En este sábado lluvioso y gris, las librerías independientes invitan a lectores, vecinos y curiosos de todas las edades a sumergirse en la lectura y a compartir libros y recomendaciones con los libreros de sus barrios. Organizado por la Cámara Argentina de Librerías Independientes (CALI), hoy se celebra una nueva edición del Día de las Librerías Independientes que busca poner en valor el rol del librero como agente cultural y el de la librería como el último gran refugio de la comunidad.
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A diferencia de la multitudinaria Noche de las Librerías -que el sábado pasado copó la avenida Corrientes con miles de personas-, la propuesta de los libreros independientes invita a una desaceleración. Es una jornada descentralizada y federal de la que participan desde las pequeñas tiendas de autor de Villa Crespo, Boedo, Parque Patricios y Chacarita, entre otros barrios porteños, hasta los locales tradicionales de las principales ciudades del país.
En tiempos donde la inteligencia artificial y los algoritmos de las redes sociales intentan predecir (y orientar) nuestros gustos, las librerías independientes se planta como una trinchera de la bibliodiversidad. “El algoritmo te ofrece lo que ya sabe que te gusta; el librero te ofrece lo que no sabías que necesitabas”, suelen repetir como un mantra desde la CALI. Y esa es, quizás, la esencia de la celebración de hoy: el descubrimiento.
La curaduría de estos espacios no responde a los rankings de los bestsellers globales, sino al ojo clínico de quienes están detrás del mostrador. Librerías como Salvaje Federal, con su foco en la literatura de las provincias, o Mandolina en Belgrano, son ejemplos de cómo la especialización y la identidad propia son el antídoto contra la homogeneización del mercado editorial.
Un mapa federal de lecturas
La jornada de este sábado se destaca por su extensión territorial. No se trata solo de Buenos Aires. El mapa se enciende en simultáneo en Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán, donde los libreros sacan mesas a la vereda, organizan lecturas de poesía, catas de vino y talleres para infancias.
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Entre las actividades destacadas para hoy, el circuito porteño ofrece un recorrido ecléctico:
En Palermo y Villa Crespo, librerías como La Coop y Magia proponen cruces entre autores y lectores, con firmas de ejemplares que escapan a la lógica del marketing para convertirse en charlas íntimas.
En Parque Chas, Mala Testa y La Puerta Condenada abren sus puertas con propuestas que reivindican la identidad barrial, demostrando que la cultura no solo sucede en el centro.

En Parque Patricios, Vuelvo al Sur (La Rioja 2127), que en 2023 ganó el Premio a la Labor Librera de la Feria de Editores, funciona como un centro cultural que combina una galería de arte con estanterías repletas de volúmenes de todos los géneros. Hoy por la mañana y hasta las 14 convocaron a muchos vecinos del barrio con propuestas como un taller de creación de fanzines y sorteos de libros.

Para las familias con chicos, Casa Gerbera (Estados Unidos 4167) es un espacio de puertas abiertas consolidado como un referente en literatura infantil e inclusiva. Su sello distintivo es la accesibilidad: en el local decorado con personajes clásicos (de Alicia al Sombrerero loco y más) ,los libros no solo se leen sino que se tocan y se sienten, ya que ofrecen libros con texturas y en braile, además de impresiones con tipografías amigables para lectores con dislexia.
La programación de la jornada, que se extiende hasta la noche, incluye desde música en vivo y mateadas hasta intervenciones artísticas en vidrieras. No hay grandes escenarios ni pantallas gigantes; la protagonista es la lectura. En la cuenta de Instagram de la CALI figuran las librerías participantes y las propuestas de cada una.
