Aunque dejar la cama sin hacer puede parecer una señal de desorden, diversos expertos en salud y limpieza advierten que este hábito cotidiano puede tener beneficios importantes para la higiene del dormitorio.
Incluso, especialistas recomiendan esperar entre 30 y 60 minutos antes de tender la cama para evitar la acumulación de humedad y la proliferación de microorganismos como ácaros del polvo y bacterias.
Hacer la cama enseguida atrapa la humedad
Durante la noche, el cuerpo humano genera calor y sudor, lo que incrementa la humedad en las sábanas, el colchón y las almohadas.
Si se hace la cama de inmediato, esa humedad queda atrapada, generando un ambiente cálido y húmedo ideal para el desarrollo de ácaros, bacterias y hongos. Este entorno puede agravar alergias respiratorias, rinitis y otros problemas de salud.
Un estudio realizado por la Universidad de Kingston, en el Reino Unido, reveló que hacer la cama de inmediato puede favorecer la supervivencia de los ácaros del polvo. Al dejar la cama sin hacer, en cambio, la exposición al aire y a la luz solar puede provocar la deshidratación y muerte de hasta un 80% de estos organismos microscópicos.
Los ácaros: enemigos invisibles
Los ácaros del polvo doméstico son artrópodos microscópicos que miden entre 0,2 y 0,4 milímetros, lo que los hace invisibles al ojo humano. Aunque no pican ni muerden, representan una de las principales fuentes de alérgenos en los hogares. Se alimentan de escamas de piel humana y animal, y se desarrollan con rapidez en entornos cálidos y húmedos, como camas, colchones, almohadas, tapizados, alfombras y cortinas.
Según la American Lung Association, los ácaros del polvo se encuentran en casi todos los hogares y, en particular, una cama puede albergar entre 100.000 y 10 millones de ácaros si no se aplica una rutina adecuada de limpieza y ventilación. Aunque estos organismos no transmiten enfermedades, sus desechos fecales y restos corporales pueden desencadenar fuertes reacciones alérgicas.
Entre los síntomas más comunes provocados por la exposición constante a los ácaros están:
- Congestión nasal persistente
- Estornudos frecuentes, sobre todo por la mañana
- Ojos llorosos o con picazón
- Tos seca
- Silbidos o dificultad para respirar
- Brotes de dermatitis o eccema
- Crisis de asma en personas sensibles
Los expertos en alergología explican que los ácaros se multiplican con mayor facilidad en dormitorios poco ventilados y camas que se hacen inmediatamente al despertar. Cuanto más húmedo y cálido el entorno, más rápidamente se reproducen.
Recomendaciones para una cama más saludable
Además de ventilar la cama cada mañana, los expertos recomiendan otras medidas clave para mejorar la higiene del dormitorio:
- Usar fundas protectoras para colchones y almohadas, preferiblemente impermeables y lavables.
- Lavar las sábanas semanalmente con agua caliente (por encima de los 55 °C) para eliminar ácaros y bacterias.
- Aspirar el colchón con el accesorio para tapicería y limpiar las manchas de forma localizada.
- Aplicar vapor con un vaporizador de prendas como método eficaz para eliminar microorganismos sin dañar las telas.
- Ventilar la habitación abriendo ventanas al menos una vez al día, para renovar el aire y reducir la humedad.
¿Y qué pasa con la estética y el orden?
Muchas personas asocian hacer la cama con la organización y la disciplina. Incluso se ha vuelto parte de la rutina matinal promovida por figuras públicas y gurús del bienestar. Sin embargo, el orden no tiene por qué estar reñido con la salud. Simplemente, se trata de esperar unos minutos antes de tenderla.
De hecho, algunos estudios psicológicos, como el citado en el libro Make Your Bed del almirante William H. McRaven, destacan que hacer la cama tiene beneficios emocionales, como comenzar el día con una pequeña acción positiva.
La clave está en encontrar el equilibrio entre higiene, bienestar y estética, retrasando el momento de hacer la cama pero sin dejar de hacerlo.
Incorporar estos hábitos de forma regular puede mejorar significativamente la calidad del sueño y prevenir molestias respiratorias. Más allá de la apariencia estética, hacer la cama en el momento adecuado y mantener una rutina de limpieza adecuada contribuye al bienestar general y a un ambiente doméstico más saludable.