A través de visitas guiadas y la recuperación de espacios de cultivo, el programa «Puerto Ciudad Inclusiva» fortalece el vínculo con asociaciones civiles y centros de día del distrito.
En una semana marcada por el fortalecimiento de las políticas públicas de integración, el equipo de Puerto Ciudad Inclusiva concretó dos importantes acciones que unen la actividad portuaria con el desarrollo social y laboral de personas con discapacidad. Bajo la coordinación de Pamela Klink y los licenciados Javier Nucci y Micaela Polo, la terminal marítima reafirmó su rol como promotor de autonomía y oportunidades genuinas.
El pasado miércoles, diez integrantes de la asociación civil «Todos al Agua» participaron de una visita guiada al Centro de Instrucción Provisorio (CIP). La jornada, encabezada por la presidenta de la institución, Ana Schenk, y el secretario Horacio Améndola, permitió visibilizar el potencial de los espacios productivos que la asociación impulsa, tales como la panificadora, el vivero y la cantina.
Articulación para la salida laboral
El encuentro no solo fue un recorrido institucional, sino una mesa de trabajo en movimiento. Participaron referentes clave como Gabriela Rodrigues (huerta), Sabrina Klink (panificación) y Karina Cristensen (instructora laboral de la Escuela N° 502), consolidando un triángulo estratégico entre educación, comunidad y producción.
El objetivo central de estas visitas es el reconocimiento de experiencias que fomenten habilidades prácticas y autonomía, permitiendo que la inclusión trascienda el discurso y se convierta en una realidad laboral dentro de la comunidad.
Una huerta recuperada junto al Hogar SER
En paralelo, el programa «Puerto Ciudad Inclusiva» sembró una nueva acción de impacto directo en el Centro de Día y Pequeño Hogar SER (68 Nº 2645). En un trabajo conjunto con la Cooperativa de Trabajo Servicios y Mantenimiento Necochea Limitada, se logró la recuperación de una huerta que se encontraba en desuso.
Jóvenes cooperativistas y miembros de la institución trabajaron a la par para remover la tierra, acondicionar el espacio y armar los surcos. Este espacio productivo permitirá que los integrantes de SER comiencen sus propios cultivos, fomentando la terapia ocupacional y el vínculo con la tierra.
«Estas acciones reflejan la convicción de construir una comunidad más justa y equitativa, donde el Puerto sea un puente para que cada persona pueda desarrollarse plenamente», expresaron los coordinadores del programa.
Con estas iniciativas, Puerto Quequén continúa derribando barreras y posicionándose como un puerto abierto, productivo y, por sobre todo, profundamente humano.









