Marzo de 2026 es historia y, en la Argentina, “prehistoria”. Pero en este caso es importante revisar lo que se conjeturaba, y lo que finalmente pasó, para entender mejor lo que está ocurriendo en abril.
Según el Indec, entre febrero y marzo pasados, en promedio, los precios al consumidor aumentaron 3,4%, medio punto porcentual por encima de las estimaciones privadas. Más importante todavía, a la luz del conflicto bélico que desde fines de febrero se desarrolla entre Israel, Estados Unidos e Irán, la guerra fue la gran ausente en la referida tasa de inflación. Porque el “villano” fueron los gastos en educación, lo cual no sorprende porque las cuotas de los colegios, así como los precios de los guardapolvos y los lápices de colores, probablemente no se ajustaban desde noviembre de 2025.
En Estados Unidos ocurrió algo muy diferente. Los precios al consumidor aumentaron 0,9%, triplicando la tasa de inflación de los meses anteriores. También aquí el “villano” tiene nombre y apellido: los precios de los productos energéticos, como el del gasoil, que subió 21,2%, y el del fueloil, que aumentó 30,7%.
Volviendo a la Argentina, y siempre en marzo, en promedio los precios mayoristas aumentaron 3,4%, porque los de petróleo crudo y gas subieron 27,3%.
Nada de esto sorprende. En Estados Unidos, los precios del petróleo se trasladan al surtidor mucho más rápidamente que en la Argentina (donde estamos viviendo una pausa de 45 días), al tiempo que los precios mayoristas acusan el impacto de bienes importables y exportables, como petróleo y gas.
¿En qué medida lo que pasó con los precios mayoristas en marzo anticipa lo que está ocurriendo con los precios al consumidor en abril? Según la historia, en muy poca medida.
¿Qué se sabe de lo que va de abril? Según Fiel, los precios al consumidor aumentaron 1% en la primera semana y 0,4% en la segunda; mucho menos que en el correspondiente período de enero y febrero pasados.
Pero el sentido básico de estas líneas apunta a la dificultad de conjeturar tasas de inflación, referidas a períodos breves, como el mes en curso, particularmente en circunstancias internacionales tan fluidas como las actuales. Juan Bautista Say se inmortalizó cuando dijo que la oferta crea su propia demanda. En pronósticos de inflación no ocurre lo contrario, es decir, la demanda no crea su propia oferta. Lo cual, dicho sea de paso, no le quita el sueño a nadie.
