
Comidas y fiestas a bordo de yates de lujo o en imponentes chacras, sunsets inolvidables en casas frente al mar y shows exclusivos con djs internacionales son algunas de las opciones que barajan cada verano los turistas de mayor poder adquisitivo que visitan Punta del Este.
Para aquellos que buscan la exclusividad, el balneario uruguayo se posiciona siempre como la mejor opción para pasarla bien sin sentirse observado. Una mesa VIP en una de las fiestas más exclusivas puede salir entre 3 mil y 15 mil dólares.

En cuanto a precios récord, se han llegado a pagar 30 mil dólares por una mesa de última hora. Las botellas de champagne francés salen 2 mil dólares y siempre son las más pedidas. De hecho, quienes buscan estas mesas VIP compiten con sus vecinos para ver quiénes compran el champagne más caro de la noche. Y claro que hablamos de varias botellas.
El formato de “secret spot” cada vez gana más adeptos en Punta del Este y apunta a un público que realmente busca disfrutar con total discreción.
Para ello, las fiestas privadas de más alto nivel -que se realizan en las casas más imponentes de José Ignacio, La Barra o Manantiales- mantienen oculta su ubicación hasta apenas unas horas antes de su inicio.

Los organizadores comparten la locación y el mapa con la ruta por Telegram, generalmente en mensajes con duración limitada para que no sea posible compartirlos.
Los operativos de seguridad privada son implacables y solo logran acceder quienes se encuentran debidamente identificados en las listas de invitados.
En algunas ocasiones, se exige el riguroso cumplimiento del dress code y, quienes no lo respeten -por ejemplo, en el caso de las fiestas de blanco- podrán quedar excluídos sin ninguna contemplación.

Una vez adentro, la experiencia es de primer nivel. Grandes pistas de baile al aire libre con las últimas tendencias en luces robóticas, sistemas de sonido de última generación, espectáculos visuales con láser, interminables shows de fuegos artificiales y exclusivos sets de prestigiosos djs internacionales. Todo coronado con una interminable lista de las mejores etiquetas de whisky escocés, tragos de autor, vodka de primera calidad y champagne francés.
Quienes eligen estas experiencias, que suelen empezar después de la medianoche y, en algunos casos, terminan a media mañana. Pero existen otras opciones que empiezan más temprano y ofrecen una experiencia distinta, pero totalmente VIP.
Los sunsets y las cenas a la luz de la luna en los yates privados llegaron para quedarse. Algunos las ofrecen en sus modernos barcos propios con esloras interminables, que incluyen jacuzzi y piscina climatizada, mientras que otros los alquilan especialmente.
Para empezar, a eso de las 6 o 7 de la tarde, los invitados disfrutan las creaciones de algún famoso bartender internacional, que ofrece combinaciones clásicas, pero también, las más novedosas que se sirvieron el último verano en las barras de Ibiza.

A la hora señalada, los comensales se sientan a degustar los platos más selectos, que a veces son elaborados a la vista por algún chef reconocido. Los pescados y mariscos más frescos se ofrecen emplatados en vajilla de porcelana de lujo, acompañada siempre por copas de cristal. Centolla, langostas, ostras, langostinos, cigalas, caviar… lo más exquisito del mar llega a los platos.
Para quienes prefieren la carne, las alternativas del tradicional asado uruguayo y del argentino quedan a cargo de las avezadas manos de un parrillero de renombre y su equipo.

En algunos casos y para la hora del postre, se contrata a un experimentado pastelero que ofrece delicias hechas en el momento, como los clásicos crepes Suzette, además de una gran mesa con distintas opciones que incluyen pequeñas porciones de pastelería francesa.
La velada ofrece varias horas de navegación con una imponente vista de la costa esteña, alguna banda de jazz o música en vivo y un poco de dancing en la cubierta hasta las dos o tres de la mañana. De principio a fin, las copas siempre están llenas. Pero el fin de fiesta no será un problema, ya que casi todos los invitados llegan y se retiran en autos de lujo con chófer.
