Xi Jinping recibe a Putin y a Modi en una cumbre que busca enviar un poderoso mensaje a Donald Trump

admin

PARÍS.- Los eslóganes de la propaganda china han empapelado toda la ciudad. La seguridad fue colocada en su máximo nivel y los medios estatales en alerta, repitiendo día y noche los mismos elementos de lenguaje. China acoge este fin de semana su mayor cita diplomática del año, la 25ª cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), uno de los mecanismos utilizados por Pekín para construir su propio bloque, frente a los Estados Unidos de Donald Trump y a la Unión Europea (UE). Junto al ruso Vladimir Putin y el indio Narendra Modi, el chino Xi Jingping espera demostrarle a Occidente el poderío creciente de ese nuevo orden mundial.

Más de 20 jefes de Estado y de gobierno fueron invitados por el presidente chino a la cumbre que se realiza este domingo 31 de agosto y el lunes 1° de septiembre en Tianjin, gran ciudad portuaria de casi 14 millones de habitantes en el noreste de China, que durante mucho tiempo fue una vitrina para Pekín.

Vista aérea tomada con un dron el 26 de agosto de 2025 de un paisaje nocturno de la sede principal de la Cumbre 2025 de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), en Tianjin, en el norte de China

Entre ellos: el presidente ruso Vladimir Putin, el primer ministro indio Narendra Modi (en su primera visita a China en siete años), el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, el presidente iraní Ebrahim Raisi, los primeros ministros de Pakistán, Malasia, Camboya y Vietnam, así como los dirigentes de toda Asia Central, así como al secretario general de la ONU António Guterres.

Para Xi, la foto final promete ser grandiosa. Al igual que para Putin, que sale un poco más de su aislamiento internacional, dos semanas después de su encuentro en Alaska con Trump.

“La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) de este año será la más importante desde la creación de la organización en 2001”, declaró la semana pasada un funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores chino, que calificó al bloque como “una fuerza importante en la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales”.

La reunión, la más ambiciosa desde la creación de este formato en Shanghai hace 24 años, deberá demostrar, a través de imágenes, encuentros y una declaración conjunta, que ese proyecto ahora estructura una parte del mundo.

Lanzada en 2001 por seis países (China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán) para resolver sus conflictos fronterizos derivados de la caída de la URSS, la OCS cuenta hoy con diez miembros (entre ellos India, Pakistán, Irán y Bielorrusia), así como dos miembros observadores (Mongolia y Afganistán) y 14 países llamados “socios de diálogo” como Egipto, Turquía y Arabia Saudita.

El presidente chino, Xi Jinping, se reúne con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en Tianjin, en el norte de China, el 30 de agosto de 2025. Guterres se encuentra en Tianjin para asistir a la Cumbre 2025 de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). (Xinhua/Ding Haitao)

Se trata de un bloque cuya importancia global no deja de aumentar. En dos décadas, la participación de la OCS en el PBI mundial pasó del 5% en 2001 a más del 23,5% y representa al 42% de la población mundial.

Aunque las cumbres de la OCS se celebran cada año, por turno, en uno de los diez países miembros, esta edición de 2025 tiene una importancia política y simbólica particular para China. En plena guerra tecno-comercial con Estados Unidos y la UE, Pekín aprovechará para mostrarse como una potencia estable y razonable, garante de un nuevo orden mundial más favorable a los países emergentes que el construido por los occidentales hace 80 años, tras la Segunda Guerra Mundial. Un excelente “coup” (golpe) diplomático que se prolongará el 3 de septiembre en Pekín con un gran desfile militar, al que asistirá el jefe supremo norcoreano, Kim Jong-un, así como Vladimir Putin.

Pekín, que ejerce la presidencia rotativa de la OCS este año, busca usar esa posición para “demostrar al resto del mundo que, si hay un mundo liderado por China, no será liderado conjuntamente con Europa o Estados Unidos”, opina Yu Jie, investigador principal sobre China en el Programa Asia-Pacífico de Chatham House.

“China está emergiendo políticamente como un claro ganador en este momento”, afirma Yu.

Y naturalmente, la cumbre será marco adecuado para múltiples reuniones bilaterales. El consejero de Putin, Yuri Ushakov, dijo el viernes que el presidente ruso se reuniría con Xi junto con ministros y funcionarios “para una taza de té”. También se espera que mantenga conversaciones con otros líderes, incluidos Modi, Pezeshkian, Erdogan y Aleksandar Vucić de Serbia.

La cumbre se produce días después de que Washington aumentara los aranceles a India al 50%, debido a sus compras de petróleo ruso. Los analistas también esperaban una “asistencia robusta” este año desde el sudeste asiático, donde las economías dependientes de las exportaciones han sido sacudidas por los amplios aranceles de Trump.

Desacuerdos

No obstante, aunque China pretende que la cumbre sea una demostración de unidad, la OCS está en realidad minada por desacuerdos entre sus miembros (notablemente entre India y Pakistán, enemigos históricos). La OCS también carece de un denominador y un objetivo común. No es ni una alianza militar como la OTAN, ni una zona de libre comercio como la APEC o la Unión Europea.

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, centro, y su delegación, son escoltados por funcionarios chinos a su llegada a la cumbre (Press Information Department via AP)

Pero, sobre todo, los analistas estarán atentos a la reanudación del diálogo trilateral entre China, Rusia e India, que se detuvo después de que las tropas chinas e indias se enfrentaron a lo largo de su frontera compartida en 2020.

A juicio de Amit Ranjan, investigador en el Instituto de Estudios del Sur de Asia de la Universidad Nacional de Singapur, reparar las relaciones con Pekín sería un acto de equilibrio desafiante para Modi, dado la profunda desconfianza entre esos rivales estratégicos de larga data.

“No es muy fácil resolver todos estos problemas en solo unos pocos días”, afirma Ranjan.

China e India han estado enfrentadas desde una guerra en 1962. Y las relaciones tocaron fondo hace cinco años tras unos mortíferos enfrentamientos a lo largo de su disputada frontera en el Himalaya. Las tensiones aumentaron nuevamente en mayo por el suministro de armas de China —incluidos aviones de combate— a Pakistán.

Brahma Chellaney, profesor de estudios estratégicos en el Centro de Investigación de Políticas en Nueva Delhi, considera que “la visita de Modi a China en este momento no podría ser peor”, después de los aranceles de Trump y el reciente apoyo militar de China a Pakistán. “Modi será visto como viajando a China en posición de debilidad, mientras busca el acercamiento con Xi”, afirma.

El primer ministro indio, Narendra Modi, llega para asistir a la Cumbre 2025 de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), en Tianjin, en el norte de China, el 30 de agosto de 2025

Por su parte, “China y Rusia, alineadas sin ser aliadas, ambas ven Asia Central como su esfera de influencia, aunque sus intereses divergen. A su vez, los países de Asia Central deben equilibrar sus relaciones con ambos países […] mientras que India, que se unió a la OCS en 2017, debe lidiar con todas las principales potencias: China, Rusia y Occidente”, afirma Claus Soong, analista del think tank Merics en Berlín.

Por ejemplo, a mediados de junio, India se negó a firmar el comunicado conjunto de la OCS por el que se condenaron los ataques de Israel contra Irán. En ese contexto, la cumbre no debería conducir a avances muy concretos. Los países miembros firmarán una declaración común, una hoja de ruta para la OCS con horizonte en 2035 y comunicados que celebrarán el 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, así como el 80º aniversario de la ONU.

“Xi querrá aprovechar la cumbre para mostrar a qué empieza a parecerse un orden internacional post-estadounidense, y que todos los esfuerzos de la Casa Blanca desde enero para contrarrestar a China, Irán, Rusia y ahora India, no han tenido el efecto esperado”, observa Eric Olander, editor jefe del China-Global South Project. Queda por ver si India jugará el juego de China dejando que Pekín ejerza su liderazgo.

Por su parte, Modi, Xi y Putin ya compartieron el mismo escenario el año pasado durante la cumbre de los Brics en Kazán, Rusia, mientras los líderes occidentales le daban la espalda al dirigente ruso debido a su guerra en Ucrania. Y la semana pasada, representantes de la embajada rusa en Nueva Delhi declararon que Moscú esperaba que pronto se llevaran a cabo discusiones trilaterales con China e India.

Para el trío India-China-Rusia, los desafíos también son económicos. Debido a la guerra comercial liderada por Trump y las sanciones occidentales contra Rusia, los tres países aspiran a independizarse de Occidente profundizando sus intercambios económicos. India ya lo hace al continuar importando masivamente petróleo ruso que paga en rupias y no en dólares.

Pero lo más importante de esta cumbre va más allá. Aun cuando no se produzcan anuncios políticos sustanciales durante la reunión, para Xi, así como para su principal invitado, Putin, la ocasión habrá alcanzado con creces sus objetivos. Como lo afirma Eric Olander, “esta cumbre es una cuestión de imagen. Y será una imagen realmente poderosa”.

Deja un comentario

Next Post

Un tribunal de apelaciones invalida los aranceles generalizados de Trump

El fallo es un duro golpe para la política comercial del presidente Trump, pero los jueces dejaron los aranceles en vigor por ahora para dar tiempo a una probable apelación ante la Corte Suprema. Un tribunal federal de apelaciones dictaminó el viernes que muchos de los aranceles más punitivos del […]
Un tribunal de apelaciones invalida los aranceles generalizados de Trump

NOTICIAS RELACIONADAS

error: Content is protected !!