Viajar fuera de España, ya sea por turismo, estudios o trabajo, puede llevar aparejadas situaciones inesperadas. Entre ellas, recibir una multa en el extranjero: desde una sanción de tráfico hasta una penalización por fumar en un lugar prohibido, no respetar normas urbanísticas, incumplir una regulación laboral o violar restricciones medioambientales. La gran incógnita es siempre la misma: ¿qué ocurre con esas multas una vez que el ciudadano vuelve a España?
La UE y la cooperación en sanciones
La Unión Europea ha desarrollado en los últimos años un marco de cooperación para garantizar que las sanciones administrativas no se diluyan en las fronteras. El principio es sencillo: que los ciudadanos no puedan librarse de una multa simplemente regresando a su país de origen.
El caso más conocido es el de las sanciones de tráfico, que se comparten a través del sistema EUCARIS. Pero el intercambio de información no se limita a las carreteras. Cada vez más, las administraciones cooperan en ámbitos como protección al consumidor, fraude a subvenciones o incumplimiento de normativas medioambientales.
Además, el Reglamento Europeo de Reconocimiento Mutuo de Multas permite que un país solicite a otro la ejecución de sanciones pecuniarias. Así, si un ciudadano español no paga una multa en Italia por arrojar basura en un lugar protegido, las autoridades italianas podrían pedir a España que ejecute ese cobro, siempre que la infracción tenga equivalencia en la normativa española.
Fuera de la UE: un terreno desigual
El panorama cambia cuando se cruza la frontera comunitaria. Fuera de la Unión Europea, no existe un marco general de cooperación, y las multas dependen de acuerdos bilaterales o de tratados internacionales específicos.
En algunos países, como Suiza o Noruega, los convenios con la UE facilitan el intercambio de datos y el cobro de sanciones. Pero en la mayoría de destinos extracomunitarios —Estados Unidos, Latinoamérica, Asia o África—, lo habitual es que las multas no trasciendan más allá del propio territorio donde se impusieron.
Eso no significa que sean inocuas. Ignorar una sanción en el extranjero puede tener consecuencias si se regresa al país: desde impedimentos administrativos (por ejemplo, renovar un visado, alquilar un coche o acceder a ciertos servicios) hasta la retención en frontera si la multa se ha transformado en una orden judicial.
¿Qué pasa si no se paga?
El impago de una multa en el extranjero puede acarrear distintos escenarios:
- Dentro de la UE, el país sancionador puede pedir a España que ejecute la multa, aunque la decisión final depende de los tribunales españoles y de la equivalencia legal de la infracción.
- En países extracomunitarios, lo más frecuente es que la sanción quede pendiente solo dentro del territorio. Eso sí, si se vuelve a viajar allí, la multa puede reaparecer con recargos o incluso convertirse en un impedimento para entrar.
- En casos graves, como delitos administrativos relacionados con fraude, corrupción o incumplimiento de normativas medioambientales, algunos países pueden activar mecanismos judiciales internacionales que dificultan eludir la sanción.
Conviene recordar que las multas administrativas no prescriben al cruzar la frontera. El expediente queda abierto en el país donde se cometió la infracción, y las autoridades pueden reactivarlo si el ciudadano regresa años después.
Recursos y vías de defensa
La buena noticia es que las multas en el extranjero suelen contar con mecanismos de recurso. La mayoría de países permiten presentar alegaciones por vía telemática o por correo, aunque el idioma suele ser un obstáculo. En algunos casos, el ciudadano tiene derecho a exigir que la notificación se traduzca a su lengua oficial o al inglés, pero el procedimiento no siempre es ágil.
En la práctica, muchos afectados optan por pagar para evitar complicaciones, especialmente cuando se trata de cantidades reducidas. Sin embargo, si se considera que la sanción es injusta o desproporcionada, merece la pena recurrir, asesorado por abogados especializados en derecho internacional o por consulados y embajadas.