TEHERÁN.– En medio de una nueva ola de protestas económicas en Irán que ya dejó al menos siete muertos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este viernes una dura advertencia al régimen iraní: si las fuerzas de seguridad “disparan y matan violentamente a manifestantes pacíficos”, Washington “acudirá a su rescate”.
La amenaza reavivó de inmediato el cruce verbal entre ambos países y elevó la tensión regional, todavía marcada por los recientes bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes.
Iran: Civilian protestors in Kuhdasht, Iran chase off 50 Basij and IRGC forces. Anti-Regime protests continue across Iran.
— Aditya Raj Kaul (@AdityaRajKaul) January 2, 2026
El mensaje de Trump fue publicado en su red Truth Social, horas después de que se confirmaran nuevas víctimas fatales en las movilizaciones iniciadas el domingo por el fuerte deterioro del nivel de vida. “Estamos listos y preparados para actuar”, insistió el mandatario, sin dar precisiones sobre el alcance de una eventual intervención.
La respuesta desde Teherán no tardó en llegar. Ali Larijani, influyente asesor del líder supremo y figura clave del aparato de seguridad iraní, advirtió que cualquier injerencia estadounidense en lo que calificó como un “asunto interno” provocaría “caos en toda la región” y dañaría los intereses de Washington. “Que cuide a sus propios soldados”, agregó, en alusión a la presencia militar estadounidense en Medio Oriente.
With the statements by Israeli officials and @realDonaldTrump, what has been going on behind the scenes is now clear. We distinguish between the stance of the protesting shopkeepers and the actions of disruptive actors, and Trump should know that U.S. interference in this… pic.twitter.com/uu9R20KFFv
— Ali Larijani | علی لاریجانی (@alilarijani_ir) January 2, 2026
En la misma línea, Ali Shamkhani, otro asesor del ayatollah Ali Khamenei, lanzó una amenaza aún más explícita: “Cualquier mano intervencionista que se acerque demasiado a la seguridad de Irán será cortada”. Y añadió, con ironía, que los iraníes conocen bien lo que implica ser “rescatados” por Estados Unidos, citando los casos de Irak, Afganistán y Gaza.
Más tarde, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán tachó de “imprudente y peligrosa” la declaración del presidente estadounidense. “La declaración de Trump hoy, probablemente influido por quienes temen la diplomacia o creen erróneamente que es inútil, es imprudente y peligrosa”, escribió en X el canciller Abbas Araqhchi; y añadió que aunque el movimiento en curso es mayoritariamente pacífico, “los ataques criminales contra los bienes públicos son intolerables”.
Protestas por el colapso económico
Las manifestaciones, que entraron en su sexto día, tienen su origen en el colapso de la economía iraní. La moneda nacional, el rial, perdió más de un tercio de su valor frente al dólar en el último año y hoy se intercambia a un nivel cercano a 1,4 millones por dólar, en un contexto de inflación de dos dígitos que erosiona desde hace años el poder adquisitivo. Las consignas, inicialmente centradas en el costo de vida, derivaron en cánticos contra la teocracia.
Street protests in Iran 🇮🇷 are getting serious, triggered by collapse of the currency and inflation, but also with political slogans in the traditionally important bazaar of Teheran. pic.twitter.com/eWY0yWMHwP
— Carl Bildt (@carlbildt) January 2, 2026
La violencia más grave se registró en ciudades del oeste y centro del país, como Azna, Lordegan y Fuladshahr, donde se reportaron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Medios semioficiales iraníes reconocieron al menos siete muertos, aunque organizaciones de derechos humanos advierten que la cifra podría ser mayor. También falleció un joven voluntario de la fuerza paramilitar Basij, vinculada a la Guardia Revolucionaria, cuya muerte fue atribuida por las autoridades a los manifestantes.
Las protestas son las más significativas desde 2022, cuando la muerte bajo custodia de Mahsa Amini desató movilizaciones masivas en todo el país. Sin embargo, por ahora no alcanzan la misma magnitud ni se extendieron de forma tan generalizada.
El presidente reformista Masoud Pezeshkian intentó mostrarse dispuesto a dialogar, pero reconoció públicamente sus escasos márgenes de maniobra frente al derrumbe de la moneda y el peso de las sanciones internacionales. Las autoridades decretaron además feriados en varias regiones, oficialmente por el frío, en una maniobra que analistas interpretan como un intento de descomprimir las protestas en la capital.
En paralelo, la televisión estatal informó sobre arrestos de personas acusadas de vínculos con grupos opositores en el exterior y anunció el decomiso de armas de contrabando, sin aportar pruebas independientes.
Telón de fondo nuclear y militar
El cruce de amenazas se produce en un contexto de máxima desconfianza bilateral. Estados Unidos e Irán arrastran décadas de enfrentamiento, agudizadas en junio cuando Washington bombardeó las instalaciones nucleares de Fordo, Natanz e Isfahán, en medio de la guerra de 12 días entre Israel e Irán. Como represalia, Teherán atacó la base aérea estadounidense de Al Udeid, en Qatar.
Las negociaciones nucleares indirectas, mediadas por Omán, quedaron congeladas tras esos ataques. Aunque Irán aseguró que dejó de enriquecer uranio para mostrar su disposición a retomar el diálogo, Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu advirtieron que no permitirán que Teherán reconstruya su programa atómico.
Mientras las protestas continúan y el balance de víctimas crece, la retórica cada vez más beligerante entre Washington y Teherán vuelve a colocar a la región al borde de una nueva escalada, con un conflicto interno iraní que amenaza con desbordar sus fronteras.
Agencias AFP y AP
