El Gobierno nacional difundió este sábado un comunicado en el que reafirmó la obligatoriedad y el carácter gratuito de la vacunación en el país, en medio de la creciente preocupación por la baja de las tasas de cobertura y el aumento de los mensajes de desinformación en torno a las vacunas.
La declaración recibió el aval de la mayoría de los ministros de Salud provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y ratifica que la política de inmunización es “indispensable” como herramienta sanitaria.
El texto, que lleva el título “Las vacunas son seguras y salvan vidas”, hace hincapié en la “responsabilidad compartida” entre la Nación—que tiene a su cargo la adquisición y distribución de las dosis— y las jurisdicciones provinciales y municipales, encargadas de su aplicación concreta en cada territorio.
“Las vacunas del Calendario Nacional de Vacunación son herramientas fundamentales de la salud. Cada una de ellas cuenta con la evidencia de uso seguro, está respaldada por evidencia científica sólida y ha demostrado su eficacia para prevenir enfermedades graves y la muerte de millones de personas”, señala el comunicado.
El mensaje recuerda, además, que antes de ser incorporadas al calendario obligatorio nacional, “todas las vacunas atraviesan evaluaciones rigurosas que garantizan su calidad, seguridad y efectividad. Su aplicación debe realizarse a lo largo del tiempo pediátrico con esquemas precisos y en poblaciones de riesgo identificadas”, señalaron los ministros de Salud.
Además, el mensaje compartido por Nación enfatiza la necesidad de cumplir con lo definido por la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), que actúa como órgano asesor tanto del Ministerio de Salud de la Nación como de los Ministerios de Salud provinciales. “La aplicación efectiva de las vacunas en todo el país es una responsabilidad compartida con la comunidad y los trabajadores de la salud”, esgrime el comunicado.

“El cumplimiento de los esquemas de vacunación es imprescindible para evitar enfermedades graves y muertes prevenibles. La interrupción en la aplicación sistemática de las vacunas conlleva un rebrote de enfermedades ya controladas. No aplicar las vacunas del Calendario implica riesgos innecesarios en la salud de la población”, concluye la comunicación.
La comunicación se dio a conocer después de que se realizó una actividad antivacunas promovida públicamente por la diputada del PRO Marilú Quiroz. En ese acto, se buscó poner en duda la campaña de vacunación contra el COVID-19 y se expusieron sin rigurosidad científica, entre ellas, la presencia de un hombre que posó con su torso desnudo para mostrar supuestos efectos de “magnetismo” provocados, según los organizadores, por la administración de la vacuna contra el coronavirus.
El evento generó revuelo y el repudio por parte de referentes del ámbito científico y sanitario, que expresaron su preocupación por el impacto potencial de este tipo de mensajes en la salud pública.
“Nos marginaron del comunicado”
Ahora, el nuevo comunicado compartido por el ministerio de Salud de la Nación, a cargo de Mario Lugones, fue difundido por las redes sociales como parte de una estrategia para reforzar la confianza de la población en la inmunización. Sin embargo, el método elegido generó malestar en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito opositor del país. Es que el gobierno que encabeza Axel Kicillof aclaró que fue excluido del mensaje por parte de la Casa Rosada.

“La PBA obviamente apoya a las vacunas y la vacunación. Solo nos marginaron del comunicado. Evidentemente, no están a la altura de las circunstancias. Además del comunicado, provean las vacunas, impulsen planes de implementación e inviertan en difusión y promoción”, se quejó el ministro de Salud bonaerense, Ernesto Kreplak.
La respuesta institucional llega en medio de la creciente escalada de desinformación sobre la eficacia de las vacunas y sus efectos colaterales, que creció en todo el mundo en la última década, pero desembarcó con fuerza en Argentina a partir de la pandemia de COVID-19.
Las consecuencias del impacto de las redes sociales en sembrar la semilla de discordia ya registra claros efectos negativos.Durante 2024, menos de la mitad de los niños de entre 5 y 6 años recibieron las vacunas que les correspondían para comenzar la primaria. Y además bajó 10 por ciento todas las vacunas que se deben aplicar a los 11 años, según se desprende de información del Ministerio de Salud de la Nación.