkel. Mientras tanto, los equipos de seguridad inspeccionaban Fiskardo, considerado el pueblo más pintoresco de la isla, aunque la familia optó por no desembarcar para proteger la intimidad de los niños.
El Lady Beatrice arrastra también episodios menos plácidos. En 2022, durante un proceso judicial, Hiroko Barclay relató una disputa física entre los gemelos Barclay en la cubierta del barco, reflejo de las tensiones familiares que acompañaron a su imperio empresarial. Nada de eso empañó, sin embargo, la estancia de los príncipes de Gales, que disfrutaron de unos días de calma familiar.