Los mejores trucos para evitar mareos en el avión, según el médico del equipo olímpico de EE.UU.

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Los mareos durante trayectos aéreos representan un desafío frecuente para millones de pasajeros por las posibles náuseas, dolor de cabeza, sudoración o el vértigo que se puede experimentar. En este contexto, Jonathan Finnoff, responsable del área médica del Comité Olímpico y Paralímpico estadounidense, desarrolló protocolos específicos para mantener la salud de los deportistas durante los traslados internacionales.

¿Por qué se puede marear una persona durante un vuelo?

La cinetosis, o mareo por movimiento, suele estar relacionada con la falta de coincidencia entre lo que perciben los ojos y lo que registra el oído interno. Este desajuste sensorial surge cuando una persona se encuentra quieta dentro de un vehículo que está en movimiento.

Jonathan Finnoff, el actual director médico del Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos, diseñó una estrategia clave para evitar marearse y enfermarse durante los vuelos

Esta condición puede aparecer incluso cuando la persona intenta leer o fijar la vista mientras el avión atraviesa corrientes de aire.

En paralelo a estas molestias típicas del movimiento, también existen riesgos asociados a la transmisión de enfermedades respiratorias en espacios cerrados. Por eso, Finnoff centra sus estrategias en reducir tanto la cinetosis como la posibilidad de enfermarse durante viajes extensos.

Consejos claves para minimizar mareos y reducir contagios durante los vuelos

Finnoff estudió durante años el impacto de los trayectos internacionales en la salud de deportistas de alto rendimiento. Durante su experiencia logró establecer recomendaciones claves que pueden ayudar no solo a los atletas, sino también a cualquier persona en vuelos comerciales.

  • Elegir el asiento ideal

Su primera sugerencia es seleccionar un asiento de ventanilla ubicado en la zona central del avión. Esa posición ayuda a disminuir la percepción del movimiento, lo que puede reducir la aparición de mareos.

Además, evita la constante circulación de pasajeros y tripulación, especialmente en las zonas cercanas a baños, cocinas o accesos. “Muy pocas personas pasan a tu lado, no te tocan ni te respiran encima”, aseguró en una entrevista con The Wall Street Journal.

Esta recomendación coincide con estudios de la Universidad de California en Davis que indican que los asientos situados sobre el borde delantero del ala experimentan menos movimiento vertical durante los cambios de altitud o en situaciones de turbulencia.

Esta estabilidad relativa permite que el sistema de equilibrio interno reciba señales más uniformes, lo cual reduce la posibilidad de conflictos sensoriales.

Elegir sentarse en una zona de poco tránsito también disminuye el contacto con otras personas. Según una investigación publicada en PNAS, quienes se encuentran a dos butacas de distancia de alguien con una infección respiratoria presentan hasta un 80% más de riesgo de contagio que quienes están más lejos.

Para la mayoría de los pasajeros, la probabilidad global de contagiarse se estima por debajo del 3%, pero la proximidad influye directamente.

Elegir la ubicación ideal en el avión puede ayudar a reducir las probabilidades de mareos y enfermarse durante un vuelo

  • Higiene de superficies y uso de la ventilación individual

Una vez sentado, Finnoff recomienda limpiar con toallitas desinfectantes todas las superficies que puedan tocarse. Entre ellas menciona el cinturón de seguridad, los reposabrazos, el control de la luz y la ventilación. También sugiere higienizar la puerta del baño en caso de necesitar usarla.

El área que más atención requiere es la mesa abatible. Investigaciones previas retomadas por The Wall Street Journal muestran que puede concentrar más microorganismos que un asiento de un inodoro, debido a su uso frecuente y a que no siempre se limpia entre cada viaje.

Para quienes desean reducir la exposición a gérmenes, limpiar esa superficie antes de usarla puede marcar una diferencia significativa. “En cuanto dejamos de hacerlo, la situación volvió a los niveles previos a la pandemia”, afirmó el especialista en medicina.

Respecto a la ventilación, Finnoff aconseja dirigir la boquilla de aire hacia el espacio entre el pasajero y la persona que se sienta al lado. Esa corriente crea una barrera de aire descendente que limita el movimiento de partículas provenientes de otras áreas del avión.

La ventilación constante también ayuda a evitar la acumulación de aire estancado, lo cual es útil para prevenir sensaciones de mareo en personas sensibles.

  • Mirar un objeto fijo

Además de las medidas de limpieza y selección de asiento, existen métodos simples que pueden ayudar a controlar la cinetosis.

La Universidad de California recomienda mirar un objeto fijo o evitar actividades como la lectura cuando el avión está en movimiento, ya que estas prácticas aumentan la discrepancia entre lo que perciben los ojos y el oído interno.

  • Ingerir caramelos de jengibre

Otra opción consiste en utilizar caramelos de jengibre o bandas de acupresión P6, que se colocan en la muñeca y aplican presión para aliviar las náuseas y los vómitos.

Algunas personas encuentran alivio con estos métodos alternativos, especialmente durante vuelos prolongados. Aunque su eficacia puede variar, no presentan riesgos y pueden complementar otras estrategias preventivas.

El mareo también puede disminuir si el pasajero mantiene una hidratación adecuada y evita comidas pesadas antes del vuelo.

Permanecer en una postura estable y recostarse ligeramente contra la ventanilla, cuando es posible, puede contribuir a reducir la sensación de inestabilidad.

La combinación de ubicación estratégica, higiene rigurosa, manejo apropiado de ventilación y descanso adecuado configura un sistema integral de protección aplicable por cualquier pasajero

La importancia del descanso para fortalecer el sistema inmunológico

El último aspecto destacado por Finnoff es la relación entre el sueño y la capacidad del organismo para enfrentar infecciones. Sugiere dormir entre siete y ocho horas cada noche para que el sistema inmunológico funcione de manera adecuada.

La falta de descanso afecta la recuperación muscular, la respuesta inmunitaria y la capacidad de concentración, lo que puede aumentar la probabilidad de enfermarse durante los viajes. “Si no duermes, te lastimas y te enfermas”, aseguró.

Para los deportistas, esta recomendación es central, pero Finnoff insiste en que es aplicable a cualquier pasajero. Dormir antes del vuelo, cuando sea posible, y evitar estímulos intensos el día previo puede mejorar la tolerancia a los cambios de presión y reducir la aparición de mareos.

El descanso suficiente también contribuye a que el cuerpo maneje mejor el estrés físico asociado a los trayectos aéreos, especialmente cuando hay cambios de huso horario o escalas largas.

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