Cada 29, las mesas argentinas repiten un gesto que llegó con la inmigración italiana y nunca se fue: comer ñoquis. La explicación más difundida remite a una leyenda medieval de San Pantaleón, peregrino agasajado con un plato humilde que prometió prosperidad a sus anfitriones y fijó el 29 como fecha de augurio. La costumbre encontró terreno fértil en estas pampas por un motivo bien terrenal: a fin de mes el bolsillo ajusta y la papa rinde, así que el plato se volvió ritual compartido, entre superstición y economía doméstica.
De ese cruce nació también el dinero bajo el plato: una moneda o un billete que se deja como guiño para atraer fortuna. El gesto, mitad juego, mitad promesa, se repite en bodegones, cantinas y restaurantes de autor.
A continuación, ocho opciones porteñas —de la receta clásica a las reversiones más audaces— para honrar el Día de los Ñoquis.
Chipá soufflé cacio e pepe en Mengano
El plato se llama “ñoquis chipá soufflé cacio e pepe” y juega con técnica de ñoqui soufflé, pero a base de fécula de mandioca —sin trigo— para una mordida elástica y adictiva; llega con dulce de batata y trufa. El restaurante de Facundo Kelemen, Bib Gourmand en la Guía Michelin y en el Top 100 de Latin America’s 50 Best 2024, afianza la idea de clásicos porteños revisados. ¿Dónde? José A. Cabrera 5172, Palermo.
Edición especial en La Boquería
El bodegón palermitano La Boquería propone por única vez ñoquis caseros de papa con pimienta blanca y puré de ajos, servidos con albóndigas y una fileto bien caliente. Para acompañar, recomiendan una copa de tinto y rematar con mousse de chocolate con frutos rojos o panqueques con dulce de leche. ¿Dónde? Soler 5101, Palermo.
Premios bajo el plato en Ostende
El ciclo “Toca, toca, la suerte es loca” celebra la fecha con dos versiones fuera de carta y premios sorpresa escondidos bajo los platos: pueden tocar más ñoquis, desayunos o pirulines. Opciones: papa y ricota con ragú de carne, o papa y ricota con pesto de rúcula y nueces. ¿Dónde? Virrey Loreto 3303, Colegiales.
Ricota en clave ítalo-pop en ORNO
La cantina suma dos platos con espíritu lúdico: ñoquis de queso, ricota y semolín con crema de limón, brócoli tostado y pangrattato; y otra versión de ricota con hongos salteados y queso rallado. Para refrescar, sugieren blanco por copa; y como guiño al rito, esconden vouchers de $10.000 no acumulables bajo algunos platos. ¿Dónde? Guatemala 4701, Palermo.
De sémola y fritos en Casa Cavia
La casa de Julieta Caruso abre el mediodía con una entrada golosa: ñoquis de sémola fritos con salsa de tomate de temporada, queso cheddar y aceto balsámico, combinación de crocante y cremoso. La selección de vinos, a cargo de la sommelier Delvis Huck, completa la experiencia en la mansión de 1927 recomendada por la Guía Michelin. ¿Dónde? Cavia 2985, Palermo.
De boniato tostados en Casa Sáenz
Versión de estación hecha al horno de barro: ñoquis de boniato con repollitos de Bruselas, queso feta y avellanas. Dorado por fuera, tierno por dentro, pensado para mojar pan sin culpa. ¿Dónde? Echeverría 2102, Belgrano.
Verdes y con carácter en Mambo
Ricota y papa en masa suave, bañados en una salsa verde de albahaca y anchoas; el remate llega con queso sardo de Santi Cheese, que aporta perfume y salinidad justa. Un plato directo, sin ornamentos. ¿Dónde? Malabia 820, Villa Crespo.
Clásicos artesanales en Biasatti
La dupla de chefs Milton Bertoni y Stefanía Langford sirve ñoquis tradicionales de papa, elaborados de manera artesanal y fuera de carta cada 29. En el salón de Belgrano y en el local de Colegiales —con pastas frescas premium— sugieren maridar con vinos de bodegas de autor y cerrar con gelato, tiramisú o mousse al cioccolato. ¿Dónde?: Ciudad de la Paz 1917, Belgrano, y Jorge Newbery 3102, Colegiales.