MADRID.- Miles de personas —80.000 según el Partido Popular (PP) y 40.000 según la Delegación del Gobierno— se manifestaron este domingo en Madrid para exigir elecciones generales y denunciar lo que la oposición describe como la “corrupción” que rodea al Gobierno de Pedro Sánchez. La convocatoria, realizada apenas tres días antes y centrada en el escándalo que terminó con la prisión preventiva del exministro José Luis Ábalos y su asesor Koldo García, se convirtió en una de las movilizaciones más multitudinarias del PP en los últimos años y en un punto de inflexión en la ofensiva política de Alberto Núñez Feijóo.
El acto tuvo lugar en el Templo de Debod, un espacio simbólico en el centro de la capital, que desde media mañana quedó colmado por miles de manifestantes con banderas de España y algunos estandartes regionales. Pese al frío, la amenaza de lluvia y temperaturas que no superaban los 10 grados, la afluencia desbordó las calles aledañas hasta plaza de España y el Paseo Pintor Rosales. “La respuesta fue masiva”, celebraron desde el PP, que calificó la protesta como “un acto ciudadano sin siglas”, aunque el escenario estaba pintado con los colores del partido y presidido por el lema “Elecciones ya”.
Desde el escenario, Núñez Feijóo endureció su tono contra Sánchez y vinculó directamente al presidente con la trama de corrupción por la que ya están procesados Ábalos y García. “El sanchismo está en la cárcel y tiene que salir del Gobierno”, afirmó ante los asistentes, que respondieron con gritos de “¡Pedro Sánchez a prisión!”. El líder del PP insistió en que “España no aguanta un día más” y llamó a todas las fuerzas del arco parlamentario a “retratarse” ante lo que definió como un dilema entre “corrupción o limpieza”.
Dirigiéndose especialmente a PNV y Junts —clave para la estabilidad parlamentaria del Ejecutivo—, Feijóo reclamó que “se aparten del camino de la corrupción institucional que representa Sánchez”. Si bien evitó mencionar la moción de censura instrumental que había sugerido días atrás, sí presionó a los nacionalistas y al resto de socios del Gobierno para que reconsideren su apoyo al presidente. “Cuatro usaron ese auto para llegar al poder y tres ya conocen la cárcel. Falta el número uno”, señaló en alusión al Peugeot con el que Sánchez recorrió España durante las primarias de 2017 junto a Ábalos, García y Santos Cerdán.
El líder popular también envió un mensaje directo a Vox, con quien mantiene una relación de tensión pese a gobernar juntos en varias comunidades autónomas. Tras un silencio deliberado, Feijóo pidió “madurez y responsabilidad” al partido ultraderechista: “No me voy a equivocar de adversario. Mi adversario es el presidente del Gobierno. No os equivoquéis ni de objetivo ni de prioridad”. El gesto fue interpretado como un intento de contener la presión interna y reafirmar su liderazgo tras semanas de debate sobre una eventual moción de censura.
La protesta reunió a figuras de peso del PP, incluidos los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy, casi todos los líderes autonómicos y decenas de intendentes y dirigentes locales. La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, volvió a ser una de las voces más duras del acto. “Este Gobierno no vino a servir al país, sino a servirse de él”, afirmó. “No nos acostumbremos a lo que no es normal, así empiezan todas las dictaduras”. Señaló además que los socios de Sánchez están “todos abonados a una mafia de corrupción” y acusó a Bildu de sostener un proyecto que, según ella, amenaza con “romper España” y dar impulso a ETA. “Que me digan que es mentira”, desafió.
Las críticas de Ayuso se enmarcan en una semana marcada por la condena al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por revelación de secretos en el caso que afectó al novio de la propia presidenta madrileña. El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, recuperó parte de ese discurso y denunció que “España es ya una dictadura o está camino de serlo”, asegurando que los poderes del Estado persiguen a la oposición. “Deberíamos estar votando en una urna”, afirmó, pese a que las elecciones generales están previstas para 2027, como establece la Constitución.
La afluencia de la protesta superó las expectativas del PP, que la comparó con las grandes movilizaciones de la Puerta del Sol en noviembre de 2023 (80.000 asistentes según datos de ese entonces) y con la de plaza de España en enero de 2024 (45.000 personas). Feijóo destacó el “desafío logístico” de organizar una concentración de ese tamaño en noviembre y aseguró que el resultado demuestra el respaldo de la calle a su estrategia. “Sánchez quiere que nos agotemos y que nos desmoralicemos. No lo vamos a hacer”, sostuvo. “El PP no va a parar hasta que tengamos todos los votos necesarios. Habrá un mañana diferente más pronto que tarde”.
La concentración culminó con el himno de España y un mensaje de Feijóo a su propio partido, admitiendo errores pero reivindicando su liderazgo. “Yo también me equivoco, la perfección es para los matones”, dijo. “Pero no he fallado en ser un servidor de mi país y en ser un servidor honesto”.
Con esta protesta, el PP busca capitalizar el desgaste del Gobierno en medio del escándalo Ábalos-Koldo y aumentar la presión política en un clima cada vez más crispado. La incertidumbre sobre la estabilidad del Ejecutivo, la tensión con los socios parlamentarios y la posibilidad —descartada por el Gobierno— de un adelanto electoral mantienen abierto un escenario político profundamente polarizado en España.
Agencias DPA y AFP y diario El País
