Expertos en comunicación definen a la crisis como una situación de máximo riesgo y mínimo control y afirman que de cuál sea la reacción del afectado en las primeras 24 horas dependerá el daño que sufrirá su reputación ante la opinión pública. Ha quedado claro que, frente al escándalo que desataron los audios atribuidos al extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) Diego Spagnuolo sobre la existencia de coimas, el gobierno de Javier Milei no siguió los consejos de manual de cualquier especialista en comunicación institucional. Por el contrario, prolongó durante demasiado tiempo su silencio y solo logró ahondar las sospechas.
Las autoridades nacionales tampoco siguieron los consejos de quienes, a partir de las enseñanzas de la cultura oriental, nos invitan a pensar que toda crisis puede ser una oportunidad. Dentro del propio equipo de colaboradores de Milei hay quienes creen que el Presidente debió haber separado preventivamente de su cargo a Eduardo “Lule” Menem, mencionado en las grabaciones como uno de los principales responsables de las presuntas irregularidades que habrían beneficiado a una droguería que proveía de medicamentos a la Andis. Desde esas fuentes, se insinuó que “Lule era un fusible servido en bandeja para descomprimir la situación”. Pero Milei desechó esa alternativa. ¿Podía pedirle la renuncia a quien hoy es la mano derecha de Karina Milei, en la Secretaría General de la Presidencia sin manchar la imagen de su hermana?, se preguntan quienes desaconsejaban esa salida.
Incluso, la hermana del Presidente recorrió las calles de Corrientes, en vísperas de los comicios provinciales, en compañía de otro Menem (el titular de la Cámara de Diputados, Martín) y el primer mandatario acudió en su auxilio al subrayar en un posteo “El jefe en su prime”.
Una semana después de que se desatara el escándalo de los audios de Spagnuolo, Milei se ocupó públicamente de la cuestión. Durante su accidentada recorrida proselitista por Lomas de Zamora, el miércoles último, se refirió por primera vez a las grabaciones: enfatizó que “todo lo que dice Spagnuolo es mentira”. Un día después, al disertar ante los empresarios convocados por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción, dijo: “La opereta de esta semana no es más que otro artilugio de la casta. Y una nueva mentira. Dependerá de la Justicia esclarecerla y nos encontramos a su disposición. Esperamos que se aclare lo más pronto posible. Lamentamos que la Justicia deba perder su tiempo con jugarretas de la política rancia en lugar de abocarse a combatir el crimen”.
Nadie puede dudar de que quienes acceden a una grabación clandestina de conversaciones privadas que comprometen a un funcionario público, registradas hace varios meses, y deciden difundirlas dos semanas antes de las elecciones bonaerenses, están implicados en una operación política. Pero por encima de la dinámica del muchas veces sucio juego electoral, está el deber del Gobierno de explicar qué se hace con los recursos públicos y velar por el cumplimiento de los deberes de todo funcionario.
El mayor temor que cunde entre dirigentes de La Libertad Avanza pasa por el llamado electorado blando, formado por aquellos votantes que en la primera vuelta presidencial de 2023 apoyaron a Patricia Bullrich
Lo cierto es que, según las primeras auditorías que ha realizado el Ministerio de Salud sobre las compras de medicamentos por parte de la Andis, no todo lo que deslizaría Spagnuolo en los audios de la controversia sería mentira, como enfatizó el Presidente. Según el informe preliminar de ese ministerio, la Agencia de Discapacidad habría pagado por siete medicamentos precios alrededor de un 30% más altos en promedio que los abonados por la cartera sanitaria. Además, como señaló días atrás LA NACION, Droguería Suizo Argentina pasó de firmar contratos con el Estado por $3898 millones, en 2024, a $108.299 millones en lo que va de 2025.
La idea de Milei podría pasar por responsabilizar exclusivamente a Spagnuolo y a su segundo, Daniel Garbellini -ambos ya despedidos-, despegando a su hermana y a Lule Menem de cualquier posible irregularidad. De confirmarse la veracidad de los audios en los que insinuaría pagos ilegales de la citada droguería, Spagnuolo habría incurrido en un incumplimiento de sus deberes como funcionario público, ya que tiene la obligación de denunciar esos hechos a la Justicia. Claro que si Spagnuolo pudiese probar que informó oportunamente al presidente Milei de esas presuntas irregularidades, quien también quedaría comprometido por la misma omisión de poner esa información en manos de la Justicia sería el propio jefe del Estado. Un virtual laberinto.
Analistas de opinión pública creen que, por el momento en que se ha producido, a escaso tiempo del inicio del proceso electoral y en medio del nerviosismo del mercado financiero, el Gobierno enfrenta su crisis política más relevante. Las primeras encuestas no han sido favorables para el oficialismo, aunque tampoco dramáticas. Lo peor es que la gran mayoría de la población dice conocer el tema de las presuntas coimas y que lo considera grave. Lo menos malo para el mileísmo es que, por ahora, pocos estarían dispuestos a cambiar su voto por esta cuestión.
El mayor temor que cunde entre dirigentes de La Libertad Avanza pasa por el llamado electorado blando, formado por aquellos votantes que en la primera vuelta presidencial de 2023 apoyaron a Patricia Bullrich y que en el balotaje se inclinaron por Milei, dándole el triunfo ante Sergio Massa con casi el 56% de los sufragios. Temen que, siguiendo la fuerte tendencia hacia la abstención electoral, algunos de esos ciudadanos, que difícilmente le darían el voto al kirchnerismo, puedan optar por no concurrir a las urnas.
Los capítulos de esta historia amenazan con continuar. Ayer se anunció en el canal de streaming Carnaval -el mismo medio que difundió las grabaciones de Spagnuolo- que habría más audios, pero que esta vez darían cuenta de supuestas conversaciones privadas de Karina Milei. Este anuncio provocó la rápida reacción del vocero presidencial, Manuel Adorni, quien aseguró que su difusión, a poco más de una semana de los comicios bonaerenses, “confirma que todo lo que viene ocurriendo es una operación orquestada y diagramada de desinformación con el evidente objetivo de desestabilizar al Gobierno e influir maliciosamente en el proceso electoral”.
Frente a esta novedad, no faltan quienes piensan que el Gobierno podría encontrar en esa nueva maniobra la posibilidad de un respiro. Así como para esconder a un elefante en la peatonal Florida no hay mejor opción que llenar esa calle de elefantes, para restarle trascendencia a un audio clandestino que puede ser comprometedor podría resultarle útil que se bombardee a la opinión pública con decenas de otros audios de funcionarios obtenidos ilegalmente, mientras estos sean inocuos. Los agentes de los oscuros sótanos del poder sí parecen estar “en su prime”.