A comienzos del siglo XIX, una singular criatura arriba a las proximidades del puerto de Buenos Aires. Conocido en Londres como “El auténtico niño barbado de la China”, viaja en una jaula: su destino es ser un fenómeno de feria. Pero escapa, se rasura –así disimula su naturaleza anómala– y se entremezcla con los habitantes de una tierra que pronto se le revelará brutal (por un tiempo trabaja en un matadero), pero también promisoria.
Hay dos atributos que el “niño barbado” posee y que marcarán su vida tanto o más que la abundancia pilosa: dispone de la imitatio, una capacidad de mimesis que es física y lingüística: puede modificar su aspecto y también captar el sentido de cualquier lengua y hablarla como nativo. A su vez, cuenta con el don de la eternidad: detenido su desarrollo en la primera adultez, asiste al inevitable deterioro de todos los que lo rodean y llega a preguntarse –sobre todo, en lo que hace a los asuntos del amor– hasta qué punto ese don no es en realidad una condena.
Prolífico y versátil, Daniel Tevini (Buenos Aires, 1962) –que en su libro previo, Queen Cleopatra, narra las peripecias por momentos desopilantes de un grupo de turistas argentinos en Egipto– afrontó no poco desafío en Historia del auténtico niño barbado de la China: la novela, que se deja leer con la tersura de los buenos folletines, encierra unas cuantas decisiones formales. En primer lugar, el tono. Tevini construye la lengua –un difícil punto de equilibrio entre el verosímil decimonónico y el registro contemporáneo– desde donde ese ser eterno, nacido en Europa, relata los sucesos en los que la turbulenta sociedad rioplatense lo irá implicando.
El libro está estructurado a partir de las cartas que el protagonista le escribe a Rafael de Oresteaga, su amante y protector criollo. En ellas reconstruye algunas de sus aventuras, la historia de amor entre varones y el modo en que esta se entrecruza con la violencia política del período y con varios de los personajes que marcaron el siglo XIX argentino, desde sus primeras décadas hasta las postrimerías de la Guerra del Paraguay: Mariquita Sánchez de Thompson, Juan Manuel de Rosas (la novela se permite la licencia de presentarlo arropado en las galas de una suerte de drag queen), Domingo Faustino Sarmiento, su hijo Dominguito.
En Historia del auténtico niño barbado de la China hay humor, referencias históricas, recursos del relato fantástico, elementos de la ficción sentimental. Todo en su justa medida y articulado con lúdica precisión. El resultado es un artefacto narrativo eficaz, pleno de imaginación, donde los personajes se debaten entre el azar, las elecciones personales y un país que desde sus inicios se mostró pródigo en desmesuras.
Historia del auténtico niño barbado de la China
Por Daniel Tevini
Blatt & Ríos
392 páginas, $ 32.000