Las inundaciones recientes en Montería pusieron a prueba la solidaridad de la ciudad, y los areneros del municipio se convirtieron en protagonistas clave durante la emergencia.
Cuando el agua cubrió la margen izquierda de la ciudad y familias enteras quedaron aisladas, los areneros no dudaron en prestar sus canoas para evacuar personas y animales, sin pedir nada a cambio.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
Cuando la inundación empezó a descender reclamaron apoyo tras verse imposibilitados de volver a su fuente de trabajo por los altos costos que implica trasladar nuevamente sus embarcaciones al río.
Fue así que durante el Plan Retorno a la Normalidad, el alcalde de Montería, Hugo Kerguelén García, anunció respaldo logístico a los areneros para que recuperaran sus canoas para retomar sus labores habituales.
El mandatario fue explícito: “Estamos trabajando no solo para atender la emergencia, sino para garantizar que nuestra gente pueda volver a ponerse de pie. Hoy apoyamos a nuestros amigos areneros porque sabemos que detrás de cada canoa hay una familia que depende de ese trabajo”.
El compromiso municipal llegó después del llamado urgente de los propios areneros, quienes difundieron un video en redes sociales mostrando la situación.
Allí detallaron: “Prestamos las canoas, las prestamos para que… pa’ sacar los damnificados de los barrios. Y hoy en día las canoas tienen cuatro días de estar ahí parqueá, vean. Y nadien se reportan pa una grúa, mano” relatando la situación.
Y continuó: “Hoy en día traemos la grúa que está parqueá allá, vean. Allá está la grúa parqueá. Está cobrando 350.000 pesos por la sacada de cada canoa. Y nosotros colaboramos de gratis. Todos estos días de inundación hemos colaborado de gratis nosotros los areneros. Y ahora no tenemos para pagar la sacada de las canoas, como pueden ver”.

La denuncia de los areneros encendió la discusión en redes sociales. Muchos usuarios reclamaron la intervención de las autoridades y criticaron el alto costo del servicio de grúas, señalando: “El alcalde es para que les ayude y el gobernador también, estas personas por hacer un bien ahora están varados”. Otros compararon tarifas: “Los están robando entonces, porque una cama baja por viaje cobra 80.000 pesos y en cada viaje pueden arrear dos”.
El alcalde Kerguelén García agradeció la labor de estos trabajadores durante la crisis: “Su solidaridad y compromiso fueron fundamentales para salvaguardar vidas en los momentos más críticos. Cuando más los necesitábamos, ustedes estuvieron ahí, sin preguntar a quién ayudar, demostrando que Montería es una sola”.
El mandatario también enfatizó que el Plan Retorno a la Normalidad contempla acompañamiento a todos los sectores afectados para acelerar la reactivación.
Sin embargo, la respuesta institucional no ha logrado aplacar la inconformidad de quienes consideran injusto que, tras ayudar desinteresadamente, los areneros enfrenten obstáculos económicos para volver a trabajar.

Las voces ciudadanas exigen soluciones inmediatas: “Deberían es quitarle esas grúas y multarlos, si yo tuviera grúa iba y les saca”, y cuestionan la falta de apoyo logístico: “Por estas mismas vueltas es que la gente ya no colabora como antes”.
El caso de los areneros reabre el debate sobre el reconocimiento y la protección de quienes, durante las emergencias, ponen sus recursos al servicio de la comunidad. No solo se trata de un problema de transporte, sino del riesgo de que la solidaridad espontánea se vea desincentivada en futuras crisis por la ausencia de respaldo efectivo.
Mientras las autoridades prometen acompañamiento y la ciudadanía sigue atenta, los areneros esperan que el compromiso de ayuda se traduzca en hechos concretos y en la devolución de sus canoas al río, para que puedan retomar su sustento y continuar siendo un pilar de respuesta ante futuras emergencias.
